Economía y Empresa 


¿Por qué no consigo Financiación para mi negocio?

Recuerdo en una de mis visitas a uno de nuestros clientes, donde me contaba que se encontraba muy preocupado, pues había solicitado financiación a una entidad financiera y no obtenía una respuesta rápida y le urgía disponer de dinero.

Le pregunté a nuestro cliente que cuánto tiempo llevaba negociando con dicha entidad financiera, y me contestó que realmente conocía a la entidad desde hacía muy poco tiempo, pues se había puesto en contacto recientemente cuando le había surgido la necesidad urgente de dinero para poder pagar los impuestos trimestrales de su negocio.

Inmediatamente detecté cuál era el problema de nuestro cliente:

“ la falta de control de su tesorería

¡ Cuántas veces nos hacemos las siguientes preguntas!:

¿ Cuándo necesito pedir financiación para mi negocio ?

¿ Por qué, cuando pido financiación, no me la dan, o me la dan demasiado tarde ?

Cuando no controlamos nuestra tesorería, no podemos prever qué liquidez podremos tener en los próximos meses; y si no podemos prever nuestra liquidez en los próximos meses, no sabremos detectar en qué momento nos podríamos quedar sin dinero. Y si nos quedamos sin dinero en un momento puntual, entonces nos entrará la urgencia de ir corriendo a pedir financiación a (generalmente) una entidad bancaria (una línea de crédito, o un préstamo puntual, o descuento de facturas, …).

Y cuando tenemos urgencia por financiarnos, habitualmente aceptaremos cualquier precio (interés alto, altas comisiones de apertura y estudio, aval, garantía personal, seguro de vida, …); y … ¡claro! éste sería el sobreprecio a pagar por la urgencia. También corremos el riesgo de que no nos concedan esa financiación para pagar lo que nos urge (impuestos, facturas de proveedores, nóminas, compras de maquinaria, …), y esto sí que nos podría generar un problema grave puntual de liquidez. Entonces:

¿ Cómo evitar esta situación?

Para empezar, vamos a definir los deberes que nuestro negocio debe cumplir antes de ir a solicitar financiación (bancaria o no):

–         Elabora un Cuadro de Tesorería donde recogerás los cobros y pagos: la frecuencia debe ser semanal (o incluso diaria); lo podemos hacer en una sencilla hoja de cálculo, o podemos tener un programa/software de mercado a precios muy competitivos.

–         Haz una Previsión de tu Tesorería para los próximos 6 meses: aquí tenemos que estimar los cobros futuros (de tus clientes) y los pagos futuros (de tus proveedores, y también  los impuestos). Esta previsión la tendrás que ir revisando regularmente para intentar ser certero en tus previsiones.

–         Revisa tu Cuenta de Pérdidas y Ganancias, y verifica que está bien elaborada por tu contable/financiero (o por tu asesoría/gestora), y que no tenga incongruencias (por ejemplo, mucho beneficio en algunos meses y muchas pérdidas en otros meses).

–         Comprueba tu Balance de Situación (Activo y Pasivo): el Balance es la foto de tu negocio:

  • para que un Balance esté bien elaborado, la conciliación bancaria es fundamental (es decir: hay contabilizar no sólo las facturas de clientes y proveedores, sino también los cobros y los pagos que hay en la cuenta corriente bancaria)
  • me encuentro habitualmente con negocios donde la contabilidad la lleva una asesoría/gestora, y donde en algunos casos la conciliación bancaria no es muy rigurosa, provocando que el Balance no esté correctamente cuadrado.

 

Entonces, si tenemos los deberes anteriores cumplidos, podremos conocer en qué meses (incluso en qué días) tendremos necesidades de dinero, y entonces podremos dar los primeros pasos para solicitar financiación:

–         Iniciaremos conversaciones con nuestra actual entidad bancaria e indicarle (sin mostrar ningún tipo de urgencia) que necesitaremos financiación en un período determinado

–         Tenemos que tener claro cuánto importe necesitaremos, y durante cuánto tiempo lo necesitaremos: no es lo mismo una necesidad puntual para, por ejemplo, pagar los impuestos trimestrales; que una necesidad duradera para comprar, por ejemplo, equipos informáticos.

–         Debemos conocer nuestra Cuenta de Pérdidas y Ganancias y también el Balance, y saber explicar (en caso de que nos pregunten) cualquier cifra; esto demostrará que conocemos las cifras financieras de nuestro negocio.

–         Debemos conocer bien los contratos de nuestros clientes, su duración y el importe previsto de facturación; esto nos permitirá demostrar que conocemos muy bien el negocio y nuestra cartera de clientes.

–         Debemos saber “vender” nuestro negocio, nuestro producto/servicio, nuestros márgenes comerciales, el conocimiento del mercado y de nuestros competidores, saber predecir la evolución de nuestro negocio: aquí el objetivo es generar la máxima confianza a nuestro potencial financiador.

–         Debemos contactar con más de una entidad financiera, para poder conseguir mejores precios y condiciones; es posible (y lógico) cerrar acuerdos con más de una entidad financiera.

Ante todo, “debemos ser transparentes y ganarnos la confianza” de quien nos va a dar la financiación.

Si no somos transparentes o no damos la información necesaria, no podremos generar la confianza suficiente para que todo el proceso sea más ágil. Por mi experiencia en negociaciones con entidades financieras, he conseguido siempre mejores condiciones cuando he sido transparente y cuando he demostrado un alto conocimiento del negocio (no solamente de las cifras).

Si la empresa no estuviera obligada a realizar auditoría anual (según el Plan General Contable), yo sí recomendaría hacer una auditoría anual voluntaria pues esto facilitaría limpiar muy bien el Balance, y ayudaría muy mucho posteriormente a conseguir financiación más fácilmente.

 

¿Qué datos son lo que generalmente nos pedirán los que nos van a financiar?:

  •  La Cuenta de Pérdidas y Ganancias y Balance (pasada y futura)
  •  Escrituras de la sociedad
  • Pool Bancario: relación de créditos y préstamos, garantías, avales, … que tuviera la sociedad actualmente
  • Impuestos pagados recientemente (iva, sociedades)
  • Informe de auditoría (si la hubiéramos realizado)
  • En alguna ocasión, relación de los principales contratos con clientes

Si hemos hecho los deberes, esta información que nos soliciten podremos prepararla en 1 o 2 horas; si no hubiéramos hechos los deberes, esta tarea podría eternizarse e incluso podríamos enviar datos erróneos y generar confusión a la entidad financiera.

Como veis, solicitar financiación puede ser un proceso ágil o puede complicarse; dependerá de lo preparados que estemos.

Si en la empresa tenemos un/a responsable financiero/a, ésta será la persona que liderará este proceso. Pero si no lo tuviéramos, podríamos plantearnos tener un apoyo externo o asesor financiero para que nos pueda ayudar a gestionar una buena negociación, al menor coste posible.

 

“Un buen financiero debe ser también

muy buen comercial, debe saber vender

el negocio a la entidad financiera”

Y recordad:

 

“La transparencia financiera de nuestro

negocio siempre generará más confianza;

y esto es clave para conseguir financiación”

 

Vía| Generación propia

Más información| Alberto Holgado

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