Jurídico 


¿Por qué se dice que una Fundación es “sin ánimo de lucro”?

Es usual, al leer u oír hablar acerca de una Fundación, que se especifique que se trata de una Fundación sin ánimo de lucro. Sin embargo, esta puntualización carece de sentido alguno. Al menos en el ámbito español.

La Fundación es un tipo de persona jurídica muy extendido entre los distintos ordenamientos jurídicos del planeta, que se puede definir como una persona jurídica que tiene su patrimonio afectado a la consecución de un interés general.

Tradicionalmente, ha sido esta, la consecución del interés general, el elemento esencial de la Fundación: en palabras de Jose Luis LACRUZ, “en esencia, la fundación consiste en un conjunto de bienes vinculados, en beneficio de un colectivo indeterminado, a una finalidad altruista y de interés general”.

La Fundación Juan March desarrolla sus actividades filantrópicas en el campo de la cultura humanística y científica.

Dicha finalidad altruista se interpretó en un inicio como una prohibición de percibir precio alguno por sus prestaciones, lo cual no ocurre actualmente, ya que el artículo 24 de la Ley 50/2002, de Fundaciones permite a estas realizar actividades económicas. No obstante, el art. 3.2 de la Ley 49/2002 del régimen jurídico de entidades sin ánimo de lucro e incentivos fiscales al mecenazgo obliga a destinar a esos fines de interés general el 70% de las rentas e ingresos que perciban.

Lo que realmente determina la finalidad altruista de la Fundación es la imposibilidad de repartir dichos beneficios, dándose la circunstancia de que, de hecho, la Ley de Fundaciones no prevea ningún procedimiento para su reparto. La única previsión que hace es relativa a los patronos (miembros del Patronato, órgano de dirección de la Fundación), y lo hace para establecer en su art. 15.4 que los patronos ejercerán su cargo gratuitamente. También en el art. 3 establece una prohibición que incide en esta idea de altruismo, al establecer que “en ningún caso podrán constituirse fundaciones con la finalidad principal de destinar sus prestaciones al fundador o a los patronos, a sus cónyuges o personas ligadas con análoga relación de afectividad, o a sus parientes hasta el cuarto grado inclusive”.

Así por tanto, una Fundación tiene como una de sus características esenciales la ausencia de ánimo de lucro, y es por ello por lo que decimos que es superfluo hablar de una Fundación sin ánimo de lucro: porque la ausencia de ánimo de lucro es intrínseca al concepto mismo de Fundación.

Imagen| Fundación Juan March.

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