Cultura y Sociedad 


¡Ponle Flow!

¡Ponle Flow!

Seguramente te haya pasado alguna vez que has estado tan concentrado/a e inmerso/a en una tarea con la que estabas disfrutando que incluso has perdido la noción del tiempo, como si no existiera nada a tu alrededor más que tu pincel y tu lienzo, tu guitarra y tu partitura, tu tabla y la nieve, tu coche y la carretera…

Lo que estabas experimentando en ese momento es un estado denominado flujo o flow, un término propuesto en 1975 por el psicólogo Mihály Csikszentmihalyi para describir una experiencia óptima de disfrute que ocurre cuando una persona está motivada y capacitada para realizar una actividad satisfactoria por la que se siente desafiada. En este estado, nos esforzamos al máximo sin darnos cuenta, empleando todas nuestras potencialidades al tiempo que experimentamos control sobre la situación y sobre nosotros mismos.

Las experiencias de flow tienen unas características específicas comunes:

–  Pérdida de la noción del tiempo: Puedes olvidar mirar el reloj y dejar pasar las horas como si fueran minutos.

–  Pérdida de la conciencia del sí mismo: El foco de conciencia se reduce a la actividad, el movimiento de tus dedos tocando la guitarra, la posición de tu cuerpo deslizándote por la nieve sobre tus esquíes, etc.

–  Sentimiento de control personal sobre la situación o actividad: Las actividades que producen flow no son pasivas, tenemos control sobre lo que hacemos.

Las experiencias de flow, se estudiaron inicialmente en jugadores de ajedrez, escaladores, bailarines, artistas y otras personas que realizan actividades en las que se enfatiza el disfrute como la principal razón para practicarlas. Sin embargo, el flow puede darse a diario en nuestras actividades cotidianas. Algunos estudios realizados en este contexto han mostrado que producen emociones positivas a corto plazo y que, a largo plazo, las personas que fluyen con mayor frecuencia, son por lo general más felices.

En definitiva, cualquier ocupación o tarea por poco creativa y por rutinaria que sea, ofrece posibilidades de experimentar esta experiencia positiva si fomentamos el disfrute por el trabajo hecho a gusto y las actividades que nos gratifican. No obstante, el flow no está garantizado siempre que nos dispongamos a realizar una actividad, depende de nosotros mismos el que consigamos experimentarlo:

–  Descubriendo nuevas cosas sobre nuestras habilidades y la tarea.

–  Eligiendo actividades que nos proporcione nuevas sensaciones y experiencias permitiendo que los sentimientos y la conciencia fluyan sin atender a interferencias.

–  Prestando atención a nuestras sensaciones corporales y nuestra postura.

–  Sobreponiéndonos al deseo de parar ante cada error.

–  Aceptando que los síntomas físicos de nerviosismo son normales y que disminuirán de forma natural conforme avancemos.

–  Manteniendo el sentido del humor.

Debemos intentar entrenarnos en la posibilidad de obtener satisfacción en el día a día. La falta de experiencias positivas aparece cuando nos obsesionamos tanto en lo que queremos conseguir que ya no se obtiene placer de la propia actividad presente, y cuando esto sucede se pierde la oportunidad de ser felices.

Crear oportunidades para obtener más experiencias de flow puede ser un camino para aumentar nuestra felicidad.

 

Vía| Harvard Health Publications

Mas información| Palací, F. J. y Angulo, E. (2004). Psicología de la Organización (págs: 360-363)

Imagen| Flow

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