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Protegiendo la casa: los cultos domésticos romanos

 

En las siguientes líneas hablaremos de un aspecto interesante de la religión romana, aquél que se desarrollaba en el interior de las casas. Hablamos de tradiciones que van desde el recuerdo de los antepasados en el hogar, a la veneración de unos dioses determinados que velarían por la protección de diversos elementos, estancias u otras cosas en un ámbito privado. ¿Cuáles eran estas divinidades?, ¿Qué protegían?, ¿Hemos heredado alguna de aquellas tradiciones?

Patricio con retratos de sus antepasados (Época Republicana)

Patricio con retratos de sus antepasados (Época Republicana)

Tenemos constancia que desde una época antigua, los romanos (sobre todo en las casas de las familias adineradas), en las que se han podido hallar una serie de testimonios que estaban destinados a estos cultos (ya sean altares, estatuillas de dioses y otros enseres), heredados muchos de ellos de la cultura etrusca.

Debemos empezar hablando de un culto a los antepasados de la familia (gens), honorando a sus fundadores que frecuentemente solían asociarse a un origen divino. Por ejemplo la familia Iulia, venía de Iulo, hijo de Eneas (héroe troyano hijo de Anquises y de la diosa Venus, que acabó estableciéndose en la zona de Roma). Relacionado con esto, en la zona del atrium, patio principal, solían situarse esculturas que representaban a aquellos antepasados (conocidas como Images Maiorum).  Al morir, se pensaba que el alma de la persona seguía vagando por el mundo, causando temor en los vivos por si tuviera algún comportamiento negativo. Estas almas eran representadas por los dioses Manes, a los que ser les rendía culto para conseguir su protección, y no su ira.

Por otra parte, las divinidades más destacadas eran los dioses Lares, que según la mitología, eran hijos de la ninfa Lara, y el dios Mercurio, y que en el ámbito doméstico, eran los dioses que protegían el territorio de la casa del extraño, es decir que velaban por la protección de esa propiedad privada. Cada familia tenía los suyos propios, y se representaban en pequeñas estatuillas que se colocaban en un altar dedicado a ellos (lararium) y que solía situarse también en el atrio.

Lararium Romano

Lararium Romano

Después debemos mencionar a los Genios, divinidades menores que según sus creencias, protegían a los mortales (pero también objetos y lugares). Cada persona tenía uno propio, aunque también había algunos específicos y comunes como los Penates, que protegían la despensa y los alimentos del hogar.

El carácter supersticioso de la mentalidad romana fue uno de los motivos para la proliferación de divinidades que protegían la casa, como por ejemplo la diosa Vesta (que protegía el fuego del hogar), incluso los lugares de paso como las puertas o las ventanas tenían su propio dios protector.

Esa importancia que le dieron los ciudadanos romanos a estos cultos se correspondió con una cierta organización. La figura más importante era el Pater Familias, quien tenía la potestad de velar y oficiar los rituales asociados a estos cultos. Esta condición iba pasando de padres a hijos varones, y en caso de que no lo tuviera, adoptaba a uno, y de esta manera se daba continuidad a estas tradiciones religiosas. Las mujeres no solían participar en el culto doméstico de su padre, sino después de su matrimonio. Por último, solían elegir a un esclavo que se encargaría de los preparativos de las ceremonias y otras labores vinculadas a la religión del ámbito privado.

Para concluir estas líneas sobre los cultos domésticos romanos, decir que nos recuerdan a costumbres que aun perviven o han pervivido hasta hace muy poco, manteniendo recuerdos de los antepasados y para los más creyentes el uso de imágenes de dioses y santos e incluso la existencia de espacios reservados para la oración.

 

En colaboración con QAH| Paullus Historicus

Via| Hacquard, G., Guía de la Roma Antigua, Madrid, 2003

Más Información| La religión romana. Culto doméstico

Imagen| Images MaiorumLararium

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pabloblasco Escrito por el feb 27 2014. Archivado bajo Historia.





  • Andrés Escobar Razo

    Post muy interesante sobre una vertiente menos conocida de la religión oficial de la antigua Roma, ¿Cuándo cayeron estas costumbres en desuso? ¿Hay algún vestigio en la religiosidad actual?

  • Pablo Blasco Castillo

    Hola Andrés, primero de todo, agradecer que hayas leído la entrada, y te hayas decidido a preguntar. Es difícil decir una fecha concreta sobre caer en desuso, puesto que es un proceso largo. Los cultos propiamente romano van desapareciendo a medida que va triunfando el cristianismo. Una religión monoteista, y que tiene una concepción distinta del mundo y lo que rodea al orden. Algunas de las costumbres romanas no solo no desaparecen, sino que continúan bajo otra advocación. Por ejemplo la proliferación de santos protectores de multitud de cosas relacionadas con el hombre (por supuesto también dentro de Casa). Otro claro ejemplo de pervivencia del culto a los antepasados. Habitualmente tenemos objetos que nos recuerden a esa persona ya fallecida, fotos u otras cosas. Las Images Maiorum cumplen esa función de recuerdo, ya que son retratos realistas de tales difuntos. Además tenemos que tener en cuenta el carácter supersticioso del ciudadano romano, la necesidad de protección para evitar lo negativo genera esta serie de costumbres, como cuando alguien hoy en día decide colgar un atrapasueños en la habitación, o lleva algún amuleto en el bolsillo.

    Desde mi punto de vista es una necesidad que sale del ser humano, independientemente de la cultura a la que pertenezca. Y en Roma se desarrolla de la forma descrita en la entrada (aunque solo hable de la casa, la superstición también influirá al romano en otros ámbitos de la vida).

    Por último hay un texto de San Agustín de Hipona que ironiza sobre la cantidad de dioses que se rendía culto en el mundo romano:

    “La ciudad de dios” Libro IV, 8: ” No se contentaron, pues, con encomendar el cuidado del campo a un dios particular, sino que encargaron la labranza rural a Rusina, las cumbres de los montes al dios Jugatino, los collados a la diosa Colatina, los valles a Valona. Ni tampoco pudieron hallar una Segecia, tal que de una vez se encargase y cuidase de las mieses, sino que las mieses sembradas, en tanto que estaban debajo de la tierra, quisieron que las tuviese a su cargo la diosa Seya; y cuando habían ya salido de la tierra y criado caña y espiga, la diosa Segecia; y el grano ya cogido y encerrado en las trojes para que se guardase seguramente, la diosa Tutilina; para lo cual no parecía bastante la Segecia, mientras la mies llegaba desde que comenzaba a verdeguear hasta las secas aristas… Cada uno pone en su casa un portero, y porque es hombre, es, sin duda, bastante. Estos pusieron tres dioses: Fórculo, para las puertas; Cardea, para los quicios; Limentino, para los umbrales. ¿Acaso era imposible que Fórculo pudiese cuidar juntamente de las puertas, quicios y umbrales?”.

    PD:Espero que te haya resuelto las dudas, y te invito a seguir visitando las entradas en qah y mi blog. Saludos

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pabloblasco

-Licenciado en Historia por la Universitat de les Illes Balears UIB 2004-2009

Beca Erasmus 2007-2008 Roma Università degli Studi "La Sapienza"

-Máster Interuniversitario en Historia y Ciencias de la Antigüedad en la Universidad Complutense de Madrid UCM y la Universidad Autonoma de Madrid UAM 2009-2010

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