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Productividad Personal (I): No pierdas tiempo leyendo

Esta serie de artículos está dedicada a dar algunas ideas para ahorrar tiempo siendo más eficientes a la hora de realizar algunas tareas.

La primera tarea que vamos a tratar es la lectura. Antes de nada sería interesante que vieras el siguiente vídeo (si no salta solo hasta el minuto 6:10 ponlo manualmente):

http://youtu.be/BVBD96F9dCI?t=6m10s

¿No es increíble? Ten en cuenta que para poder memorizarlos tan rápido, tiene que leerlos aún más rápido. Pues aunque parezca mentira todos nosotros podemos llegar a leer a una velocidad hasta tres o cuatro veces superior a nuestra velocidad actual, dependiendo de cuál sea nuestra velocidad de lectura de base. Por supuesto, debemos tener en cuenta que llegar a una velocidad de lectura como la del vídeo es muy difícil. Sería como pretender correr tan rápido como Usain Bolt. Pero aunque no seamos Usain Bolt, ¿a que estaría bien ser capaz de leer un texto que normalmente suele llevarnos una hora en tan solo 30 minutos? La clave está en la técnica de lectura.

Lectura

La técnica de lectura apenas se trabaja y son muy pocos los que se benefician de ella

De pequeños, cuando todos empezamos a leer, nos enseñan a asociar primero las grafías de las letras con sus fonemas y luego las de las sílabas. ¿Quién no recuerda como la profesora de preescolar le hacía pronunciar el sonido en voz alta de la L con A una y otra vez? Posteriormente vamos uniendo sílabas hasta formar palabras y luego, cuando ya hemos aprendido a reconocer palabras completas, empezamos mover nuestros ojos de palabra en palabra. Como es normal, cuando nos encontrábamos con palabras raras nos atascábamos al no reconocerlas y pronunciábamos cada una de sus sílabas. Estoy seguro de que a más de uno todavía le pasa al leer los prospectos de los medicamentos.

El problema de esta técnica de lectura es que no es natural para nuestros ojos. Se producen lo que se conoce como “movimientos sacádicos”. Estos movimientos son pequeños saltos que hacemos con los ojos de palabra a palabra y que perjudican seriamente tanto a la velocidad como a la calidad de nuestra lectura. De pequeños, de forma instintiva, para paliar este efecto, poníamos el dedo encima del libro e íbamos siguiendo el renglón, pero a medida que avanzábamos y nuestra técnica mejoraba la profesora nos pedía que retiráramos el dedo poco a poco (cuando no nos lo quitaba de un manotazo).

Si nos fijamos, no se trata de una cuestión de capacidad, ya que al ver una película todos somos capaces de captar mucha más información por segundo que durante la lectura.

La única conclusión lógica es que se trata de una cuestión de técnica. La técnica de lectura que la mayoría de nosotros empleamos no es óptima. No aprovecha nuestros recursos visuales y, por tanto, es ineficiente.

¿Cómo mejoramos nuestra técnica de lectura?

1)      Para reducir los movimientos sacádicos debemos realizar menos paradas por renglón. ¿cómo lo hacemos? En vez de mirar cada palabra, apoyaremos la mirada en el hueco entre dos renglones y trataremos de abarcar dos palabras a la vez. Puede sonar complicado pero cuando miras por la ventana no descompones lo que ves ¿verdad? Cuando esto nos resulte fácil podemos tratar de abarcar tres palabras a la vez y así progresivamente. El objetivo sería ir haciendo cada vez menos paradas por renglón hasta llegar a ser capaces de hacer tan solo 2 o 3 paradas en un renglón de unas 12 palabras. Al principio resulta útil recurrir a un apoyo visual, como un lápiz o simplemente el dedo.

Movimientos sacádicos

Principalmente damos un salto de palabra a palabra y de renglón a renglón. Cuanto menos bruscos sean menos nos cansaremos y más tiempo podremos mantener la concentración.

2)      Debemos mantener un ritmo de lectura adecuado. De nada nos sirve leer por encima de nuestras posibilidades ya que no comprenderemos nada de lo que leemos. Es importante realizar una parada lo suficientemente larga para que nos de tiempo a procesar la información. Al principio puede costarnos unos segundos ajustar nuestra visión periférica para captar varias palabras a la vez, pero es cuestión de práctica.

3)      No realizar pausas innecesarias. Aunque tengamos la sensación de no haber entendido algo de lo que hemos leído si volvemos atrás continuamente perderemos el sentido del párrafo. Lo importante es captar la idea del texto. Si nos quedan dudas siempre podemos hacer una lectura de repaso.

4)      Evita por todos los medios subvocalizar. Aunque no nos demos cuenta muchas veces estamos pronunciamos las cosas que leemos. Si hacemos esto no podremos superar las 250 palabras por minuto.

Para hacernos una idea, un estudiante universitario que aplique una técnica de lectura como la enseñada en los colegios puede llegar a leer, de media, unas 300 palabras por minuto. Con esta técnica y bastante práctica personas normales han llegado a leer unas 1.200 palabras por minuto. Si traducimos esto a tiempo las ganancias son tremendas: un texto que nos llevaría leer una hora habitualmente, nos llevaría tan solo 15 minutos. Aunque no alcancemos las 1.200 palabras por minuto, no estaría mal llegar a las 600 ¿verdad?

En la siguiente página podéis practicar de forma gratuita la técnica de lectura. El software os permite configurarlo a vuestro gusto para ver las palabras que queráis sin mover los ojos:

www.spreeder.com

Y si os interesa el tema, no os podéis perder el  “Curso de lectura ultrarrápida” de Ramón Campayo.

Vía| Curso de lectura ultrarrápida método Ramón Campayo

Imagen| Lectura, Movimientos sacádicos

Vídeo| Buena fuente 376 – Ramón Campayo

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