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¿Por qué no triunfa en España el arbitraje?

Vaya por delante que esta entrada también podría ir referida a la mediación, pero vamos a centrarnos sobre todo en el arbitraje por su aplicación al ámbito del comercio, en diversas vertientes, comercio de transportes, marítimo, etc. Y sus conexiones con empresas que operan en distintas jurisdicciones.

Pese que tanto el arbitraje como la mediación cuenta con una regulación propia, clara, estable, con mecanismos adecuados y además con innumerables ventajas respecto del litigio o del proceso, todavía no han despegado y siguen siendo una opción mucho menos preferida, ¿Cuáles podrían ser estas razones?

En primer lugar, vamos a analizar brevemente las que creemos que son ventajas del arbitraje respecto del proceso al uso.

  1. El arbitraje es un mecanismo de resolución de conflictos mucho más rápido. La Ley de Arbitraje española a resolver en el término de 6 meses bajo pena de disolución y cesación del nombramiento. También existen plazos en los procesos pero dada la congestión de Juzgados y Tribunales no son cumplidos.
  2. Consecuencia de lo anterior, mientras que en el arbitraje sólo hay una instancia, en el proceso judicial puede llegar a haber hasta tres. Por lo que éste si se llega hasta el Tribunal Supremo es normal que se dilate por diez o incluso más años.
  3. Otra ventaja creemos del arbitraje es que es estrictamente confidencial, algo que hay que tener en cuenta puesto que el proceso siempre va a ser público, y en todo proceso existen grandes riesgos reputacionales. La imagen de las empresas, marcas puede quedar seriamente afectada, algo que en el arbitraje no se va a producir.
  4. En la mayoría de los casos los árbitros son especialistas, algo de lo que adolecen los procesos, en los que siempre se va detrás en este ámbito también por la falta de medios en la Administración.
  5. La decisión del árbitro además es plenamente ejecutiva, no hay necesidad de acudir a ninguna otra instancia, lo que facilita la satisfacción de las partes.

Con todos estos medios, ¿Qué sucede para que no proliferen los árbitros, para que la litigiosidad no cese?

Parece que las partes se siguen negando a acudir a estos medios por varios motivos, pero el primero podría ser una cierta falta de cultura en este sentido, mucho más extendido en los países anglosajones. Esta falta de cultura es evidente, pero no entre los profesionales del Derecho sino entre particulares, donde es desconocido totalmente. arbitraje-450x364

Además, esta falta de cultura se ve representada en la imagen que se tiene de los árbitros, meros “componedores” que arreglan, que realizan soluciones más o menos equitativas, pero que no vendrían a aplicar la ley en sentido estricto. Sino que serían los que buscan un “término intermedio” por lo que aquel que cree tener razón siempre va a ser reacio a acudir al arbitraje. Y huelga decir que la mayoría de los contendientes creen tener alguna razón.

Otra cuestión sería el posible corporativismo que se produce en la abogacía. Sería absurdo negar que hoy todavía muchos ven la lentitud del proceso, las tres instancias como algo que juega a favor del sector y en muy pocas ocasiones se promueven soluciones alternativas. Este tema daría mucho juego en este sentido.

En nuestro país y además hablando del comercio internacional el tema tiene más pecado si se permite la expresión, sobre todo teniendo que nuestro país tiene una posición estratégica, el poder de la lengua, etc. Son circunstancias que podrían facilitar que grandes ciudades españolas se erigieran en sedes de potentes centros de arbitraje, no hace falta pensar el potencial que tiene en este sentido el arbitraje en el ámbito marítimo.

 Vía| Ley arbitraje 23 de diciembre de 2003.

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