Economía y Empresa, Jurídico 


¿Son los rescates bancarios medidas socialistas o liberales?

Rescates de los Estados a los bancos

Rescates de los Estados a los bancos. Ejemplo de intervención pública.

En los últimos meses/años hemos oído en diversas ocasiones frases o eslóganes como “vuestra crisis no la pagamos” o “rescatemos familias y no bancos”. La idea que subyace en ambos casos es la de la oposición popular respecto a los rescates a la banca comercial. Tales rescates, además, suelen asociarse con políticas de corte liberal o pro mercado, pero ¿son realmente los rescates financieros medidas liberales o socialdemócratas? ¿Se corresponden con políticas pro Estado o pro mercado? ¿Por qué si se trata de repartir el coste entre todos los ciudadanos (socializar las pérdidas) entendemos que se trata de una medida liberal en lugar de intervencionista?

Desde el año 2008 se han ido sucediendo numerosas quiebras bancarias. El patrón común de ese tipo de quiebras fue la afirmación del principio “Too Big to Fail”, que consistió en aportar dinero público desde los Estados para rescatar a los grandes bancos por miedo a un colapso financiero. Extrañamente, esta política económica se ha calificado de una manera indeterminada como “pro mercado” o “capitalista”. Tal razonamiento sólo puede entenderse al hacer una asociación tremendamente primaria, para relacionar ambas ideas: <<si los Estados se endeudan para rescatar a los bancos, y los propietarios de los bancos son “los ricos”, entonces los Estados están rescatando a “los ricos”. Y es obvio que los ricos representan al capitalismo>>. La línea de razonamiento es tan simple como equivocada. El capitalismo es un sistema que consiste en garantizar la libertad económica de los individuos, no de privilegiar a los poderosos ni a los hombres de negocios.

Además, debemos hacer la siguiente precisión: rescatar a la banca comercial con dinero público supone que sean los impuestos de los ciudadanos los que financien la supervivencia de la entidad, y tal rescate público supone “socializar” las pérdidas entre toda la población, tal socialización responde al mismo mecanismo que con respecto a las pensiones o a los servicios sanitarios públicos. Esto es, socializar el coste de tales servicios entre toda la ciudadanía para hacerlo accesible a los usuarios de rentas más bajas. Respecto a los rescates bancarios sucede exactamente lo mismo, es decir, se reparten las pérdidas entre la sociedad a fin de que los directamente afectados (accionistas y acreedores) no asuman el coste de la quiebra. Por tanto debemos concluir que se trata de una solución (el rescate) de carácter socialdemócrata, y no liberal.

En la línea de lo anterior, en el capitalismo existe el principio de responsabilidad, esto es, quien realiza una actividad provechosa y satisfactoria para la sociedad, recibe unos rendimientos en pago por su buena actividad empresarial (beneficio). Sin embargo, también rige el principio contrario, es decir, quien realiza una mala actividad empresarial de manera indefinida acaba siendo castigado por el mercado (quiebra). Por tanto, no parece acorde con los principios del capitalismo que una nefasta gestión bancaria sea premiada por los Estados trasladando el coste de la quiebra a los ciudadanos, en lugar de asignársela a quien ha gestionado mal la entidad, o ha invertido de manera arriesgada en una empresa con muy malos gestores.

Financiando el rescate a la banca

Financiando el rescate a la banca

Es por ello que la solución liberal a una quiebra bancaria no es un rescate estatal, sino un rescate privado (el llamado bail-in), que consiste en hacer que el coste de la quiebra recaiga sobre acreedores y propietarios de la entidad. ¿Cómo se hace esto? Es sencillo. La quiebra se define como una situación en la cual una empresa no es capaz de hacer frente a sus pasivos con los activos con que cuenta en su patrimonio.

Supongamos que las pérdidas se han comido todo el Patrimonio Neto de la empresa y los pasivos superan a sus activos. En tal caso, la solución privada consistiría en: primero, los accionistas pierden todo el valor de sus acciones (pasan a valer 0€); segundo, si no es suficiente los acreedores subordinados (los que asumieron mayor riesgo) pasan a asumir quitas que sustituirían su deuda subordinada por acciones de nueva emisión; tercero, si esto no es suficiente serían los deudores senior los que pasarían a asumir el coste, de nuevo sustituyendo su deuda por acciones de nueva emisión; por último, quedarían los depositantes, sin embargo no parece razonable que quien no pretende realizar una actividad de inversión arriesgada pague como el que sí (la finalidad del depósito a la vista no es la de invertir), aun así, seguiría siendo posible que los intereses que rentasen de tales depósitos fueran entregados a los depositantes mediante acciones, en lugar de efectivo.

A modo de conclusión, debemos indicar que quienes se muestran a favor de un rescate (bail-out) bancario argumentan que esto es necesario 1) porque las consecuencias de la quiebra son, sin duda, desastrosas; 2) porque la mejor solución es nacionalizar la entidad de manera que si un día el banco/caja se reflota en el futuro, el esfuerzo colectivo se vea recompensado; 3) porque al asumir el Estado la gestión, los criterios que se impondrían serían los de sanear la entidad quebrada y tratar de maximizar el interés general (nótese que ambos criterios pueden estar en contraposición en muchas ocasiones, con lo que debemos ser conscientes de la complejidad de llevar a cabo este punto); 4) finalmente, también hay quien considera que si los acreedores se convirtieran en accionistas, las entidades pasarían a estar controlados por socios extranjeros, de manera que se perdería el elemento nacional en la propiedad de este esencial sector económico con consecuencias negativas para la economía española.

En contraposición, en caso de aplicarse un bail-in podría realizarse una recapitalización total del sistema financiero sin aportar un solo euro del erario público, y además trasladando la responsabilidad a quien corresponde, lo que generaría un incentivo muy beneficioso para el sistema financiero en general: la certeza de que una mala gestión es asumida por los responsables, y que no va a trasladarse a los ciudadanos mediante políticas intervencionistas o de corte socialdemócrata.

Vía| VozPopuli

Más Información| Diego Sánchez de la Cruz, Periodista Digital

Imagen| Socialismo, Rescates, Impuestos

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