Cultura y Sociedad 


¿Por qué lloran los medallistas olímpicos?

Silver medallist Spain's Rodriguez reacts on the podium after the men's elite road race at UCI Road World Championships in FlorenceHace unos días veíamos en los medios al ciclista español Joaquim Rodríguez llorar desconsolado en el podio por su medalla de plata en el Campeonato Mundial de Toscana mientras su compatriota medalla de bronce Alejandro Valverde sonreía a su lado.

Esta escena se repetía en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, cuando la gimnasta china Lu Sui, lejos de celebrar su plata en la prueba de barra de equilibrio, lloraba mientras la estadounidense Alesandra Raissman lucía junto a ella su medalla de bronce.

¿Por qué lloran los medallistas que consiguen la plata y no los que tienen que conformarse con el bronce? Los psicólogos Victoria Medvec, Scott Madey,  y Thomas Gilovich encontraron la respuesta en el pensamiento contrafáctico. En lógica, más particularmente en lógica modal, y en otras disciplinas (historia, linguística, física, economía, cosmología, etc.) se denomina contrafactual o contrafáctico a todo acontecimiento o a toda situación que no ha acontecido en el universo actualmente observable por la investigación humana, pero que pudiera haber ocurrido. Este tipo de pensamiento consiste en buscar alternativas a hechos o circunstancias, es decir, plantearnos lo que podría haber ocurrido si hubiéramos hecho algo, o las cosas hubieran sido de otra manera. Ocurre frecuentemente y de manera automática, y es de mayor intensidad cuanto más significativa sea la pérdida o el suceso.

Una variante de esta respuesta es el pensamiento contrafáctico al alza: imaginar alternativas que pueden ser mejores que las actuales; frente al pensamiento contrafáctico a la baja: pensar en alternativas que hubieran sido peores a las presentes. Esto explicaría la frustración e indignación que produciría a los atletas que obtienen el segundo puesto el imaginar la posibilidad de haber podido conseguir la medalla de oro. A menudo estos atletas se sienten peor que los que consiguen la medalla de bronce, los cuales, a través de un pensamiento contrafáctico a la baja comparan sus resultados con otros menos favorables como poder haber quedado fuera del podio.

Puede parecer una obviedad que nos sintamos peor cuando pensamos en que podríamos haber conseguido algo mejor y, sin embargo, nos alegremos cuando nos libramos de haber quedado en peor situación; pero este pensamiento, por simple que parezca, nos puede hacer reflexionar sobre los efectos de las expectativas o de nuestros pensamientos y preocupaciones sobre lo que podría haber sucedido y no ha sucedido en nuestras emociones y, en definitiva, nuestra felicidad.

A menudo vivimos en el pasado preocupándonos demasiado sobre lo que podría haber sido, hubiera pasado, o pudiéramos haber hecho, olvidándonos de lo que está pasando en este momento e impidiéndonos disfrutar de la experiencia presente y ser felices.

 

Vía| Gaviria, E., Cuadrado, I. y López, M. (2009). Introducción a la Psicología social.

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Imagen| Purito llora

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