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¿Por qué maltratamos a aquellos que más queremos?

 

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¿Por qué maltratamos a aquellos que más queremos?

Somos una sociedad, y como tal, debemos relacionarnos los unos con los otros y convivir con nuestras diferencias tratando de solventarlas o pasarlas por alto. Pero como todos sabemos, esto no es nada sencillo.

Seguro que alguna vez hemos vivido una situación en la cual alguien a quién queremos nos ha hecho daño o a la inversa, hemos sido nosotros el motivo de ese dolor. ¿Significa esto que somos malas personas o que nos relacionamos con mala gente? No necesariamente.

Recientes investigaciones de la universidad de Virginia han demostrado que el cerebro está programado para sentir empatía por aquellos que nos importan de tal modo que sentimos sus problemas como propios y tememos por su integridad como si fuera la nuestra. Evidentemente, no podemos generalizar ni dar por sentado que esto se da así en todos los casos y de la misma manera, pero parece concluyente que en según qué situaciones somos prácticamente incapaces de distinguir entre un ser querido y nosotros mismos.

Sabías que… los investigadores encontraron que las regiones del cerebro responsables de la respuesta de amenaza entran en actividad prácticamente del mismo modo cuando la persona en peligro es un amigo que cuando somos nosotros mismos.

Si esto es así, ¿por qué hacemos daño o somos víctimas de abusos por parte de las personas que queremos?

Hay muchas teorías al respecto, pero según este estudio el hecho de atacar a los seres queridos podría reflejar una falta de amor propio. La explicación a este sorprendente dato radica en la propia desconsideración que sentirían hacia sí mismos quienes provocan un daño a sus personas más cercanas.

Si como apunta la investigación, sentimos como propios los problemas de los demás y es muy complicado distinguir entre aquellos a quienes queremos y nosotros mismos en determinadas situaciones, tendría sentido pensar que un odio hacia nosotros mismos nos inclinara a experimentarlo también hacia aquellos más allegados por convertirse a veces en un reflejo de nuestra propia existencia.

Al reflexionar sobre estos datos y sobre situaciones en las que hayamos sido víctimas o incluso verdugos de nuestros seres queridos posiblemente lleguemos a conclusiones muy similares sobre nuestra autoestima o la de ellos en esos momentos. Es muy común pagar nuestra insatisfacción con quienes tenemos más cerca.

La construcción de un amor propio estable y fuerte es básica para poder mantener relaciones sanas y constructivas con aquellos que nos rodean. Si no somos capaces de respetarnos a nosotros mismos, difícilmente lo conseguiremos con los demás.

 

Vía| Estudio universidad de Virginia

Imagen | Grupo

En QAH| Racionalizando, Las claves de la resiliencia, Algún día en cualquier parte

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