Cultura y Sociedad 


¿Por qué siguen existiendo centros específicos de Educación Especial en España?

imagen12La pregunta que da título a esta entrada se la ha planteado, probablemente, cualquier estudiante de magisterio o pedagogía en algún momento de su carrera. A primera vista parece chirriante que en un sistema que, según nos dicen, defiende un currículum común para todos los alumnos, en virtud de la inclusión educativa, persistan modalidades de escolarización que segregan al alumnado con discapacidades del resto de alumnos.

La respuesta a esta contradicción debemos buscarla en el desarrollo histórico de la escolarización del alumnado con discapacidad, considerado anormal o inadaptado al sistema. Por no aburrir al lector, haremos un ejercicio de simplificación diciendo que, los que hace unos 100 años eran considerados ineducables en nuestro país, pasaron después a beneficiarse de una pseudoeducación de carácter más bien asistencial y caritativo prácticamente hasta la primera mitad del siglo XX. En 1956, se crea el Patronato Nacional de Educación Especial, y aparecen centros específicos, muchos de ellos especializados en algunas discapacidades (auditiva, visual y mental, fundamentalmente), que se fueron generalizando y creando un sistema educativo paralelo al ordinario, para aquellos que nunca hubieran tenido acceso al sistema educativo de los considerados “normales”.

La Ley General de Educación de 1970 plantea la posibilidad de la integración de algunos de estos alumnos en las escuelas ordinarias, pero la gran revolución la trae la LOGSE, que asume como propia la educación de estos alumnos dentro del sistema educativo ordinario, si bien realizando las adaptaciones necesarias para poder cubrir sus necesidades educativas.

 

Es precisamente el hecho de adaptar el currículum a las necesidades del alumno lo que explica que en nuestro país se conserve un modelo de escolarización que Deno (1971) llamó “de cascada”, en el que las diferentes opciones de escolarización se ordenan desde la escolarización plenamente integrada y sin apoyos hasta la escolarización en un centro específico de educación especial, o incluso en medios no escolares (el hospital o el propio hogar), pasando por el centro ordinario con apoyos en periodos variables y por un aula específica de educación especial dentro de un centro ordinario. La Ley de Solidaridad en la Educación de 1999, establece que el alumnado podrá ser escolarizado en centros de educación especial cuando sus necesidades educativas no puedan ser cubiertas en un centro ordinario, es decir, cuando necesite adaptación curricular en grado extremo, y no sea posible su integración social en un centro ordinario (Decreto 147/2002).

educacion especial

Pero la pregunta que podemos hacernos es: ¿sería posible cubrir las necesidades de estos alumnos en los centros ordinarios? ¿Qué debería cambiar en ellos y en todo el sistema para que esto fuera posible? Estas son las preguntas que plantean las corrientes inclusivistas, que defienden que es posible un sistema en que cada alumno vaya a su colegio con independencia de sus características personales, respondiendo plena y eficazmente al derecho a la educación en igualdad de los alumnos. Tampoco son pocos los detractores de esta idea, que defienden que, por mucho que se avance en la integración del alumnado con discapacidad, siempre habrá algunos alumnos para los que la escolarización ordinaria resultaría improcedente.

 

 

Más información| Normalización, integración e inclusión, García Pastor, C. (1993). “Una escuela común para niños diferentes”. Barcelona: PPU.

Imágenes| Educación Especial, Coralblue

En QAH| ¿Qué es la escuela inclusiva?

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