Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Por qué es tan importante el cubismo?

Las señoritas de Avignon. Pablo Picasso. MoMA, Nueva York. 1907

Las señoritas de Avignon. Pablo Picasso. MoMA, Nueva York. 1907

Fascinado tras una exposición sobre Cézanne e intimidado por la amenaza profesional que representaba Matisse, Pablo Picasso abandonaba la figuración tradicional en 1907. Con la creación de Las señoritas de Avignon, el pintor dejaba atrás un primoroso estilo aplaudido por la crítica, para dar paso a una nueva estética, tan severa como revolucionaria. En aquel momento ni el propio Picasso lo sabía, pero en esta célebre obra las ideas de Cézanne iban a constituir el punto de partida para un nuevo movimiento, el cual cambiaría el rumbo de pintura para siempre. Sin intención alguna de imitar la realidad, una imperceptible sensación de profundidad y unos cuerpos bidimensionales reducidos a figuras geométricas, nacía el cubismo. Incomprensible y deslumbrantemente distinto, esta corriente contó en sus orígenes con más detractores que entusiastas, quienes culpaban al artista de querer aniquilar los principios del arte moderno. De todo el círculo artístico de París, solo dos individuos ofrecieron su apoyo a Picasso: Georges Braque y Daniel-Henry Kahnweiler. El primero de ellos, también pintor y admirador de Cézanne, unió sus fuerzas al artista español en pro de la investigación y el desarrollo cubista. Kahnweiler por su parte, marchante artístico de origen alemán, ejerció una labor empresarial excepcional, determinante en el éxito posterior del movimiento.

Violín y paleta. Georges Braque. Museo Solomon R. Guggenheim, Nueva York. 1909

Violín y paleta. Georges Braque. Museo Solomon R. Guggenheim, Nueva York. 1909

Tras la fundación de la sociedad pictórica con Braque, comenzó la primera etapa cubista, durante la que se desarrolló el cubismo analítico (1908 – 1911). El nombre hace referencia al insistente interés por el análisis del tema representado y el espacio que este ocupa. Picasso y Braque observaban los objetos desde todos los puntos de vista posibles, escogían los que pensaban que los describían más claramente y los mostraban en un solo plano. Al igual que Cézanne, defendían que la representación tradicional de la perspectiva no se correspondía con la verdadera visión humana, al ser esta binocular y no limitarse a un único punto de vista. De esta forma, creían que sus composiciones provocaban en el espectador una mayor sensación de reconocimiento sobre la naturaleza auténtica del objeto. El cubismo constituía una llamada de atención sobre aquello que nos resulta cotidiano y aquello que pasamos por alto.

El estudio de los planos, los ángulos y las rectas, despertó en ambos artistas admiración hacia la belleza de los elementos primarios de la pintura. Por primera vez se estaba realizando un arte que no pretendía ser la ventana a una ilusión. El arte ya no era un engaño visual que trataba de imitar la realidad, sino un objeto en sí mismo. El espectador debía saber apreciar la forma, la línea y el color como elementos armónicos y rítmicos. Debía saber disfrutar de lo que Picasso llamaba “pintura pura.

Aunque las composiciones cubistas fueron adquiriendo un carácter cada vez más ilegible, ni Picasso ni Braque llegaron nunca a la abstracción. No puede negarse, sin embargo, que los principios del cubismo abrieron las puertas al estilo geométrico que desarrollarían en pocos años los suprematistas en Holanda y los constructivistas en Rusia. En la abstracción, al igual que en el cubismo, no existía intención alguna de representar la realidad de manera tradicional. Pero, a diferencia de los abstractos, los cubistas pretendieron que el reconocimiento de los objetos fuera siempre posible. Para favorecer esto, Picasso y Braque comenzaron a añadir letras y palabras a sus composiciones. Este recurso, que facilitaba la lectura de la obra, constituía un auténtica innovación y se adelantaba al juego del lenguaje del que tanto disfrutarían artistas como Duchamp.

Pero el empirismo de estos dos pintores no quedaría ahí. Preocupados porque sus composiciones se volvieran planas hasta el punto de que el espectador no pudiera diferenciar entre fondo y objeto, empezaron a incluir materiales no-pictóricos dentro de sus obras.

Naturaleza muerta con silla de paja. Pablo Picasso. Museo Picasso, París. 1912

Naturaleza muerta con silla de paja. Pablo Picasso. Museo Picasso, París. 1912

Fue Picasso el primero en pegar un trozo de hule barato en su cuadro Naturaleza muerta con silla de paja (1912) e iniciar así la técnica del collageEste método protagonizaría la segunda etapa del movimiento, donde predominaría el llamado cubismo sintético (1912 – 1914). No obstante, la introducción del fragmento de hule supuso mucho más que una simple originalidad técnica: el pintor había seleccionado un objeto cotidiano fabricado en serie y lo había elevado al rango de material artístico. Un elemento sin ninguna cualidad artística era ahora arte. Por lo que Marcel Duchamp no fue el primero. En 1912 el cubismo ya estaba dando los primeros pasos hacia el arte conceptual.

Vía| LLORENS SERRA, TOMÁS. Nacimiento y desintegración del cubismo: Apollinaire y PicassoBarañáin, Navarra: Ediciones de la Universidad de Navarra (EUNSA), 2001.

Imágenes| Señoritas, violín, naturaleza

Más información| Georges Braque, el otro padre del cubismo a la sombra de Picasso

 

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