Historia 


¿Propuestas para un estado autonómico en el siglo XVII?: La Unión de Armas (I)

Con la situación de grave crisis política, de modelo de estado, y económica, de modelo productivo, se está abriendo un debate dentro de la sociedad acerca del papel de las autonomías en la crisis y las posibles soluciones para salir de este episodio recesivo. El paralelismo que guarda la Unión de Armas del Conde-Duque de Olivares con la actual situación autonómica nos abre una vía para reflexionar y tomar medidas efectivas para atajar los efectos de la crisis.

En los siglos XVI y XVII casi todo el peso de la defensa de los intereses políticos de la Monarquía Hispánica fuera del territorio peninsular recaía exclusivamente en Castilla. La actividad bélica fue constante en los reinados de Carlos V, Felipe II y Felipe III. Los ejércitos imperiales, los famosos Tercios, estaban conformados por soldados mercenarios a los que se les pagaba por sus servicios. A este coste había que añadir los costes de materiales, artillería, mantenimiento de la tropa, etc. Todo este esfuerzo bélico conllevaba unas crecientes y sostenidas necesidades de financiación, que recayeron casi en exclusiva sobre la Corona de Castilla, que era la más poblada, la que tenía más actividad comercial y sobre todo contaba con la garantía de las minas de plata de las Indias.

Después de un siglo de guerras ininterrumpidas, Castilla pasó de ser la Corona más rica y dinámica del Imperio a una región empobrecida, con una Hacienda totalmente empeñada, un sistema monetario destruido y con graves problemas de despoblación. Muchos arbitristas castellanos, así como hombres de negocios y comerciantes, llevaban décadas pidiendo un reparto más equitativo de los gastos de defensa.

La Corona de Castilla era el principal y casi único contribuyente. Los estados italianos solían contribuir a sus propios gastos defensivos, esto es, a las guerras que tenían lugar en sus territorios, exclusivamente. Los Países Bajos también aportaban para su defensa, pero en pequeña cantidad para las cuantiosas guerras que se llevaron a cabo en este territorio.  En España, Navarra, Aragón y Valencia contribuían ocasionalmente a la defensa del imperio. Finalmente, Cataluña y Portugal siempre se habían negado a cualquier aporte concerniente a esta materia. Castilla, donde el poder real ejercía una capacidad de coerción mucho mayor, tenía sobre sus hombros todo los costes del Imperio.

La Monarquía Hispánica era compleja, pues la unión de los Reyes Católicos no era tal, sino que cada territorio español conservaba sus instituciones, leyes, haciendas y monedas propias. Así pues cualquier intento de repartir los gastos de defensa se encontraba con la oposición frontal de dichos reinos, cuya oligarquía lo convertían en una defensa del poder de los reinos frente al central de la Monarquía Hispánica.

Esta historia continúa en la segunda parte del artículo.

Imagen| iris.cnice

Más información| John Elliot. “El conde duque de Olivares”

Más información| Gregorio Marañón. “El conde duque de Olivares. La pasión de mandar.”

En QAH| ¿Propuestas para un estado autonómico en el siglo XVII?: La Unión de Armas (II)

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