Derecho Internacional, Jurídico 


¿Puede justificarse la guerra legalmente?

Como juristas, tenemos que tratar de analizar todas las situaciones desde un punto de vista legal, dejando de lado nuestras opiniones personales. Sin duda, los conflictos armados dan mucho juego a la hora de verter opiniones al respecto, pero ¿hay justificaciones legales?

Analicemos por ejemplo la guerra de Afganistán. Hay que advertir que esto es un mero análisis jurídico de las acciones que se llevaron a cabo y en ningún momento un intento de posicionarse, pues éste no es el fin de QAH. Sin duda, los atentados que tuvieron lugar el 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos, supusieron un punto de inflexión en la historia de la humanidad y las relaciones internacionales. Legalmente podría considerarse la respuesta militar de los Estados Unidos como legítima defensa. Este argumento es defendido hoy por el actual presidente, como dijo durante su discurso tras recibir el premio Nobel de la Paz.

Como sabemos, la legítima defensa consiste en repeler  la amenaza existente sobre un bien jurídicamente protegido. Si tenemos en cuenta la palabra nuclear de la anterior definición, la respuesta americana no podría considerarse legítima defensa, pues dicha respuesta no sería idónea al tener lugar el 7 de octubre de 2001, casi un mes después de los atentados.

El artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas relativo a la acción en caso de amenazas a la paz, quebrantamiento de la paz o actos de agresión, establece: Ninguna disposición de esta Carta menoscabara el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas […].

Ahora bien, ¿qué se entiende por agresión o ataque armado? Según la resolución 3314 de la Asamblea General de las Naciones Unidas votada en 1974, la agresión puede definirse como el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de las Naciones Unidas.

La referencia a la figura de un Estado como agresor se repite a lo largo de toda la resolución, si bien es cierto que la resolución hace referencia a una serie de actos que se considerarían agresión, entre los que se encuentra el recogido en el art. 3 g):

El envío por un Estado, o en su nombre, de bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios que lleven a cabo actos de fuerza armada contra otro Estado […].

Podría pensarse que Al-Qaeda actuó en nombre de Afganistán, pero esta posibilidad se desecha en cuanto leemos el discurso del presidente George W. Bush, el día 7 de octubre de 2001, que siempre se refiere a la organización terrorista y a los talibanes. En cuanto no pueden imputarse los atentados al Estado afgano, la acción americana no podría encuadrarse en la legítima defensa.

Por tanto, teniendo en cuanto los argumentos arriba expuestos (la no idoneidad de la acción y la imposibilidad de imputar a un Estado los atentados) en relación con el Derecho Internacional y las distintas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la respuesta militar de los Estados Unidos no sería conforme a derecho.

¿Qué es entonces la legítima defensa? La legítima defensa es un fenómeno amparado por lo que conocemos como causas de justificación, esto es, una suerte de autorización para realizar una conducta que fuera de los casos previstos, estaría prohibida por el ordenamiento jurídico. Es por ello que existen una serie de requisitos, que buscan que la acción prohibida (típica) que se lleva a cabo, tenga como único fin garantizar la protección del bien jurídico en peligro.

Vía | Naciones Unidas 

Más información | The White House, Noticias Jurídicas

Imagen | Guerra Afganistán, Legítima defensa

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