Historia 


¿Propuestas para un estado autonómico en el siglo XVII?: La Unión de Armas (II)

Cómo se relataba en la primera parte de este artículo, el Conde Duque de Olivares, cuando accede al poder como valido de Felipe IV se encuentra con esta situación. La Monarquía Hispánica iba a entrar en la guerra de los Treinta Años, conflicto que Castilla podía soportar a duras penas dada su situación de endeudamiento y casi ruina, pero además las remesas de plata procedente de las Indias entre 1629–1631 y 1639–1641 experimentaron una fuerte contracción. Ante la falta de recursos fiscales y militares de Castilla, Olivares consideró seriamente que el resto de las provincias y coronas no castellanas aportaran recursos para compartir los costes financieros de las campañas militares.

 

Olivares de acuerdo con Felipe IV en 1621 incorpora las ideas de reparto y redistribución de las cargas fiscales como un plan de gobierno. Este plan consistía en una mayor unión del imperio bajo leyes uniformes, y un reparto de la carga fiscal que suponía el mantenimiento de un ejército permanente de 140.000 hombres, capaces de hacer frente a cualquier amenaza política o militar.

 

 

La Unión de Armas  no fue aceptada y provocó un grave conflicto político entre los reinos hispánicos, especialmente con Aragón, Valencia y Cataluña.

A partir de 1626 el rey fue convocando las distintas cortes, los parlamentos de cada reino, para que autorizaran su contribución financiera a la Unión, pero las cantidades eran ridículas. De Aragón y Valencia obtuvo el costear 2.000 y 1.000 soldados al año durante 15 años, que suponían 144.000 y 72.000 ducados al año respectivamente. De Cataluña pretendía obtener 250.000 ducados al año para la defensa pero la negociación fue ardua y sin éxito. Olivares a pesar de la fuerte oposición, publicó la Unión de Armas, a pesar de que Cataluña seguía fuera. Finalmente el proyecto fracasó por la oposición de los reinos, de las ciudades y de la propia situación política y militar, que se complicó extraordinariamente hasta dejar a Castilla en la más absoluta bancarrota.

 

He querido dedicar estas líneas a la Unión de Armas porque la situación actual guarda un cierto paralelismo. Las Autonomías se han convertido en una carga financiera para el Estado. La magnitud de su gasto público y sus cifras de déficit lastran la recuperación económica. Además el principio de solidaridad entre regiones y el hecho de igualdad fiscal ante la ley se rompe con legislaciones como el cupo vasco o el régimen foral de Navarra. Por no hablar de las diferentes leyes en materia de educación, comercio o sanidad, algunas de ellas que rompen especialmente la unidad de mercado.

 

La salida de la crisis pasa por una armonización de todas las regiones hacia un objetivo común, que exige sacrificios para todos, y que deben ser repartidos solidariamente entre todos. Por eso, la Unión de Armas y los deseos de Olivares se entrecruzan en la historia con nuestra crisis actual. El fracaso de la Unión de Armas y las consecuencias que tuvo el mismo debería hacernos reflexionar para que aquello no vuelva a suceder y podamos afrontar el optimismo con futuro y determinación.

 

Más información| John Elliot. “El conde duque de Olivares”.

Más información| Gregorio Marañón. “El conde duque de Olivares. La pasión de mandar.”

Imagen| La guía

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