Historia 


Procesiones en Semana Santa: Origen de una Devoción

 

Acabamos de pasar lo que para el catolicismo romano es la  semana más religiosa del año, donde los fieles aprovechan y hacen sus penitencias. Sabemos que estas tradiciones datan en España del siglo XIV y XV, con la aparición de las primeras órdenes mendicantes. Pero están basadas en tradiciones mediterráneas mucho más antiguas.

Friso de as Panateneas

Friso de las Panateneas


En  Atenas, por ejemplo, se celebraban anualmente cinco grandes procesiones: La de las Panateneas, las tres de los misterios de Eleusis, y la de Yaco. Y en Roma, había procesiones ambarvales, triunfales, consulares, en honor de la diosa Diana, etc.

Pero fueron los egipcios los primeros en abrazar la doctrina de Jesús en el siglo I d. C., pasando a ser conocidos desde entonces como coptos, una palabra de origen griego que significa “egipcio”. Aquí el cristianismo adoptó algunas costumbres propias, dando origen a manifestaciones religiosas nuevas como el monaquismo y los anacoretas, cuyos destrozos se pueden ver todavía en innumerables tumbas faraónicas adoptadas por ellos como residencia. Desde Egipto, el cristianismo tardó siglos en llegar a la Península Ibérica atravesando todo el norte de África, trayendo consigo al menos una de las lejanas costumbres religiosas faraónicas adoptadas por los coptos, nos referimos a las procesiones de santos.

Procesión barca de Amon Ra.

Procesión barca de Amon Ra.

Además del culto diario, en los templos egipcios tenían lugar diversas festividades especiales, durante la cual la estatua del dios salía del sanctasantórum y era llevada en andas por los sacerdotes en un recorrido ritual por fuera de los límites de la casa del dios. Estas procesiones tenían mucha importancia, no sólo por su carácter simbólico, sino porque eran los únicos momentos en que las gentes del valle del Nilo podían ver a los dioses, siempre ocultos en el sanctasantórum. En las demás ocasiones, en el día a día, sólo algunos privilegiados de entre ellos podían penetrar en el patio columnado de la casa del dios, nunca más allá; el resto tenía que conformarse con el deambular por el espacio que quedaba entre el muro de adobe y el recinto.

Orejas exterior templo egipcio

Orejas exterior templo egipcio

Como dato curioso, para facilitarles la posibilidad de acercarse físicamente al dios y entrar en comunicación con él, en las paredes exteriores de los santuarios de algunos templos se esculpieron orejas justo en el lugar donde se encontraba el dios. Desde allí los fieles podían dirigirse a él con alguna esperanza de ser escuchados.

Durante el Reino Nuevo, las más destacadas de estas salidas de dioses tenían lugar durante la celebración de la fiesta Opet y de la “bella fiesta del valle”. En ambos casos la tríada de dioses de Karnak (Amón, su esposa Mut, y su hijo Khonsu) salía de sus respectivos templos en sus barcas portátiles para realizar un recorrido subidos en ellas. En la “bella fiesta del valle” tenían que cruzar el río y recorrer diversos santuarios situados en la orilla occidental de Tebas, donde estaban localizadas las tumbas reales. Era una fiesta de gran jolgorio, durante la cual la gente iba a visitar las tumbas de sus allegados. En cambio, en la fiesta Opet la tríada tebana viajaba desde el templo de Karnak (al norte de la ciudad) hasta el de Luxor (al sur). Durante el recorrido eran agasajados con ofrendas y cada poco tiempo reposaban en pequeños kioscos de piedra construidos a lo largo del camino. Una vez llegados al interior del templo de Luxor tenía lugar una especie de matrimonio místico y una renovación de la ceremonia de coronación del rey.

Pepi II sentado sobre el regazo de su madre.

Pepi II sentado sobre el regazo de su madre.

De la imaginería faraónica también hemos heredado algunas escenas sorprendentes. Una de ellas es una de las más conocidas imágenes de la cristiandad: la virgen que sobre un trono que lleva sentado en su regazo al niño Jesús. Esta representación del amor maternal por el hijo, que es un dios en la tierra, es exactamente la misma iconografía que podemos ver en una estatua del Reino Antiguo, del faraón Pepi II sobre las rodillas de su madre y que luego se repetirá con Horus e Isis.

No cabe duda de que, con un significado simbólico diferente, los costaleros y cofrades que cargan con los pasos de Semana Santa por toda España (y en todo el universo cristiano) están repitiendo una ceremonia religiosa destinada a acercar la imagen a sus creyentes, nacida miles de años atrás.

 

Vía|J.M.Parra, La historia comienza en Egipto

Imagen|Friso; Barca; orejas; Pepi II

En QAH|Semana Santa: un mismo significado, infinitas formas

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