Coaching y Desarrollo Personal 


¿Por qué y cómo practicar mindfulness?

El mindfulness ofrece muchos beneficios para tener una vida más feliz.

El mindfulness ofrece muchos beneficios para tener una vida más feliz.

El mindfulness está de moda. En occidente, hasta hace poco, no era mucha la gente que conocía lo que realmente significa, sus beneficios, y cómo practicarlo.

Se tiene a pensar que el mindfulness es algo que viene de Estados Unidos, que es algo novedoso y revolucionario, y que es una aportación de la psicología o la medicina. Ninguna de las tres cosas es cierta. El mindfulness no tiene nada de nuevo… ¡Data de hace más de 2500 años! Tampoco viene de Estados Unidos, sino de Asia, en particular, de India. Y no es una aportación de la psicología o la medicina, sino del budismo. Ahora bien, es preciso reconocer que, gracias al trabajo de diversos psicólogos, médicos y profesionales en otras disciplinas (especialmente en Estados Unidos) ha sido posible introducir el mindfulness en occidente en las últimas décadas, lo cual tiene mucho mérito.

Pero, ¿qué es el mindfulness? Para comenzar, no es algo exterior que debamos adquirir. Se trata de una cualidad con la que hemos venido al mundo, y que en nuestros primeros años utilizábamos de forma natural. Sin embargo, con el tiempo, se va perdiendo la conexión con dicha cualidad. La práctica del mindfulness a través de la meditación permite recuperar esa conexión, con todos los beneficios que ello implica.

Cuando desarrollamos la concentración (otra cualidad diferente de la atención), logramos entrenar nuestra mente para permanecer enfocada en un único objeto de meditación (por ejemplo, nuestra respiración) durante largos periodos de tiempo. Al practicar mindfulness, en lugar de cerrar nuestro foco mental a un único objeto, lo que hacemos es abrirlo por completo a toda nuestra experiencia. Diferentes componentes llegan, evolucionan y se van. Entre ellos imágenes mentales, pensamientos, recuerdos, sensaciones físicas, emociones, nuestro parloteo mental, sonidos, etc. Vemos llegar esos elementos, evolucionar e irse, y no hacemos nada. Solo observamos… Con curiosidad, y dándonos cuenta de que observamos. Pero sin juzgar ni intervenir de ningún modo.

El mindfulness aporta muchos beneficios, y a varios niveles. Entre otras cosas, te ayudará a conectar más fácilmente con el presente, y mantener la serenidad ante las situaciones adversas que ofrece la vida. Otro beneficio radica en la capacidad de cortar cadenas tóxicas. Normalmente, ante una emoción tóxica (como la envidia), reaccionamos también de forma tóxica, causando sufrimiento a nosotros mismos y a otras personas. Nos damos cuenta cuando ya hemos reaccionado y es demasiado tarde. Sin embargo, gracias al mindfulness, nos damos cuenta de que una emoción tóxica nos está abordando, antes de que se produzca la reacción tóxica.  Creamos una especie de “espacio” en el que podemos elegir responder de forma no-tóxica, en lugar de reaccionar de manera tóxica. Así ganamos en felicidad, y también ganan quienes nos rodean.

Hay muchas formas de practicar mindfulness. Además de la versión formal de la práctica, también podemos llevar a nuestra vida cotidiana un sinfín de ejercicios de mindfulness de menor duración, pero muy efectivos.  La siguiente es una práctica formal de mindfulness orientado a las sensaciones físicas que experimentamos en nuestro cuerpo (y cabe precisar que las emociones tóxicas vienen asociadas frecuentemente a sensaciones físicas desagradables, lo cual significa que con esta práctica aprenderemos a detectar y ser conscientes de las emociones tóxicas antes de que actúen):

 

  1. Siéntate cómodamente, con la columna recta. No es necesario que adoptes ninguna postura particular. Puedes hacerlo sentada en una silla. Lo importante es que mantengas la espalda recta, ya que transmite una actitud de alerta.
  2. Cierra los ojos. También puedes dejarlos ligeramente abiertos.
  3. Programa la alarma de tu móvil para dentro de quince minutos. O utiliza cualquier otro método que desees. Lo importante es que no tengas que estar preocupada por el tiempo.
  4. Toma tres o cuatro respiraciones lentas y profundas, para centrarte. Recuérdate cuál es tu misión: “Observar las sensaciones físicas en mi cuerpo sin intervenir ni juzgar”.
  5. Comienza por practicar la concentración durante unos pocos minutos. Para no tener que preocuparte por el tiempo, observa tu respiración y cuenta las veces que respiras. Si pierdes la cuenta, comienza a contar de nuevo. Cuando llegues a veinte respiraciones contadas, ya puedes continuar con el paso siguiente.
  6. Mantén tu atención en la respiración, hasta que otra experiencia te la “robe”. Si esa experiencia es cualquier cosa distinta de una sensación física (por ejemplo un pensamiento, una idea, un recuerdo, un sonido mental, etc.), vuelve de nuevo a la respiración.
  7. Cuando una sensación física aparezca, obsérvala sin interferir. No busques explicaciones. No analices. No juzgues. Solo observa con curiosidad esa sensación. Si es buena no intentes que se quede. Si es mala no intentes que se vaya. Solo observa con ecuanimidad. Déjala fluir y evolucionar hasta que se marche.
  8. Si otra sensación física aparece, déjate llevar por ella. Sin embargo, si es otro tipo de experiencia el que te roba la atención (por ejemplo pensamientos), vuelve a la observación de tu respiración como “punto de referencia”, saltando al paso 6.
  9. Termina el ejercicio cuando te avise tu móvil abriendo lentamente los ojos, y tomando una respiración profunda.

 

Este ejercicio te enseñará (con la práctica) a ver las sensaciones físicas de una forma nueva. De hecho, te entrenará para liberarte del apego y la aversión, lo cual resulta esencial para salir del sufrimiento. Ante cualquier situación en la vida, los componentes mentales (pensamientos, imágenes, sonidos, voz interior, emociones, etc.) se entremezclan y, justo antes de desencadenar en una reacción, producen una sensación física en alguna parte. Si eres capaz de aplicar el mindfulness en ese momento, estarás en las condiciones ideales para romper con una reacción que podría traerte sufrimiento, justo antes de que se produzca.

 

Via | Psicología Prática

Más info | Ecología Mental Para Dummies

En QAH | Introducción al mindfulness

 

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