Reflexiones 


Por qué un menor no puede ser imputado por un crimen en España

Un menor de 13 años entra en clase, dispara una ballesta contra la cara de su profesora, a la que hiere de gravedad, hiere a tres alumnos más y mata con un cuchillo a un profesor del instituto Joan Fuster de Barcelona. De acuerdo con la legislación española nadie responderá penalmente por los hechos. Los padres son únicamente responsables civiles, por lo que tendrán que hacer frente a las indemnizaciones correspondientes.

Lo único que se le puede imponer al autor de los hechos son medidas orientadas a la reeducación. Porque al ser menor el joven es inimputable penalmente. Haga lo que haga. Así es la Ley del Menor en España, que exime a los menores de cualquier responsabilidad penal hasta los 18 años, aunque a partir de los 14 puedan enfrentarse a juicio.ley del menor foto

El caso que nos ocupa va camino del escándalo social, del “cómo podemos tener leyes tan permisivas” y otras perlas parecidas que surgen cuando la sangre llega al río. Pero la realidad es que cuando se apuesta por una legislación orientada a la reinserción social convencida de que es posible educar al delincuente en detrimento del castigo, es lógico padecer leyes como la Ley del Menor.

Bajo esta norma la situación de los padres no es fácil. Hace unos años se eliminó la capacidad de la corrección moderada de los padres a los hijos, es decir, la posibilidad de ejercer una reprimenda física sobre el hijo cuando éste saca los pies del tiesto. En España elegimos invertir los papeles entre víctima y verdugo, por eso el absurdo de la Ley del Menor, que sienta en el banquillo a un padre por dar una colleja y exime al hijo por matar a cuchilladas a un profesor.

Conviene recordar que el fenómeno de la violencia de los menores tanto hacia los profesores como a los padres va en aumento. Cada año la cosa va a más. El juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, asegura que el 25% de los casos juzgados en Menores son ya por esta causa y se ha llegado a ver, incluso, a padres con piernas rotas en familias de clase media alta. “Esto indica que hay algo que estamos haciendo mal”, reconoce.

La ineficacia de esta ley podemos observarla en casos como el del famoso ‘Rafita’, uno de los asesinos de Sandra Palo, una joven con discapacidad intelectual que fue secuestrada, violada, apaleada, atropellada y finalmente quemada por cuatro jóvenes de entre 14 y 19 años. El Rafita (14 años), que antes de eso ya contaba con antecedentes por disparar a varias personas con una escopeta de perdigones, ingresó en un centro de menores del que salió tras cuatro años interno de acuerdo con la Ley. Ahora, en libertad vigilada, ha sido detenido en multitud de ocasiones por robos y otros delitos.

En España, que no había precedentes como el del instituto de Barcelona, no se puede usar el argumento de que la culpa es de la facilidad con la que se consigue un arma como en Estados Unidos. Más allá de lo erróneo de una ley, el aumento de la violencia entre los menores españoles parece consecuencia del fracaso educacional de toda una generación.

Más información| Caso Rafita

Imagen | Queaprendemoshoy.com

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