Economía y Empresa, Finanzas 


Psicología Financiera: el arte de invertir

¿Nuestras emociones impactan a la hora de tomar una decisión de inversión?

Comencemos con un pequeño ejercicio:

Escenario 1: Recibimos 1.000 EUR y tenemos que decidir entre las siguientes opciones:

  1. Podemos asegurarnos de recibir 500 EUR adicionales.
  2. Podemos lanzar una moneda al aire, si el resultado es “Cara” recibimos 1.000 EUR adicionales a los que ya contábamos, pero si perdemos y como resultado obtenemos “Cruz” no recibimos nada.

Escenario 2: Recibimos 2.000 EUR y tenemos que decidir entre las siguientes opciones:

  1. Perder de entrada 500 EUR.
  2. Podemos lanzar una moneda al aire, si el resultado es “Cara” perdemos 1.000 EUR adicionales a los que ya contábamos, pero si como resultado obtenemos “Cruz” no perdemos nada y conservamos nuestro capital inicial.

¿Qué resultado obtuviste? Probablemente, optaste por la opción “a” en el primer escenario y la opción “b” en el segundo. Si fue así, te has concentrado específicamente en los términos “pérdidas” y “ganancias” y no en el efecto global de tu patrimonio inicial. En otras palabras, si regresamos al ejercicio nuevamente y lo analizamos con más detenimiento, podemos observar que en realidad en ambos escenarios obtenemos el mismo resultado, 1.500 EUR al escoger las opciones “a” o si por el contrario optamos por las opciones “b” entraremos a una probabilidad de 50/50 de terminar con 1.000 EUR o 2.000 EUR. Sin embargo, por lo general a la hora de realizar este ejercicio el 85% de la gente opta por la opción “a” en el Escenario 1 y el 70% opta por “b” en el Escenario 2. Lo anterior, derivado del sentimiento generado por términos conceptuales tales como “perdidas” y “ganancias”.

Este ejercicio ejemplifica que muchas veces nuestras decisiones dentro de los mercados financieros pueden llegar a ser influenciadas por nuestras emociones. De hecho el estudio del comportamiento humano en el campo de la finanzas se le denomina Psicología Financiera –Behavioral Finance– y comenzó a ser estudiado en los años 80`s por economistas de la talla de Daniel Kahneman (premio Nobel de Economía 2002) y justo después de la crisis “Subprime” en 2008 ha vuelto a mostrar relevancia, dadas las fallas de mercado reveladas en este periodo.

En pocas palabras, la Psicología Financiera es una disciplina que aplica la psicología para el estudio y entendimiento de las acciones llevadas a cabo por inversores, así como el estudio de los movimientos en los mercados financieros. Surge de la necesidad de explicar fenómenos tales como la profundización de las crisis y la sobrerreacción en las “burbujas” o en los mercados alcistas y parten del axioma de que el comportamiento humano esta sujeto a distintas variables psicológicas por lo que no toda decisión es siempre racional y en ese sentido eficiente desde el punto de vista económico.

Asimismo, la Psicología Financiera pone a prueba grandes modelos matemáticos como el CAPM. El modelo CAPM (Capital Asset Pricing Model) introducido por economistas de la altura de Harry Markowitz, Merton Miller y William Sharpe fue creado con el fin de determinar teóricamente la tasa de retorno requerida para un determinado activo. Sin embargo, dicho modelo basa su cálculo en la “Teoría Moderna de Portafolio” la cual toma como una consideración importante en la medición de la “volatilidad” la denominada “tolerancia al riesgo de cada inversor” haciendo diversas suposiciones, tales como:

–        Todos los inversores cuentan con la misma información.

–        Tienen expectativas homogéneas en relación al activo.

–        No hay afectación o manipulación de los precios de los activos.

–        Cuenta con un componente “libre de riesgo”.

–        Los individuos son adversos al riesgo y los beneficios se reparten de manera normal.

La Psicología Financiera argumenta que en el día a día (realidad) de los mercados financieros no todas estas suposiciones se cumplen. Más aún, en periodos financieros críticos, la mayoría de las veces, dichas suposiciones son vulneradas con una gran frecuencia. Siendo así, dichos modelos fallan al predecir flujos o tendencias.

En este sentido es que después de la crisis “Subprime” la Psicología Financiera tomó más fuerza debido a que tras la falta de certidumbre que parecían arrojar los modelos tradicionales comenzaron a aparecer en escena argumentos que criticaban las decisiones exclusivamente basadas en modelos matemáticos, sin poner peso alguno en la psicología de la persona. Cabe recalcar que los mercados financieros fueron creados por seres humanos para seres humanos, por lo que no tomar en cuenta las emociones de los mismos puede costar caro a la hora de tomar una decisión de inversión.

Para ver de manera más clara el concepto de Psicología Financiera se describen a continuación más ejemplos de la utilidad de dicha metodología en el campo de las finanzas, partiendo del axioma antes descrito de que no siempre toda decisión económica es racional. Se ha tratado con anterioridad dentro de “Que aprendemos Hoy” fenómenos conocidos como el “Flight to Quality”, el cual no es un fenómeno mas que la búsqueda del inversor por activos más seguros tales como el T-Bill en Estados Unidos o el Bund Alemán en el caso Europeo. Pero ha sido tal el negativismo durante la crisis que en muchas ocasiones se han llegado a pagar tipos de interés negativos en términos reales (tomando en cuenta la inflación), es decir economías como la Alemana o Estadounidense han salido al mercado pagando coste cero por emisiones de deuda o en ocasiones hasta les han “pagado” por la emisión de las mismas. Por lo que el inversor no sólo no maximizó sus ingresos, sino los minimizó.

En este sentido, otro fenómeno en el que se observa la irracionalidad de los agentes financieros, ocurrió durante la crisis “Subprime”, ya que de acuerdo a un análisis de “Alliance Bernstein” publicado en el 2010, el volumen de venta en el mercado accionario por parte de los inversores se aceleró de manera importante, aún cuando los mercados estaban “tocando fondo” tomando los agentes financieros pérdidas importantes dentro de su patrimonio generadas por el pánico generalizado que se vivió en esas fechas.
Diferente ejemplo en el cual ha existido una sobrerreacción llevando a los mercados hacia la euforia ha sido la “Burbuja Tecnológica” o la “Crisis Punto.com”, y como muestra basta con tan solo ver los acontecimientos expresados en la siguiente gráfica del Nasdaq.

Por último, podemos ejemplificar de una manera muy simple como los sentimientos influyen en los mercados financieros, tomando como ejemplo el caso de los mercados en el proceso de Ofertas Publicas de Adquisición Inicial (“OPA”). Dichas ofertas sirven a las empresas para financiarse de manera pública y buscan generar las suficientes expectativas entre los inversores para que dichos “sentimientos” los influyan en la toma de decisiones y el precio del producto financiero ofertado aumente. Pongamos como ejemplo la OPA de Groupon en el año 2011, empresa dedicada a las venta online de artículos con descuento temporal; la cual salió a bolsa con una cotización inicial de US$20 subiendo el mismo día de la colocación mas del 30%, pero perdiendo a cabo de un par de semanas mas de un 18%. Sin embargo, este fenómeno no solo le pasa a este tipo de empresas norteamericanas, sino que ha sido un fenómeno repetido alrededor de todo el mundo en empresas de todo tipo, que refleja, la presencia de decisiones tomadas por recomendaciones de analistas, modelos financieros para medir expectativas y sobre todo que refleja de manera importante como el arista psico-emocional del ser humano forma una parte fundamental en cualquier operación financiera, de ahí la sobrerreacción en muchos de los precios de estos valores.

Como conclusión, de los ejemplos aquí expuestos, podemos inferir que existe un factor emocional que afecta en muchas ocasiones de manera importante a los mercados financieros y que como inversores debemos tener en cuenta.

A diferencia de la hipótesis de los mercados eficientes, la Psicología Financiera tiene como fundamento el hecho de que los seres humanos somos propensos e influenciados por un factor emocional y psicológico en nuestras decisiones que tiene como consecuencia que no actuemos siempre en pro de la maximización de nuestros intereses. Más aún, a pesar de que los modelos financieros y la matemática aplicada a los mercados, sin duda alguna, son de gran ayuda para tener en cuenta la existencia probabilidades, siempre debemos tener en consideración que un evento con una baja probabilidad de que suceda puede llevarse a cabo dada ciertas variables emocionales y psicológicas (como ha sucedido en crisis anteriores).

Finalmente, dada la existencia de numerosos ejemplos (entre otros, los aquí descritos), que vulneran la dogmática tradicional en relación a los mercados perfectos y eficientes cuyos agentes económicos tienen el único objetivo de maximizar sus ingresos, así como la existencia de crisis financieras que los modelos tradicionales no han logrado predecir, la mayor conclusión que busca señalar este artículo es que estar conscientes de factores cualitativos y no sólo de cuantitativos en los mercados financieros son de suma importancia. Un buen entendimiento de la psicología financiera es sin duda una herramienta de inversión imprescindible. En otras palabras, invertir no es una ciencia pura si no más bien es una mezcla de ciencia y arte.

En QAH| A Alemania le pagan por adquirir su deuda ¿Cómo es posible?

Mas información| Behavioral Finance

Imagenes| Market Melange, Bloomberg.com

RELACIONADOS