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¿Por qué son delitos las amenazas?

La Constitución española consagra la libertad como un bien jurídico de máxima importancia. Contemplada en los artículos 1 y 17 de la Carta Magna, la libertad es una moneda de dos caras: por un lado, es uno de los derechos fundamentales más importantes y, por el otro, es la pena más grave aplicada por el Estado (penas privativas de libertad).

La libertad en estado puro no es compatible con la sociedad civil, de acuerdo con el contractualismo, en virtud del cual se acepta una limitación de las libertades naturales a cambio de la paz social. El derecho penal protege este valor de máxima importancia tipificando aquellas conductas voluntarias que puedan vulnerar este bien jurídico. ¿Qué comportamientos pueden ofender a la libertad? En principio 3: las detenciones ilegales, las amenazas y las coacciones.

¿Por qué son delitos las amenazas?

¿Por qué son delitos las amenazas?

La regulación de la amenaza sigue la estructura dual que distingue entre si el mal objeto de la amenaza es constitutivo de delito o si el mal con el que se amenaza no es un delito. Si el sujeto activo (el que amenaza) exige una condición con su amenaza nos encontramos frente a un delito de amenazas pero si no exige una condición en su amenaza esta solo será delito si el mal objeto de la amenaza es constitutivo de delito.

El ofendido ve menoscabada su libertad en la fase de formación de la voluntad. Aunque una vez efectuada la amenaza la víctima podrá obedecerla si es condicionada o ignorar dicha amenaza, el delito aparece desde que el sujeto pasivo siente un miedo real, una intranquilidad que altera la configuración de su voluntad. Se distingue aquí entre figura de la amenaza y de la coacción en que en la primera se ataca a la fase de formación de la voluntad mientras que en la segunda el ataque va dirigido a la fase de ejecución de la voluntad.

El delito de amenaza consiste, en su tipo básico, en el anuncio de causar a otro, a su familia o a otras personas con las que esté íntimamente vinculado un mal en su persona, honra o propiedad. Este mal ha de ser futuro, determinado, concreto e injusto y debe ser anunciado con seriedad y firmeza.

Por lo tanto, el derecho penal protege la independencia y libertad del individuo a la hora de tomar sus decisiones a través de la tipificación del delito de amenazas. Ningún individuo puede interferir en la fase de formación de la voluntad de otra persona.

 

Vía| Código Penal

Imagen| Ezequiel Révora

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