Cultura y Sociedad 


Protocolo, el arte de hacer las cosas bien

Hace no mucho, un profesor me dio esta definición para la palabra Protocolo. Amplia y muy sencilla, sí; pero una de las mejores para explicar, en pocas palabras, todo lo que se esconde detrás de ella. Y es que el protocolo, como muchos os podréis estar imaginando, va siempre de la mano de la organización de eventos e implica siempre comunicación, especialmente comunicación no verbal.

Al escuchar esta palabra muchos de vosotros, quienes os desenvolvéis en el ámbito sanitario, la asociáis a formas de actuar ante epidemias o catástrofes, por ejemplo. Y no vais muy desencaminados; en ocasiones el Protocolo se reduce a cómo actuar en función de cada situación.

Protocolo, el arte de hacer las cosas bien.

Protocolo, el arte de hacer las cosas bien.

Bien es verdad que la palabra Protocolo cuenta con numerosas acepciones en nuestro diccionario. De todas ellas debemos quedarnos esta vez con la que define el Protocolo como “Regla ceremonial diplomática o palatina establecida por decreto o por costumbre”. Sin embargo… ¿Regla? ¿Decreto? ¿Pero el Protocolo no era eso de ir bien vestido a las bodas y saber qué cubiertos usar en cada momento? Pues sí, pero no. La etiqueta y los modales en la mesa forman parte de eso que se incluye en nuestra definición como costumbre. Pero no son, ni mucho menos, lo único que consideraremos a la hora de hablar del “gigante” del Protocolo.

De ahora en adelante distinguiremos, básicamente, dos tipos de Protocolo: oficial y no oficial.

Como primera aproximación diremos que el Protocolo Oficial es aquel que sí está regulado y por ello se ampara bajo una norma; el Real Decreto 2099/1983, de 4 de agosto, por el que se aprueba el Ordenamiento General de Precedencias del Estado. Éste documento es la herramienta de trabajo de los Jefes de Protocolo de las Instituciones de nuestro país, aquel que deben manejar diariamente quienes forman parte de esta complicada, en ocasiones, pero maravillosa profesión. De este documento y de todas sus implicaciones e importancia hablaremos en futuros artículos ya que en él se encuentran las respuestas a muchas de las cuestiones sobre Protocolo que surgen a menudo, por ejemplo, en los medios de comunicación. Sin embargo, debemos quedarnos con la idea de que es este Real Decreto el que guía los actos oficiales que tienen lugar en nuestro país y en los que participan, en la mayoría de los casos, muchas y muy variadas autoridades tanto a nivel local, nacional e incluso, internacional.

El Protocolo no oficial es aquel que se establece en actos de carácter privado o en el ámbito de la empresa. Los ejemplos de este tipo de actos son muchos, muy dispares y tantos como personas u organizaciones puedan existir. Sin embargo, algunos ejemplos podrían ser eventos corporativos como juntas de accionistas o presentaciones de producto; inauguraciones e incluso aquellos eventos que se engloban dentro de las ya conocidas siglas BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones). El protocolo en este tipo de actos es mucho más flexible y depende en la mayoría de los casos de la voluntad de quien organiza.

Como veis, el Protocolo es más de lo que suele considerarse. Abarca diferentes disciplinas y exige un vasto conocimiento que, en muchas ocasiones, no se tiene en cuenta. La buena noticia es que para eso estamos aquí. Descubriremos lo que se esconde tras el Protocolo y conoceremos también algunas curiosidades e inquietudes de las que, seguro, no teníamos conciencia.

 

Vía| Álvarez, F. (2005). Derecho Premial. Protocolo, Ceremonial, Heráldica y Vexilología en el Estado, en las corporaciones públicas  en la empresa multinacional. Oviedo: Ediciones de la Universidad de Oviedo.

Imagen| Protocolo

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