Actualidad Jurídica 


¿Puedo reclamar judicialmente por mi cláusula suelo si he firmado un acuerdo que me lo impide?

   Resulta evidente que el beneficio económico obtenido por las entidades bancarias a partir de la cláusula suelo es ilícito. En consecuencia, actualmente no hay quien discuta tal aspecto. No obstante, sí que pueden quedar ciertas dudas sobre la legalidad de los acuerdos entre clientes y bancos para la extinción de tales cláusulas, pactos que a su vez contienen cierta estipulación que impide al cliente reclamar las cantidades entregadas en exceso hasta ese momento a raíz de la cláusula suelo.

   En primer lugar y antes de entrar en consideración, deben ser recordadas brevemente las razones por las que la cláusula suelo en sí es nula de pleno derecho.

   Los tribunales vienen a considerar que la nulidad de la misma radica en el hecho de tratarse de una “cláusula oscura”, es decir, aquella que no cumple con los requisitos de “concreción, claridad, sencillez, accesibilidad, legalidad y buena fe”, exigidos todos ellos por el artículo 80 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU).

   A modo de síntesis, se trata de una estipulación que fue introducida por los bancos con mala fe, a sabiendas de que su significado y contenido era desconocido por la gran mayoría de los consumidores en cuyos contratos fueron introducidas estas cláusulas, con el único fin de obtener beneficios económicos. La única posibilidad de considerar válida esta disposición es que el consumidor tenga un específico conocimiento del Derecho, por ejemplo por su profesión (caso de abogados, notarios, etc.), o que el banco en cuestión pruebe que el cliente ha sido debidamente informado no sólo sobre la existencia de la referenciada cláusula, sino también sobre el significado que tiene.

   Tras estas premisas iniciales, es necesario analizar las razones por las que acuerdos que hoy son objeto de análisis son tan nulos como la cláusula que ha sido mencionada.

   Destacar que dicho pacto lo que pretende es una modificación del contrato inicial de hipoteca que se firmó con el banco. Esta modificación en Derecho se conoce como novación contractual, y es perfectamente posible (siempre que se cumplan unos requisitos), pues está amparada la misma por el artículo 1203 del Código Civil (CC, en adelante), concretando que los contratos pueden modificarse variando sus condiciones principales.

  No obstante, en el presente caso se considera que no puede ser válido un acuerdo que convalida un contrato defectuoso. Es decir, lo que es nulo (como ocurre con la cláusula suelo) no puede surtir efectos en ningún momento, ni tan siquiera mediante el consentimiento de las partes concretado por escrito a posteriori, pues así se dispone en el artículo 1310 CC.

   Asimismo, viene refrendado por los tribunales, concretamente en la Sentencia de la Audiencia Provincial de Palencia nº 223/2016, de 14 de noviembre.

   De estas evidencias, en términos coloquiales podemos determinar que lo nulo equivale a no haber existido jamás, y en consecuencia, los efectos de la cláusula suelo no deberían haberse desplegado en ningún caso, no pudiendo entenderse que tales efectos sean aceptados por el cliente por la firma del acuerdo posterior con la entidad bancaria en cuestión.

   Igualmente, cabe hacer mención también de otra Sentencia de la Audiencia Provincial de Palencia, nº 233/2016, que determina la imposibilidad de concebir a priori que el pacto objeto de comentario suponga una renegociación de la cláusula suelo, teniendo que ser efectivamente probado por el banco que tal renegociación ha existido.

   De tales ideas se desprende que igual que ocurre para el caso de la cláusula suelo, las estipulaciones que impiden al cliente reclamar las cantidades entregadas de más en base a esas cláusulas son igualmente oscuras, y por ende, nulas de conformidad con los artículos 80 y 83, ambos de la LGDCU.

   A fin de hacer hincapié en esta idea, podemos resaltar la Sentencia de la Audiencia Provincial de  Salamanca, nº 322/2016, de cuyas conclusiones podemos extraer que es el banco quien debe probar que el cliente conocía por completo el acuerdo firmado, y sobre todo, lo que el mismo suponía, así como habrán de demostrar que las disposiciones que en el mismo se incluyen fueron negociadas de manera individualizada (cada una de ellas) con los consumidores.

   Por último, en suma a las anteriores resoluciones judiciales pueden añadirse las Sentencias de la Audiencia Provincial de Zaragoza, nº 543/2016, nº 546/2016, y nº 550/2016, todas ellas de 17 de noviembre, junto con las dictadas por el mismo Tribunal el 22 de noviembre del mismo año, el 2016, con nº 558/2016 y 560/2016.

   En definitiva, los acuerdos firmados para la extinción de la cláusula suelo no pueden impedir en caso alguno reclamar a las entidades bancarias las cantidades que han sido entregadas de más a costa de esas cláusulas.

* Más información| http://www.poderjudicial.es
* Imagen| https://www.idealista.com/

 

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