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Principal problema del hambre del mundo: “la especulación alimentaria”

 

Los contratos de futuros o “futuros” son un tipo de contratos cuyo objeto  negociable son los “derivados” financieros, que consisten en acuerdos que obligan  a las partes contratantes a comprar o a vender un número determinado  de bienes o valores en una fecha futura determinada, así pues, se negociaba  sobre el precio futuro del oro o del petróleo, sin embargo  a mediados de los  noventa, debido a las presiones de bancos y fondos de inversión sobre los políticos  de Estados Unidos y Gran Bretaña, los productos alimenticios básicos como el  algodón, trigo, cacao…etc, se convirtieron en “derivados” que podían ser  comprados y vendidos entre comerciantes que no tenían nada que ver con la agricultura. Así nació un nuevo mercado irreal, el de la “especulación alimentaria”. Cacao, zumos de frutas, azúcar, alimentos básicos, la carne y el café son ahora productos del mercado mundial.

En un contrato de futuro de maíz, por ejemplo se obliga vender o comprar una cantidad determinada de este grano en una fecha futura. (X toneladas de maíz en el año 2015 valdrá X miles de dólares) Estos contratos, lejos de permanecer inamovibles en el tiempo, son “subastados” en la bolsa o “mercado de futuros”.

En 2006, con el desastre hipotecario de los Estados Unidos, los bancos huyeron en estampida moviendo millones de dólares a fondos de pensiones y a mercancías exentas de riesgo, especialmente, los alimentos. En este tipo de mercados lo que se compra y se vende son los contratos y no los productos en sí. El precio del contrato cambia según la oferta y la demanda en el mercado de futuros. Los actores que intervienen en la transacción no tienen forzosamente la intención de adquirir realmente la soja o el maíz estipulados en el contrato. La mayoría de estos contratos son utilizados “con finalidad especulativa, es decir, de ganar dinero con ellos, en concreto, con la fluctuación de los precios de ellos”.

En la actualidad por ejemplo, el Fondo Armajaro  en una única operación, compró hace poco 240.000 toneladas de cacao (el 7% de la producción mundial), sin tener ni siquiera una plantación de dicho producto. Esta situación preocupa gravemente al resto de productores (mayoritariamente de Costa de Marfil)  que ven que el precio del cacao va a depender de un holding internacional que pretenderá jugar con el precio dicha materia prima según a que precio este el producto en cuestión.

Para entenderlo mejor si una tonelada de trigo es vendida a 115€ hoy, pero mediante un contrato de futuros el productor o el actor que controla la producción puede venderla por 230€ dentro de tres meses, podría juzgar conveniente almacenar la producción y esperar los tres meses. Esta decisión implica que la cantidad de trigo en el mercado disminuya y que el precio aumente efectivamente.

El principal problema de este casino de apuestas alimenticias es que países como Haití, Bangladesh, o gran parte de países africanos que dependen del arroz, trigo, cebada, ven como  un pequeño número de empresas multinacionales Tyson Foods, Anheuser-Busch InBev, General Mills, Kellogg y Kraft, o el propio Fondo Armajuro, junto con un conglomerado de entidades financieras que domina el negocio de los derivados, es decir, los tres mayores “dealers” en derivados de Wall Street: Goldman Sachs, JP Morgan y Bank of América, propietarios de Merrill Lynch, Citigroup y Morgan Stanley. Y entre los europeos, los mayores actores en los mercados de derivados como Credit Suisse, Deutsche Bank, HSBC, Rabobank y UBS.

Van a establecer entre los precios de casi la totalidad de materias primas ya sea del trigo, algodón, carne de vacuno…etc. Así pues debido a su alto nivel de especulación, hace disparar el precio del producto, tal como sucedió en España con el mercado inmobiliario.

La consecuencia de esto llevó a Mike Master (administrador de fondos de master capital management) a declarar ante el Senado estadounidense debido al alarmante aumento del precio que estaban sufriendo la generalidad de los alimentos a nivel mundial.

“La primera vez que nos dimos cuenta de la especulación alimentaria fue en 2006, pero no se percibió como un elemento continuista. Sin embargo, en el 2007 y 2008 fue cuando realmente se disparó”. “Cuando se observan los flujos se hace evidente. Conozco multitud de comerciantes y ellos me confirmaron lo que estaba sucediendo: que ahora el negocio estaba en la especulación – en torno al 70-80%”.

Masters afirma que los mercado actualmente están muy distorsionados por los bancos de inversiones:

“Digamos que llegan noticias de malas cosechas y lluvias en determinado lugar. En circunstancias normales, eso incrementaría el precio del producto en un dólar. Pero en un mercado compuesto al 70-80% por especulación, el incremento puede llegar a los dos o tres dólares para añadir los costes adicionales. A eso añádele lo volátil del mercado. Terminará tan mal como todas las modas de Wall Street. Terminará estallando.”

Si actualmente escribimos en Google “comprar futuros de trigo” vemos que muchas entidades financieras nos invitan a invertir en  este tipo de especulación que esta causando hambrunas en medio mundo. Sin ir más lejos el actual depósito de caixa catalunya “Depósito 100% natural” anima a los inversores españoles a beneficiarse del encarecimiento del maíz, el azúcar y el café.

Cuando una entidad financiera nos asegura un fondo de inversiones de altísima rentabilidad, ¿debemos de preguntarnos porque se obtiene tanto beneficio? ¿dónde va a parar nuestro dinero? ¿Hasta que punto podemos ser responsables de la situación mundial actual?

Más información| ODG

En QAH| ¿Tu banco invierte en armas?, ¿Qué son las opciones financieras? (I): Introducción

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