Historia 


¿Por qué para este año nuevo no nos proponemos ser más gansos?

Me explicaré por tamaño título, lo prometo. En numerosas ocasiones la Historia nos brinda a nosotros, los humanos, meros actores en esta gran tragicomedia que es la vida, numerosas enseñanzas que podemos aplicar a nuestro día a día. En esta ocasión, me hallaba releyendo enseñanzas de Miyamoto Mushashi, un famoso guerrero japonés que vivió entre los siglos XVI y XVII cuando recibí vía e-mail un tratado sobre los gansos visto desde un punto de vista yóguico, más concretamente, desde la perspectiva del experto profesor de yoga, Richards Villot. Leyendo ambos tratados no pude sino sonreír al ver la cantidad de similitudes que ambos escritos compartían; paradójicamente, uno trataba del arte de la guerra y del dominio de la espada, el otro, de la percepción de la vida a través de los gansos: nada que ver, todo que ver.

Miyamoto Mushashi, Alcaudón en una rama muerta.

Mushashi fue uno de los guerreros más puristas que se recuerdan, cuyo único objetivo vital era dominar el arte de la espada japonesa-Kenjutsu-entrando en simbiosis consigo mismo y la sociedad de su momento que se encontraba a caballo entre la pervivencia del saber antiguo japonés y la modernidad incipiente que plagaba la realidad social de su era. En su modus vivendi hace confluir el aprendizaje del arte, la escultura, la pintura o la meditación Zen para lograr una ósmosis personal entre la espada y la vida, consiguiendo que disciplinas que a priori no parecen tener nada que ver con la guerra y su dominio confluyan y ayuden a alcanzar un objetivo final. Esta enseñanza curiosamente casa con la vida de los gansos en comunidad, animales que a nosotros parece que solo nos sirven para trazar frases coloquiales referidas a la estupidez humana, pero que en realidad nos enseñan a vivir de una forma más humilde y respetuosa con nuestros iguales.

Vamos con unos ejemplos. La comunidad de gansos al volar lo hace en forma de “V”, haciendo que el volar así sea más ameno y más sencillo para el completo de la comunidad gansil por la aerodinámica, haciéndonos ver a nosotros que cuando compartimos una dirección común es. Mushashi se pasó toda su vida enseñando bajo sueldo a hijos de aristócratas japoneses el verdadero arte de la espada y de la guerra, coincidiendo en que tan solo se logra la victoria total si el general al mando hace avanzar a su ejército en una misma dirección, sin disidencias internas y actuando como uno: un grupo, una mentalidad, un objetivo. Además si nos fijamos, la “V” significa victoria, haciendo famoso este símbolo Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, al que todos conoceremos por su ácido y realista mensaje de “Sangre, sudor y lágrimas” abogando por un sacrificio común, por una causa general, para la obtención del fin último de preservación de la libertad mundial ante la tiranía: un grupo, una mentalidad, un objetivo.

Winston Churchill alzando el brazo victorioso

Las enseñanzas de Mushashi eran cercanas al pueblo, eran introspectivas e individuales pero aplicables a un todo. Un ejemplo de esto nos viene reconocido por un símil que hace él con un Maestro Carpintero, diciendo así: quién reconoce al que tiene una buena madera, sabrá curtirla en el fragoso camino vital, ayudado por maestros que hagan que el discípulo no se salga de su senda. El carpintero no puede hacer nada sin sus herramientas, Mushashi, no era nada sin su espada, los gansos, no son nada sin el grupo, las personas, no son nada sin las personas.

Es curioso pensar, siguiendo la estela de los gansos, que cuando un ganso enferma o es derribado por un disparo, dos de ellos lo acompañan hasta que se recupera o hasta que muere, es decir, que si tuviéramos la inteligencia de un ganso nos apoyaríamos mutuamente, de una forma solidaria e incluso altruista, pero lo que solemos ver en realidad es que cuando alguien flaquea o se encuentra en horas bajas, se le ayuda antes a acabar de caer que a levantarse. Recientemente volví a ver una entrevista que le hizo Iñaki Gabilondo a Arturo Pérez-Reverte, uno de los escritores que más admiro del panorama literario español, que venía a decir eso exactamente: nuestra sociedad, la española, parece que premia al tonto y hunde al lúcido, creando un grupo humano deshumanizado de oportunistas y rácanos. Es parafrasear un hecho que ocurre actualmente.

Utagawa Kunoyoshi, Mushashi combatiendo la ballena, 1789-1861

Añadiendo más leña al fuego, de entre las frases célebres que pude rescatar del famoso tratado de Mushashi: El Libro de los Cinco Anillos, me gustaría resaltar una por encima de todas que dice así: no leas por leer, no imites por imitar, debes sentir el interés y descubrir cómo son las cosas por ti mismo; debes aprender a reflexionar. Esta enseñanza que se nos brinda de nuevo es realizada por los gansos, ya que cuando el líder se cansa, deja su puesto a otro, ya que siempre es mejor turnarse para realizar trabajos complicados. ¿Por qué empeñarnos en ir contracorriente, en ir contra la marea, contra todos los elementos, por nosotros mismos, hasta la extenuación? No por eso seremos más especiales, mejores que el resto. La sabiduría y el formarse como simple humano en la sociedad, está en cada acto que tenemos y que recibimos, en cada persona que conocemos, creando un vademécum personal de saberes que nos impartimos a nosotros mismos, viendo el existir más como un presente que como una mortaja terrenal. Es mejor, a mi parecer y siguiendo las enseñanzas japonesas puristas del bushido que pretendía y consiguió alcanzar Mushashi, ver en cada representación, en cada acto de bondad, en cada manifestación de la naturaleza e incluso en los actos malévolos, la realidad tal como es: gozando de la vida en cada sorbo de aire.

Para finalizar y acabar de encuadrar el artículo, acoplaré a este discurso una frase que suelo aplicarme mucho a mí mismo. Está tomada del pensamiento de Bernardus Carnotensis, un  filósofo neoplatónico y pensador erudito del siglo XII que postulaba lo siguiente: somos  como enanos sobre hombros de gigantes. Podemos ver más y más lejos que ellos, no por la agudeza de nuestra vista ni por la altura de nuestro cuerpo; tan solo porque somos levantados por su gran altura.

 

En Colaboración con QAH| Mundo Histórico

Vía| Mushashi, Miyamoto, “El Libro de los Cinco Anillos, Obelisco, 2005, Madrid; Villot, Richards, “El vuelo de los Gansos: para reflexionar”.

Imágenes| Alcaudón en una rama muerta, Winston Churchill victorioso, Mushashi combatiendo la ballena.

 

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