Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Por qué son tan célebres ‘Las Meninas’?

Las meninas o La familia de Felipe IV, 1656, óleo sobre lienzo, Museo Nacional del Prado.

Las meninas o La familia de Felipe IV, 1656, óleo sobre lienzo, Museo Nacional del Prado.

A comienzos de octubre saltaba la noticia que revolucionaba el panorama artístico español, si no mundial: lo que se creía copia de ‘Las Meninas’ de Martínez del Mazo era considerado por Díaz Padrón, antiguo conservador del Museo del Prado, un boceto previo a la célebre obra velazqueña… de las manos del propio Diego Velázquez. Actualmente se expone en el Prado, venida desde Inglaterra, en la exposición temporal Velázquez y la familia de Felipe IV.

Las atribuciones a grandes maestros son siempre motivo de debate. Ahora bien, ¿por qué esta noticia ha convulsionado tanto? Sin duda porque coloca en el punto de mira una de las obras más importantes de la Historia del Arte universal. Consideramos a Velázquez un genio de la pintura y se admira sin titubeos sus ‘Meninas’. Pero, ¿por qué son tan célebres? ¿Por qué, más que en ninguna otra sala del museo madrileño, los turistas se agolpan a su encuentro?

Las respuestas que podemos dar son múltiples: la original disposición de los personajes o la técnica empleada por Velázquez, captando el famoso “aire ambiente”, plasmando así su conocimiento de la pintura italiana. Pero sobre todo destaca un elemento misterioso: el lienzo del que solo vemos el bastidor.

Aunque parezca claro que los reyes, reflejados en el espejo, son el modelo, no todos los expertos lo comparten. Sobre sus cabezas aparece un gran cortinaje rojo, un elemento muy utilizado en los últimos retratos del sevillano, como el de la reina Mariana de Austria; sin embargo, que no exista ningún cuadro que muestre juntos a Felipe IV y su esposa echa por tierra, para algunos, la hipótesis señalada. Hay quien cree que tras el bastidor se nos oculta a las propias ‘Meninas’ y que Velázquez miraba atentamente al espejo para contemplar la escena, momento en que irrumpen los monarcas.

Quizás a Velázquez no le interesó dejar claro lo que pintaba, sino la situación en la que lo hacía. El profesor Cruz Valdovinos, gran experto en la vida y obra del pintor, cree que el sevillano quiso hacer de ‘Las meninas’ una alegoría de la propia creación artística.

En el Siglo de Oro hubo encarnizados debates sobre si la Pintura era un oficio o un arte liberal, el cual interesó muchísimo al pintor, pues ansiaba conseguir el hábito de la Orden de Santiago, una de las más importantes de la época. Su trabajo “manual” podía interferir en ello más que sus posibles antepasados judíos (bastante improbables a la luz de la documentación). Velázquez rubrica aquí el alegato final: se muestra pintando, vestido noblemente, y a pocos metros de él sitúa el rey, cuya presencia declara que aprueba los ruegos del pintor.

Recreación virtual de cómo pudo ser la disposición de los personajes y la acción llevada a cabo.

Recreación virtual de cómo pudo ser la disposición de los personajes y la acción llevada a cabo: los reyes (cuya efigie se ha tomado de otros cuadros) irrumpen en la sala del Alcázar.

No es posible extraer una verdad absoluta de una obra tan cargada de significado como ésta. El escritor Antonio Buero Vallejo lo definió como “un cuadro sereno, pero con toda la tristeza de España dentro”, una aseveración un tanto enigmática. Situarse delante es una experiencia única: nos colamos en un momento tranquilo, admiramos el porte de Margarita, la frescura de Nicolasito y esperamos que Velázquez dé la siguiente pincelada, para ser testigos de cómo escribe su nombre con mayúsculas en la Historia del Arte.

 

Vía| CRUZ VALDOVINOS, José Manuel; Velázquez. Vida y obra de un pintor cortesano, CAI, Zaragoza, 2012, pp. 327-336.

Imagen| Museo del Prado, EnviArte

En QAH| ¿Quién dio la última pincelada a Las meninas?

RELACIONADOS