Derecho Mercantil, Jurídico 


¿Puede negarse una empresa a vender siendo competitiva?

La negativa de ventaCon carácter habitual, las empresas deben ser libres para decidir a quién suministran y, en aquellos supuestos en los que las circunstancias así lo aconsejen, para cesar en el suministro de productos o la prestación de servicios a terceros.

Aunque habrá que tener en cuenta las razones de la negativa, contra quien se dirige y sus efectos, la negativa por parte de una empresa con posición dominante en un mercado a vender o suministrar sus productos puede llegar a considerarse abusiva. Vemos como la liberta de empresa y de poder comerciar y contratar libremente, debe ser ejercida conforme a la legalidad y sin que en ningún momento pueda provocar un abuso de dominio. Por lo que, una empresa con posición dominante dentro de un mercado tiene libertad de elegir con quien contratar, pero tiene la libertad de contratar en sí misma restringida.

Aunque las normas de defensa de la competencia no obligan a una empresa a colaborar con sus competidores o con los agentes que se encuentren en los eslabones de la cadena de producción, si se niega el suministro puede ser una herramienta eficaz y útil para consolidar el dominio y generar perjuicios sobre el proceso competitivo. La Comision Europea en el Documento de Discusión entiende que  las negativas de suministro por parte de una empresa en posición de dominio solo resultan anticompetitivas cuando constituyen un instrumento para alcanzar otro objetivo, como conseguir del cliente un acuerdo de exclusividad o la vinculación de ventas, al objeto de expulsar a un competidor del mercado.

En esa línea por tanto fue la posición que adoptó el Tribunal en los asuntos que se le plantearon al respecto. El TJCE determinó que si una empresa era capaz de controlar el mercado donde se colocaban sus productos, puesto que tenía posición de dominio en el mercado de suministro de su producto, no puede cesar en el suministro de sus productos, argumentado que se va a iniciar  la fabricación de los derivados de su producto por sí misma. Esta fue la situación para el caso de la empresa “Solvents”, que al ser dominante en el suministro de insumos utilizados con posterioridad para la elaboración de productos químicos, decidió no suministrar más dichos insumos a terceros, puesto que había adoptado una nueva estrategia para adentrarse en el mismo mercado de los productos químicos fabricados por sus clientes.

En el lado de las empresas dominantes, la obligación impuesta a continuar con el suministro puede suponer un dilema interno, puesto que no deja de ser una imposición para poner a disposición del mercado los avances tecnológicos o de otro tipo, que hubiera podido alcanzar la empresa dominante, para convertirse en proveedor de cierta materia prima o producto. Una negativa al suministro no debería ser sancionable de primeras; la sanción tiene que pasar por el perjuicio al mercado o la industria dependiente del suministro. No debemos dejar de pensar en la libre competencia, pero tampoco podemos perjudicar el derecho de la empresa dominante.

La negativa de suministro puede revestir formas diversas, entre otras, la negativa a vender productos o prestar servicios, pero también la negativa a proporcionar acceso a información (o la concesión de acceso en condiciones menos favorables o discriminatorias); la negativa a conceder una licencia sobre un derecho de propiedad intelectual o acceso a un recurso esencial para que un tercero pueda suministrar un producto o prestar un servicio (por ejemplo, en las redes de telefonía fija o en las tuberías de conducción de gas); o la ruptura injustificada de una relación contractual existente.

Más Información | STJCE de 6 de marzo de 1974, Istituto Chemioterapico Italiano y Commercial Solvents/Comisión, asuntos acumulados 6/73 y 7/73, Rec. p. 223

Imagen | Negativa de suministro

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