Salud y Deporte 


Prolapsos. Qué son.

En este portal ya hemos hablado sobre la salud de la mujer y el papel que la fisioterapia tiene en el ámbito de la obstetricia y la ginecología como coadyuvante sanitario tanto en el ámbito terapéutico como en el preventivo y de promoción de la salud.

A pie de página tenemos  algunas de las entradas a las que nos referimos, por si el lector quisiera consultarlas.

En esta ocasión hablaremos sobre el prolapso para conocer qué es y cómo podemos abordarlo desde la fisioterapia.

Aunque los estudios anatómicos revelan que su forma puede variar, usaremos este símil para reconocer mejor esta patología: si pensamos en el suelo pélvico femenino como una hamaca que sostiene los órganos pélvicos (uretra, vagina y ano), hablaremos de prolapso cuando ocurra un descenso de alguno de estos órganos, o varios a la vez.

Este descenso ocurre hasta  en el 50% de las mujeres por una alteración en el mecanismo de soporte, debido a lesiones obstétricas (especialmente en partos vaginales)  o situaciones como el estreñimiento, la obesidad , la tos crónica o la práctica de ciertos deportes. También está descrito como factor predisponente la genética y el envejecimiento. El tumor pélvico se considera infrecuente.

Podemos encontrarnos con cuatro grados de prolapsos, en orden creciente de gravedad. El prolapso genital leve o moderado (tipo I o II) puede ser asintomático; pero también encontramos a mujeres que sienten un peso o bulto genital, y pueden padecer síntomas urinarios, intestinales, sexuales o dolor pélvico. Los prolapsos de grado III y IV suelen provocar  síntomas con mayor relevancia debido a la gravedad de la salida del órgano.

El trabajo conjunto del especialista médico ginecólogo con el fisioterapeuta experto y, en caso de encontrarse relacionado con el embarazo y el parto, la matrona, es necesario para que el diagnóstico y, por ende, el tratamiento sea el más adecuado para la mujer.

Las opciones de tratamiento incluyen el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico, el uso de pesarios o la cirugía.

La cirugía generalmente no es una opción en los grados leves. Sin embargo, la evidencia sugiere que las mujeres con prolapso leve sintomático podrían beneficiarse del entrenamiento del músculo del suelo pélvico, ya  que una de las características más relevantes para la fisioterapia es que las mujeres con prolapsos tienen menor fuerza de su suelo pélvico.

La evidencia lanza dos hipótesis principales sobre cómo el entrenamiento del músculo del suelo pélvico puede ser eficaz en el tratamiento del prolapso: el descenso del suelo pélvico se evita enseñando a las mujeres a contraer conscientemente sus músculos  antes y durante cualquier aumento en la presión abdominal; y el apoyo estructural del suelo pélvico se mejora por el desempeño de los ejercicios del músculo del suelo pélvico y, como resultado, los órganos pélvicos se mantienen en su lugar mejor.

Aún no existe evidencia disponible que asegure la eficacia del ejercicio hipopresivo para esta patología.

Por tanto, si en tu familia existen antecedentes, (recuerdas a tu madre o abuelas hablando de “descuelgue de matriz”), sientes una sensación de pesadez en tu suelo pélvico, o piensas que puede ser relevante para ti, acude a tu especialista sanitario para que puedan asesorarte.

Y recordad siempre que el mejor tratamiento es una buena prevención.

¡Salud!
Vía| http://www.bmj.com/content/349/bmj.g7378 , adams

Imagen| hamaca , prolapso

En QAH| “lo normal” , “Neovegija”

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