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¿Por qué es necesario que la política fiscal y monetaria de la UE vayan parejas ?

Este breve artículo explica las razones económicas que hacen indispensable continuar con la construcción de la Unión Europea.

En la noche de San Juan, en los inicios del verano, suele ocurrir que ciertas parejas se demuestran su amor mediante el rito de cruzar las brasas. Dicen aquellos que lo han intentado, y conseguido, que alcanzar el otro extremo simplemente exige determinación así como no pensar en el dolor. Pero ante todo, y esto suelen señalar los más avezados, lo más importante es no detenerse.

Este es el principal defecto de nuestra gran última invención europea: la moneda única. Una vez se creó la moneda, la construcción europea se detuvo a medio camino de la nada. Ya avisaba un gran defensor del euro como fue el desaparecido premio Nobel de economía R. Mundell: una moneda única exige ante todo una unión fiscal, y por ello política, que venga a cubrir una integración económica intensa entre los países que renuncian a su soberanía monetaria.

Es evidente que un remanente de soberanía debe retenerse. Pero es más evidente que mientras los países que componen la unión no decidan integrar sus políticas fiscales, el euro seguirá siendo como el muñeco en manos de dos niños reclamando su propiedad.

Si queremos entender parte de esta crisis debemos entender la debilidad del euro. Una política monetaria no puede atender a políticas fiscales diferentes. Simplemente es incapaz, ya que para cada momento económico, y las políticas fiscales crean momentos económicos, la política monetaria aconsejada debe ser diferente. Cuando surge el problema de la dualidad de políticas fiscales en una unión monetaria, con países consolidando las cuentas y con otros expandiendo el gasto, el gestor monetario tiene que elegir de parte de quién se pone. Dicho de otro modo, las políticas monetarias del Banco Central deben elegir a quién acomodar sus tipos de interés y a quién no.

La economía española vivió un proceso de crecimiento intenso del gasto privado y público desde 1996. Este crecimiento hubiera exigido una política monetaria restrictiva para frenar en algunos puntos porcentuales dicha dinámica. No obstante, la política monetaria fue acomodaticia para la entonces, desde 2003, política de consolidación fiscal alemana, es decir, un política monetaria laxa.

Es evidente que la economía española se vio sobre-estimulada, al coexistir expansión económica con políticas monetarias laxas. De aquellos barros estos lodos. Una expansión monetaria que favoreció de forma intensa una expansión del crédito y del endeudamiento de familias y empresas. Cuando de nuevo la política monetaria se acomoda a realidades foráneas, la economía española sobre-reacciona, en este caso con recesión.

Mientras los ciclos fiscales de los países de una unión no sean idénticos, es decir simétricos, la moneda única sufrirá tensiones. Las políticas fiscales son generadoras de ciclos, por lo que éstas, más que ninguna, deben coordinarse en un entorno de moneda única. Pero la unión fiscal debe ser acompañada por una Unión Política, ya que no es democrático decidir en materias impositivas sin estar sometidos al imperio de la democracia directa. Así pues el futuro es con euro o sin euro, pero en el primer caso sólo podrá serlo con un avance en la unión fiscal y política.

 

Imagen| fundacioncideal, jfbellod

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