Patrimonio 


Ponciano Ponzano, un neoclásico olvidado

Cuando hablamos de escultura Neoclásica siempre nos viene a la mente el gran Antonio Canova como el máximo exponente europeo de este estilo. En España hubo varios artistas que impregnaron a sus esculturas de líneas neoclásicas, pero hay que destacar a uno de ellos, pues hizo un trabajo espectacular, a pesar de que su nombre, hoy en día olvidado, se asocie más a una calle de Madrid que al noble trabajo de la escultura. Este hombre fue el escultor Ponciano Ponzano.

La Libertad, 1857.

La Libertad, 1857.

Ponciano Ponzano y Gascón nació en Zaragoza el 19 de enero de 1813. Un dato importante es que era hijo del conserje de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, por lo que su infancia transcurrió rodeado de obras de arte que potenciaron su lado creativo, de manera que con solo trece años llama la atención del afamado escultor José Álvarez Cubero y de su hijo, José Álvarez Bouquel, interesándose por el joven y hacen las gestiones pertinentes para que le concedan una pensión de estudios en Madrid, donde llegará en 1828 y recibirá clases en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Cuatro años más tarde de su llegada a la capital consigue el segundo premio en el concurso de la Academia con un bajorrelieve llamado “Entrega del rey niño Alfonso XI a la reina y al infante don Pedro por el obispo don Sancho de Ávila”, siendo pensionado para completar y finalizar sus estudios en Roma. En la Ciudad Eterna contempló el pasado glorioso y recibió lecciones de grandes escultores neoclásicos, como Thorvaldsen y Tenerani. Además realizó a “Ulises reconocido por Euricles” como trabajo de su pensionado, que fue enviada a la Academia para que los académicos valorasen su trabajo, y la crítica fue tan buena que a su vuelta a España en 1838 fue nombrado académico de mérito.

A su regreso definitivo a España, Ponzano es nombrado escultor oficial de la Corte de Isabel II, llevando a cabo gran número de obras como bustos, relieves, esculturas de bulto redondo y monumentos funerarios como la estatua de bronce de la reina que fue enviada a Manila, o el conjunto que realizó bajo el mecenazgo del Conde de Toreno, “El Diluvio Universal”, que nos presenta a un hombre desnudo llevando sobre los hombros a su madre para protegerla de la crecida de las aguas. También se destaca la estatua de “La Libertad” en el Panteón de Hombres Ilustres, que sirvió de modelo a la realizada diez años más tarde y que hoy encontramos en Liberty Island en Nueva York.

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Conjunto escultórico del Palacio de las Cortes (1848).

Pero sin lugar a dudas, su obra más importante fue el frontón del Palacio de las Cortes realizado en 1848, sobre la puerta del actual Congreso de los Diputados, pues no solo ganó el concurso para hacerse con el encargo, sino que también realizó el mayor conjunto escultórico del siglo XIX en España. El conjunto representa los poderes de la Cámara del momento utilizando las alegorías “España abrazando la Constitución del estado y rodeada de la Fortaleza, la Justicia, las Bellas Artes, el Comercio, la Agricultura, los Ríos y Canales de Navegación, el Valor Español, las Ciencias que contribuyen al desarrollo de la Industria y la Navegación, la Abundancia y la Paz”, al que hay que sumar la ejecución de los dos Leones de bronce que flanquean la escalinata de acceso, realizados con el bronce fundido de los cañones requisados a los vencidos en la Guerra de África.

Boceto Leones

Boceto de unos de los Leones de Las Cortes.

Ponciano Ponzano fue un hombre con una fuerte personalidad, perfeccionista, supersticioso, tozudo y con gran gusto por el sarcasmo y la ironía, que en más de una ocasión le llevó a tener dificultades en las relaciones sociales. Su peculiar fallecimiento en 1877, atragantado por una uva, generó una leyenda urbana, pues Ponzano siempre se había negado a realizar vaciados de animales porque se suponía que traían mala, y ganar el concurso de la obra de Las Cortes, le obligó a realizar los famosos felinos en bronce que despertaron un halo de misterio tras su muerte.

Dejando de lado las leyendas y misterios que le rodean, Don Ponciano Ponzano es un escultor casi omitido en los Anales de nuestra Historia del Arte, dejado a un lado por la crítica y por la historiografía, a pesar de que él mismo se entregó a la Academia en cuerpo y alma con obras y clases magistrales, siendo el escultor de la Corte y de la alta sociedad española en ese periodo tan convulso del siglo XIX, y que hoy en día deberíamos rescatar su vida y obra del olvido para poder admirar a un hombre que amó su trabajo por encima de todo y agradecer todas las magnánimes esculturas que nos legó.

 

Vía| La Historia ha dejado fuera al escultor Ponciano Ponzano, másdearte.com.

Más información| RINCÓN GARCÍA, W., “Ponciano Ponzano (1813-1877)”, Zaragoza, 2002.

Imagen| La Libertad, boceto de los leones, Congreso de los Diputados, retrato de Ponzano.

En QAH| ‘Psique reanimanda por el beso del Amor

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