Derecho Mercantil, Jurídico 


¿Puede una persona inscribirse en el Registro de la Propiedad?

La respuesta es rotundamente no. La pregunta viene motivad porque recientemente ha acontecido un hecho de esos que, pese a que dicen que su pretensión fue “artística” o reivindicativa, ha puesto de manifiesto el profundo desconocimiento del funcionamiento del Registro de la Propiedad; y es que han sido varios los que se han planteado cómo no es posible lo que sus protagonistas pretendían. El hecho consistía en que en diversos puntos de la geografía española varias decenas de mujeres han acudido al Registro de la Propiedad Mobiliaria, cuyas funciones se desempeñan por los Registros Mercantiles correspondientes, con el objeto de inscribir sus cuerpos en él. Independientemente de los motivos y el objeto que tuviera el acto y sin entrar a calificarlo en ningún momento, vamos a aprovecharlo para explicar cuál es objeto del Registro de la Propiedad.1391707776_096749_1391708176_noticia_normal

En primer lugar hay que dejar bien claro que cuando nos referimos al Registro de la Propiedad, lo habitual es que hagamos referencia al Registro de la Propiedad Inmobiliaria, que es en el que vamos a centrar nuestro post. Ser exhaustivos en esta materia requeriría demasiado espacio y hacer referencia a demasiados conceptos que habrían de ser introducidos previamente. Como no es tal nuestra pretensión, vamos a limitarnos a tratar de aludir al objeto del Registro de la Propiedad Inmobiliaria y el del Registro de la Propiedad Mobiliaria.
El objeto del Registro de la Propiedad viene establecido en el artículo 1.1 de la Ley Hipotecaria, y de acuerdo con él su objeto es la inscripción o anotación de los actos y contratos relativos al dominio y demás derechos reales sobre bienes inmuebles. El apartado primero de la Ley Hipotecaria ha motivado que la doctrina discuta acerca de cuál es el verdadero objeto del Registro de la Propiedad, pudiendo distinguir diversas posturas:

– Los que defienden que estamos ante un Registro de actos y contratos.
– Los que defienden que se trata de un Registro de títulos, puesto que éstos son los que se inscriben en el Registro, siendo la principal función de éste dar publicidad de los mismos.
– Los que defienden que se trata de un Registro de Derechos, entendiendo que para la inscripción de los mismos es necesario el título correspondiente.

Esta última postura parece ser la que predomina a día de hoy entendiendo que cuando el Derecho accede al Registro de la Propiedad, en virtud del título correspondiente, adquiere un nuevo estado y adquiere cierta autonomía, motivando que se aluda a la inscripción en términos de un título-valor.
Pero para no desviarnos de la cuestión que nos ocupa, y entendiendo que el objeto del Registro de la Propiedad, fundamentalmente son derechos, hay que especificar qué derechos son ésos. En primer lugar el derecho de Propiedad o de dominio, como se deriva del propio nombre de la institución registral. En segundo lugar, cualesquiera otros derechos reales, entendiendo que éstos son derechos que recaen sobre los bienes, en este caso, inmuebles. Por tanto entendemos que en el Registro de la Propiedad, además de la propiedad se inscribirán derechos como el de hipoteca, el derecho de usufructo, los arrendamientos sobre bienes inmuebles o por ejemplo las servidumbres, entre otros muchos.

Por lo que se refiere al Registro de la Propiedad Mobiliaria, en él encontramos una mayor heterogeneidad de objetos, buques y aeronaves, automóviles y otros vehículos de motor, maquinaria industrial, establecimientos mercantiles y bienes de equipo, garantías reales (sobre esos bienes, como por ejemplo la hipoteca mobiliaria), condiciones generales de la contratación y obras y grabaciones audiovisuales. Hay una sección que lleva por nombre “otros bienes registrales” que alude a cualesquiera otro tipo de bienes identificable, como por ejemplo joyas, obras de arte, etc. Siendo los derechos sobre los mismos lo que se inscribe en este Registro, si bien también cabe la posibilidad de que se inscriban contratos de compraventa a plazos sobre bienes muebles de las características que determina la ley, contratos de leasing, y como hemos dicho, las propias condiciones generales de la contratación.

Partiendo de lo expuesto, la pretensión de inscribir un cuerpo o una persona en el Registro de la Propiedad no sólo resulta llamativa sino que además no tiene cabida en el Ordenamiento español y que yo sepa en ningún ordenamiento jurídico. Por último, y para poner de manifiesto que entiendo que la iniciativa era reivindicativa, destacar que las diversas mujeres que acudieron a los Registros de la Propiedad Mobiliaria rellanaban solicitudes de certificación, algo que sólo se puede facilitar cuando el bien ya está inscrito. Si se pretendía obtener la inscripción con una solicitud de certificación entonces estaban engañadas por partida doble. En la próxima entrega: ¿Qué hace falta para poder inscribir un derecho en el Registro de la Propiedad?

Vía| 20 minutos
Imagen| El País (Cedida por I. Navarro)

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