Derecho Internacional, Jurídico 


¿Puede un Estado miembro abandonar la Unión Europea?

¿Podría Reino Unido abandonar la UE?

¿Podría Reino Unido abandonar la UE?

El pasado 23 de enero de 2013, David Cameron, Primer Ministro de Reino Unido, pronunció un esperado discurso en el cual hizo referencia a la posibilidad de retirada, por parte de su país, de la Unión Europea. Cameron realizaba así, en consonancia con el conocido euroescepticismo de los conservadores británicos, la mención expresa del recurso al procedimiento de retirada de la UE.

El Tratado de Roma de 1957, por el que nace la entonces Comunidad Económica Europea, no contemplaba en su articulado ninguna disposición relativa a la posibilidad de escindirse, de manera voluntaria y unilateral, de la organización. Tampoco lo hicieron las sucesivas reformas de los Tratados constitutivos y no es hasta el año 2009, con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, cuando, por primera vez, ve la luz el llamado derecho de retirada (artículo 50 del Tratado de la Unión Europea).

Se rescata así una de las principales novedades que pretendía introducir la fallida Constitución Europea, y que regula, a continuación del procedimiento de adhesión de nuevos Estados miembros, el mencionado mecanismo.

El Estado que decida retirarse debe notificar al Consejo Europeo su intención. Póngase atención sobre este punto, pues notificar no tiene el mismo sentido que solicitar, y no implica, por tanto, el sometimiento del derecho de retirada a ninguna autorización o condición por parte de las instituciones de la UE. Por ello se habla de una capacidad unilateral por parte de todos y cada uno de los Estados miembros.

Una vez notificado, el Consejo Europeo presentará orientaciones dirigidas a la celebración de un acuerdo en el que se establezca la forma de la retirada. Dicha celebración tendrá lugar entre la UE (actuando en su nombre el Consejo de la UE) y el Estado, y será necesaria la previa aprobación del Parlamento Europeo.

La consecuencia más relevante de la retirada de un Estado es que los Tratados dejarán de serle aplicables a partir de un período máximo de dos años desde esa notificación inicial, a no ser que el acuerdo firmado entre antes en vigor. En cualquier caso, cabe remarcar que el Estado que abandona la UE podría siempre solicitar de nuevo su adhesión.

A nivel jurídico comunitario no existiría pues, en principio, razones para denegar la retirada a un Estado miembro. Un tema distinto, no falto de interés, es la forma en la que el procedimiento puede articularse en su faceta interna; es decir, los procedimientos de control democrático de dicha retirada a nivel nacional. Es precisamente a ello a lo que se refiere el artículo 50 del Tratado cuando establece en su primer apartado que “todo Estado miembro podrá decidir, de conformidad con sus normas constitucionales, retirarse de la Unión”. 

Vía| Le Monde, Europa, Noticias Jurídicas

Más información| El País

Imagen| La información

En QAH| ¿Dónde están las fronteras de la UE? (III): Requisitos de adhesión

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