Economía y Empresa, Finanzas 


¿Por qué existen los bancos? y ¿Qué es el multiplicador del dinero?

En mi primer artículo para Qué Aprendemos Hoy intentaré responder a una pregunta que muchos nos hemos formulado desde que estalló la crisis económica actual: ¿por qué se rescatan a los bancos con dinero público?
Para poder contestar esta pregunta antes hay que saber a qué se dedica un banco.

Los bancos actúan como intermediarios financieros en el sistema de pagos y financian a los agentes económicos que tienen un déficit de fondos propios (habitualmente el sector público, las empresas no financieras y algunas economías domésticas) con los excedentes financieros de otros (economías domésticas). La principal diferencia de los bancos con otros intermediarios financieros es que gran parte de sus pasivos son dinero (depósitos), esta propiedad de los pasivos bancarios otorga un valor especial al endeudamiento de estas entidades.

En el proceso de intermediación bancario aparece un efecto muy curioso, la creación del dinero bancario por medio del multiplicador del dinero. Todos pensamos que el dinero son los billetes y monedas que imprime el banco central del país en cuestión, en nuestro caso el Banco Central Europeo.  A la suma de billetes y monedas puestas en circulación por el banco central se la denomina capital circulante, dinero en manos del público o M0 (Masa monetaria 0).

¿Qué es el multiplicador del dinero?

Los clientes de los bancos depositan su dinero en estos ya sea en forma de cuentas corrientes o de depósitos a plazo fijo. El banco puede usar este dinero para tres fines de cara a obtener rentabilidad:

  • Conceder créditos a empresas o familias
  • Comprar valores bursátiles (p.e. acciones)
  • Comprar bonos a los estados

Si opta por conceder créditos dará comienzo una multiplicación del dinero digna de un mago, para poderlo entender te propongo un ejemplo.

Diagrama del multiplicador del dinero

Los Pérez depositan 10.000€ en un deposito a plazo fijo en un banco. El banco retiene el coeficiente de caja (en el ejemplo, un 10%) y el resto (9.000€)lo utiliza para conceder un crédito la empresa ANA, S.A. para que compre maquinaria. El vendedor de la maquinaria decide ingresar los 9.000€ en su banco. Este retiene el coeficiente de caja (900€) y el resto (8.100€) lo usa para conceder un préstamo a los García. Así, a partir de los 10.000€ de los Pérez, se han creado 17.100€ adicionales: los 9.000€ prestados a ANA, S.A. y los 8.100€ prestados a los García.

El coeficiente de caja es el porcentaje de los depósitos que el Banco Central obliga al banco a mantener en dinero líquido, es decir, en caja, para responder de las retiradas de efectivo por los depositantes.
Como hemos visto, por este proceso se pone en “movimiento el dinero” dentro de la economía real, contribuyendo a generar riqueza. Para que este proceso suceda es fundamental que todos los implicado (familias, empresas, bancos, etc) confíen los unos en los otros. Si se pierde la confianza en los bancos puede aparecer el miedo, provocando que la gente vaya a aquellos a retirar sus ahorros, como el banco no tiende todo el dinero depositado en efectivo, cundiría el pánico. En ese momento los bancos afectados quebrarían perdiendo su dinero los accionistas y los depositantes. Solo estos últimos tienen garantizados la recuperación de hasta 100.000€ gracias al Fondo de Garantía de Depósitos.
Conclusión: Hay dos razones principales para no dejar quebrar a los bancos. Primero, evitar una ola de miedo y desconfianza en los bancos que conllevasen al pánico y al colapso del sistema bancario. Segundo, la pérdida del ahorro de los depositantes, p.e. Bankia tiene 10 millones de clientes, ya que el Fondo de Garantía de Depósitos no tiene tantos recursos. Además el rescate o inyección de liquidez en los banco se hace como un préstamo que el banco rescatado tiene que devolver con los intereses correspondientes.

Más información| ¿Por qué existen los bancos? por Victor E. Barrios.

¿Por qué hay que salvar a Bankia? El blog salmón

Imagen| El blog de Andrés Vega

Gráfico| Creado por El liberalismo no es pecado

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