Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Por qué se suicidan los artistas?

Jeanne Hébuterne retratada por Modigliani. 1917

Jeanne Hébuterne retratada por Modigliani. 1917

A lo largo de la Historia, el suicidio ha hecho correr ríos de tinta. Su carácter desolador y fatal continúa estremeciendo a la sociedad y propiciando interrogantes respecto a su naturaleza. Siempre ha resultado llamativa la existencia de ámbitos donde las prácticas suicidas cobran especial protagonismo, como ocurre en el caso de las artes y las letras.

Si realizamos un análisis cuantitativo sobre este hecho en el pasado, comprobamos que el número de suicidios en Occidente ha ido en aumento durante los últimos siglos. Con frecuencia se ha relacionado este fenómeno con la crisis espiritual en la que se encuentra inmersa la sociedad cristiana desde finales del siglo XVIII: el ser humano, conforme se ha ido liberando de los condicionantes y dogmas religiosos, ha experimentado, a su vez, un estado de vacío y desazón desconocido hasta entonces. Es decir, cuanto más libre se ha vuelto el hombre en su espiritualidad, más perdido se ha encontrado en el mundo. La aceptación de la idea de “Dios ha muerto” -que tradicionalmente se atribuye a Nietzsche pero que ya encontramos en obras de Hegel-, supone el fin de todas aquellas explicaciones esperanzadoras que acompañaban al ser humano en los devenires de la vida. La inexistencia de un más allá, donde la Humanidad iba a ser recompensada por las vicisitudes del mundo terrenal, propiciaba un clima de angustia y desesperación insoportable para muchos.

Richard Gerstl. Autorretrato riendo. 1905

Richard Gerstl. Autorretrato riendo. 1905

El universo del arte cuenta con numerosos casos de personas que decidieron poner fin a su vida de forma voluntaria. El caso de Jeanne Hébuterne (1898 – 1920),  pintora francesa, musa y esposa de Modigliani, quien tras la muerte de su marido decide precipitarse desde el balcón en su noveno mes de embarazo, constituye un prototipo de suicidio romántico que se repetirá en cuantiosas ocasiones. La imposibilidad por aceptar la muerte o la pérdida del amor empujó a otros artistas a rendirse frente a la vida. Ejemplo de ello es también Richard Gerstl  (1883 – 1908), pintor expresionista austriaco que con tan solo 25 años optó por ahorcarse en su estudio, después de que su amante Mathilde -esposa del compositor Arnold Schönberg-, decidiera volver con su marido. Muchas teorías envuelven la muerte de Frida Kahlo (1907 – 1954), quien protagonizó varios intentos de suicidio durante sus últimos años de vida. Frida padecía una profunda depresión motivada por los problemas maritales con Diego Rivera, la cual se incrementó con la amputación de la pierna de ella, consecuencia de una infección de gangrena.

Frida Kahlo y Diego Rivera.

Frida Kahlo y Diego Rivera.

El miedo y la incapacidad para hacer frente a enfermedades son otros de los impulsos que empujaron a muchos artistas a tan fatídico final. El surrealista español Óscar Domínguez (1906 – 1957) sufrió de acromegalia, por la cual su físico se deformó y su cráneo creció extraordinariamente. El pintor puso fin a su vida cortándose las muñecas en una fiesta de Nochevieja en París, en estado absoluto de embriaguez. Destino parecido sufrió una de las figuras fundamentales del expresionismo alemán, Ernst Ludwig Kirchner (1880 – 1938), quien decidió acabar con su vida al no soportar los severos dolores que el cáncer le producía.

Aunque los motivos que empujaron a estos pintores fueron diversos, podemos establecer un patrón común en todos los casos: los artistas suicidas fueron generalmente individuos con una sensibilidad tan desbordante -frente al amor, la vida y la muerte- que ello los condujo a su propia autodestrucción.

Vía| FERNÁNDEZ MOYANO, RICARDO. Poetas suicidas: sensibilidad o supervivencia. Olifante, Ediciones de Poesía, 2009.

Más información| Artigoo

Imágenes| Jeanne, Richard, Frida

En QAH| Frida Kahlo: Pintora de su realidad (I) y (II)

RELACIONADOS