Historia 


¿Por qué Suiza es neutral?

 

El polvorín que suponía la lucha de egos de las principales potencias europeas durante el tramo final del siglo XIX terminó por explotar en una serie de guerras que involucrarían a países como las recién unificadas Alemania e Italia, así como Austria, Dinamarca o Francia, entre otros. Durante la siguiente centuria, dos grandes guerras estallaron en Europa para propagarse poco después por todo el mundo, involucrando a decenas de países y millones de personas, transformando la marcha política, las ideologías sociales y el equilibrio de poderes a lo largo y ancho del planeta. Y, tras 1945, se entabló un auténtico pulso entre dos superpotencias que, por primera vez en la historia, se disputaban un control casi absoluto del mundo a través de sus planteamientos políticos y económicos y prefirieron tener de escenario principal el Telón de Acero que dividía el Viejo Continente desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta perspectiva, ¿cómo es posible que un pequeño país federal como Suiza sobreviviera y mantuviera su neutralidad contra viento y marea?

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Congreso de Viena, 1815.

Para comprender las razones de esta inusual posición hay que mirar a doscientos años atrás. El avance de los ejércitos napoleónicos no eludió a la antigua Confederación Helvética, pero su paso la cambió radicalmente. De una confederación inestable compuesta por 13 cantones, a los que había que añadir aliados y territorios anexos, se pasó a una república indivisible conformada por 19 cantones autónomos en igualdad de rango entre sí en lo que se conoce como Acta de Mediación (1803). Como país satélite de Francia, Suiza compartió su suerte y una de las cuestiones a discutir en el Congreso de Viena fue si devolver al país de los Alpes a su situación anterior o mantener los cambios realizados en los últimos años. La importancia de este debate radica en la posición de esta nación como estado tapón que pudiera contener futuras tentativas expansionistas galas, con especial atención a la proximidad con Austria.

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Frédéric-César de La Harpe

Es en esta tesitura cuando aparece la figura de Frédéric-César de La Harpe, quien fuera preceptor y amigo íntimo del zar Alejandro I, que consiguió el apoyo de los rusos para llevar a cabo un único cambio: el de ampliar a 22 los cantones federados. Considerando los demás países que el esquema suizo era demasiado complejo e inestable, optan por designarlo como país neutral en el que ninguna otra potencia podía intervenir y que fueran los poderes locales los que se encargasen de hallar la vía más práctica para su propia evolución e intereses mientras cumpliera la función que en ese momento le interesaba a las potencias europeas. Que frenase a Francia en esa región.

Tras un período de desorden propio de todo cambio y una efímera guerra civil que duró menos de un mes y provocó menos de un centenar de bajas, la mayoría por fuego amigo, se aprobó la constitución de 1848 que dotaba a la república de carácter federal dejando en manos del gobierno central los poderes económicos, políticos y religiosos mientras los cantones se encargaban de la gestión de sus propios territorios, pero respetando los acuerdos nacionales. Así mismo, el artículo 11 de dicha constitución reconoce la neutralidad del país y la prohibición del envío de tropas al extranjero con la única excepción hecha de la Guardia Suiza del Vaticano (Estados Pontificios, por aquel entonces) a la que no se consideraba como fuerza mercenaria. Aunque las leyes federales y la constitución helvética han sido revisadas en varias ocasiones, este artículo se ha mantenido a lo largo de los años, por lo que Suiza es un país neutral por imposición exterior y aprobación interior.

Sin embargo, no hay que dejarse engañar. Suiza es un país neutral, pero no pacifista. Para conservar su posición al margen de conflictos y bandos era preciso dar forma a una amenaza disuasoria para que el resto de potencias europeas respetaran las fronteras de la república alpina. En los conflictos de finales del siglo XIX (guerra franco-austríaca, reunificación italiana, guerra austro-prusiana y, sobre todo, la guerra franco-prusiana de 1870) todos los países aceptaron la postura neutral de Suiza, pero la modernización de los conflictos demandaban medidas más firmes. Así, en 1907 y 1911 se crea y amplía un ejército helvético muy profesionalizado en el que la gran parte de la población se ve obligada a prestar servicio en algún momento y que permite a los ciudadanos conservar sus armas una vez cumplido dicho servicio. De esta forma, unos 250.000 hombres regulares, con 200.000 reservistas y todo un país armado a las espaldas, tienen como principal estrategia el control de los nudos ferroviarios y principales centros industriales y asegurar que el alto coste en vidas haga que el riesgo de invadir el territorio suponga un coste mucho más alto que cualquier beneficio a obtener, desalentando así a cualquier enemigo.

Esta neutralidad ha conllevado notables ventajas económicas para el país como la venta de armas y convertirse en el “banco del mundo”, además de haber servido de refugio a multitud de emigrantes que huían de los horrores de sendas guerras mundiales. No obstante, también ha llevado a movilizar un importante contingente de tropas, como los refuerzos fronterizos realizados durante la Primera Guerra Mundial tanto frente a los imperios centrales como frente a los aliados de la Entente; tampoco la Segunda Guerra Mundial estuvo desprovista de incidentes, puesto que fueron varios los aviones alemanes y aliados derribados por la aviación suiza al violar su espacio aéreo, obligando al gobierno helvético a hacer gala de habilidad diplomática y llevando a Hitler a planear una posible invasión del territorio que fue descartada. Finalmente, durante esta etapa, pero especialmente durante la Guerra Fría, le llevó a ser un escenario esencial en el plano diplomático, comercial y del espionaje.

Resulta cuando menos anecdótico que la misma neutralidad que impide a Suiza pertenecer a la Unión Europea o dificultó su ingresó en la ONU más que como país observador hasta 2002, le permita ser sede de múltiples organizaciones internacionales como la Organización Mundial del Comercio, la Cruz Roja, la FIFA o el COI, organismo encargado de la realización de los juegos olímpicos.

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Caricatura sobre la neutralidad de suiza

 

VÍA| GILLIARD, CHARLES, “Historia de Suiza”

Más información| El día en que Suiza se convirtió en neutral

 

 

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