Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Por qué no valoramos el patrimonio industrial?

Hoy en día, la sociedad ha adquirido cierta conciencia en torno a la recuperación y mantenimiento del patrimonio cultural, lo cual ayuda a que muchas obras artísticas puedan seguir entre nosotros. Sin embargo, no todas las miradas ante el patrimonio son iguales, puesto que nadie niega la necesidad de restaurar una iglesia gótica en mal estado, o un cuadro que comienza a agrietarse; pero el discurso cambia cuando se refiere al patrimonio industrial.

Interior de la nave 16 del reformado Matadero de Madrid

Interior de la nave 16 del reformado Matadero de Madrid

La arquitectura industrial surge como un conjunto de novedades constructivas a partir de la revolución industrial. La revolución industrial cambió por completo los métodos y materiales usados en la construcción, gracias a la introducción del hierro, el acero y el vidrio a las estructuras. Todo ello provocó que entre los siglos XVIII y XIX surgieran nuevos edificios como las fábricas, estructuras utilitarias que no buscaban una significación estética, sino aprovechar todos los espacios de un modo utilitario. La arquitectura industrial abarca mucho más que las fábricas, también los puentes, puertos, carreteras, estaciones de tren, depósitos de agua, etc. Este tipo de estructuras supusieron grandes cambios en las ciudades, considerándose símbolos del poder tecnológico, y hoy en día sirven para entender mejor los inicios de la modernidad. Además, son testimonios muy importantes para conocer la vida de las sociedades industriales.

Las nuevas tecnologías han avanzado de forma tan veloz que la mayoría de las obras de la arquitectura industrial de los siglos pasados han quedado desfasadas, desamparadas y olvidadas. Gran parte de todo este patrimonio se está perdiendo, y existen algunos sectores  de la sociedad que no conciben que estas estructuras tengan valor cultural, provocando así su abandono y posterior destrucción.

En la actualidad se está intentando crear una conciencia social en torno a estas obras, puesto que son testimonios y huellas significativos de un pasado no tan lejano. Aunque es complicado, debido a que la Ley de Patrimonio Histórico Español no reconoce su variante industrial, imposibilitando así la protección de las obras. Será la arqueología industrial la disciplina dedicada a estudiar, catalogar y posteriormente preservar el legado industrial. Se trata de todo un reto, que busca mantener estas estructuras, e incluso darles una nueva significación y utilidad, evitando así que caigan en el olvido o sean demolidas.

Alto horno nº 2. Sagunto

Alto horno nº 2. Sagunto

Es un trabajo difícil, pero que puede dar sus frutos de un modo exitoso. Algunas de estas estructuras se han reutilizado y reforzado para almacenar en su interior diferentes centros culturales, como el antiguo Matadero de Madrid, hoy convertido en Centro de Creación Contemporáneo, o la antigua fábrica La Felguera en Asturias, que alberga actualmente el Museo de la Siderurgia de Asturias. Y es que en muchos casos, estas estructuras definen el lugar en que se encuentran, como los famosos Altos Hornos de Sagunto (Valencia), que aunque no se han podido conservar en su totalidad, sí muestran un esfuerzo de recuperación y musealización en la zona.

Quizás estas restauraciones no sean perfectas, pero sí nos ayudan a vislumbrar que se está llevando a cabo, paulatinamente, un cambio en torno a la consideración del patrimonio industrial, que forma parte de nuestro legado histórico. Antes de hablar de demolición, es necesario reflexionar sobre qué valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico o científico tiene esa obra.

 

Vía| Sobrino, J. (1996). Arquitectura industrial en España, 1830-1990. Madrid: Cátedra.

Más información| ElPaís

Imagen| Matadero, Alto horno, Fábrica Cross

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