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Por qué dedicar tiempo a la reflexión

estrésSegún la Organización Mundial de la Salud, el 25% de los pacientes que acuden a su médico de cabecera padecen ansiedad y el estrés se ha colocado en los últimos años, como el segundo problema de salud laboral. La crisis, sin duda, ha influido en el aumento de los síntomas que normalmente terminan provocando este tipo de problemas y que lejos de lo que muchos creen, conllevan serios riesgos para nuestro bienestar.

El psicoterapeuta Eduardo Contreras hablaba en un artículo titulado “La importancia del tiempo para uno mismo“, sobre los beneficios de dedicar un tiempo a aquellas cosas que realmente queremos hacer, tiempo para nosotros mismos. Según Contreras, la educación que recibimos desde pequeños nos empuja a comportarnos de un modo en el que las obligaciones son siempre mayores que las actividades para el disfrute. Aquello que tenemos que hacer supera siempre en horas a lo que realmente nos gustaría, sin embargo, el abuso de este modelo impuesto desde la escuela, puede conllevar serios problemas de salud si no somos capaces de equilibrarlo. 

La inestabilidad del mercado laboral y la situación extrema de muchas familias han cambiado nuestra forma de enfrentarnos al trabajo; y eso está afectando a nuestra vida. Y lo que es más importante, a nuestra salud y a nuestro bienestar. Para muchos expertos, el estrés es la epidemia del siglo XXI y aunque de momento parezca un mal menor, si no nos paramos a reflexionar y si no intentamos darle a cada cosa la importancia que de verdad tiene, las consecuencias pueden llegar a ser demasiado perversas. 

Pequeños gestos que no nos quitarán más de quince minutos al día, pueden ayudarnos a soportar mejor esta nueva situación ante la que nos encontramos. De pronto vivimos en un mundo de supervivencia en el que trabajar se ha convertido en un privilegio, un lujo al que muy pocos pueden acceder. El trabajo se ha convertido en un bien tan preciado, que nos hemos olvidado de que en realidad,  debe ser nuestro medio de vida, no el fin de la misma. Debemos trabajar para vivir y no al revés. 

Yo misma, hace unas semanas, decidí empezar a tomarme unos minutos de modo off justo antes de acostarme. Hace ya varios meses que me cuesta conciliar el sueño, me despierto a media noche con imágenes de mi trabajo y preocupaciones laborales que no me dejan descansar. Casi a diario, sueño con mis compañeros de trabajo, jefes y asuntos relacionados con ese entorno. Y esa es la señal de que algo no marcha bien. Así que he decidido empezar a llevar a cabo un gesto tan sencillo como beneficioso, tomarme quince minutos al día para la reflexión. Y quizás podría resumirlo aún más y simplemente hablar de tomarme quince minutos al día. El momento, justo antes de dormir, ya que en mi caso, el problema viene a la hora de conciliar el sueño. Pero supongo que cada cual encontrará el momento que mejor se adapte a su situación. Quince minutos en los que apago el móvil, la televisión, el ordenador y todo aquello que pueda desviar mi atención y me dedico a hacer ejercicios de estiramientos y relajación de cuello y hombros, una parte de mi cuerpo que también a causa del estrés, ha sufrido más de lo recomendable.

Una amiga me contaba hace unos días cuál es su gesto diario, parecido al mío pero a primera hora de la mañana, nada más despertar. Mi amiga ha decidido invertir los quince minutos de más que cada mañana le permite la nueva localización de su trabajo, para ella misma. Antes de la ducha, el café y la rutina, se toma esos quince minutos de tranquilidad y conversación consigo misma. Gestos que a menudo pueden parecer demasiado místicos o irrelevantes en una vida demasiado centrada en llegar a fin de mes. Sin embargo, necesitamos estar en armonía con nosotros mismos para poder seguir avanzando hacia delante, para poder seguir luchando y caminando cuando ya no podemos más. Pararnos a pensar y preguntarnos a nosotros mismos quiénes somos y quiénes queremos ser, a dónde queremos ir, qué está bien y qué está mal, para poder cambiarlo o seguir en la misma dirección. 

Tómate unos minutos y simplemente, para. Ponte en modo pausa y por muy complicado que resulte, trata de olvidarte de todo lo que te rodea solo por unos minutos. Un oasis en medio del desierto. E inviértelos en lo que prefieras, una ducha relajante, unos minutos de meditación, un paseo después del trabajo, una lectura ligera… Pero no te dejes llevar por la corriente, no permitas que aquello que no depende de ti te asfixie hasta dejarte sin aire. Párate y pregúntate cómo te encuentras, si todo va bien y si necesitas cambiar algo.

Imagen |Estrés

Eduardo Contreras |La importancia del tiempo para uno mismo

ABC | El estrés, la epidemia laboral del futuro

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