Jurídico 


¿Puede mi antigua empresa seguir utilizando mi cuenta de e-mail?

Recientemente me plantearon la cuestión de un trabajador, al que voy a llamar Pepito Pérez que, tras más de un año fuera de su empresa, ha descubierto que dicha empresa mantiene activa a día de hoy su cuenta de correo electrónico.

Cuando trabajaba en dicha compañía, tenía una cuenta de e-mail corporativa, imaginemos que denominada pepito.perez@masa.es mientras que en su actual empresa ostenta una cuenta de e-mail denominada pepito.perez@fesa.es. Cuándo uno de sus contactos se equivocó al querer enviarle un mensaje a su actual cuenta, y por el parecido entre ambas se la envió a la primera, desde aquella cuenta le contestaron a su contacto.

Aquí fue cuándo este trabajador cuestionó a su anterior empresa, ¿por qué seguían teniendo abierta y operativa su cuenta de mail? ¿Esto es lícito?. La empresa contestó que dicha cuenta de e-mail es de su propio dominio y propiedad, y que además no la tenía activa sino redirigida a otro buzón de e-mail de la compañía, es decir, que si clientes o proveedores escribían a pepito.perez@masa.es aún más de un año después de abandona la empresa, estas comunicaciones llegarían automáticamente a otra cuenta desde donde se gestionaban posteriormente.

Con los nombres ficticios que estamos utilizando, está claro que se había cambiado de trabajar en Masa a trabajar en Fesa, que además en la realidad son empresas en competencia en la misma industria. Y el trabajador se sigue realizando hoy las mismas preguntas sobre la licitud de esta actuación de Masa.

Desde mi punto de vista, este tipo de proceder es absolutamente ilegal, en tanto lesiona dos bienes jurídicos distintos, protegidos en nuestro sistema legal:

  • La propia identidad del trabajador, mediante una suplantación de su identidad (art. 401 C.P.). Y es que la anterior empresa está usando un e-mail con su nombre y sus apellidos, y recibiendo comunicaciones dirigidas para él.
  • El secreto a la privacidad de las comunicaciones (art. 18 C.E.). Los mails que han llegado a Pepito Pérez son comunicaciones protegidas por su derecho constitucional a la privacidad.

Respecto de lo que alega la empresa, en tanto que se trata de una cuenta profesional sujeta a la propiedad e intereses de la empresa, y que por tanto puede gestionar, cabe decir:

  • En el caso de los mails no abiertos por su legítimo destinatario, están protegidos por lo previsto en el art. 18.3 CE ya indicado antes, por lo que solo podrían intervenirse mediante una orden judicial que respetase las garantías legales necesarias.
  • En el caso de los mail ya abiertos por su destinatario, esto es, aquellos que había abierto antes de dejar la empresa, rige la protección del artículo 18.1 C.E. sobre el derecho a la intimidad así como el art. 18.4 C.E. sobre el derecho a la protección de datos personales. por lo que su control e intervención por parte de la empresa solo serían posibles por causas muy justificadas, y probablemente también solicitando orden judicial para ello. Pero en ningún caso es factible sostener razones de ningún tipo para estar gestionando una cuenta de correo electrónico a nombre de un trabajador que lleva más de un año fuera de la empresa (y en otra empresa de la competencia).

Por tanto, los directivos de la empresa que han ordenado la gestión de esta cuenta de email del sr. Pepito Pérez habrán incurrido en el tipo penal previsto en el artículo 197.1 y 199.1 del Código Penal.

¿Y qué podía haber hecho la empresa? Pues si hubiese actuado de buena fe, y hubiesen deseado derivar de forma transparente las comunicaciones de clientes y proveedores a otra cuenta de mail de la compañía, podrían haber puesto una respuesta automática que derivase a aquellos que contactaban con Pepito Pérez a otra persona de contacto de la empresa.

Pero dejarla abierta, derivando los mails de forma secreta a otro buzón desde el que se gestionaban, es un proceder oscuro e ilícito según todo lo explicado en el presente artículo.

 

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