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Política monetaria y los problemas de Europa (I)

En este año se cumplen 40 años desde que se abandonó el patrón de oro para fijar el precio del Dólar.

Esta política monetaria consistía principalmente en referenciar el valor del dólar al precio del oro y viceversa. El tipo de cambio fijo funcionó durante el siglo XIX, pero se abolió a comienzos de la primera guerra mundial y se volvió a instaurar en 1944. Este último periodo duró hasta 1971 dando lugar desde ese año al sistema de flotación, que es el que se utiliza hoy en día.

El actual sistema permite una mayor libertad de actuación a los bancos centrales y dota de mayor liquidez al mercado, fomentando de esta manera el comercio internacional. En esta situación, las herramientas con las que cuentan los bancos centrales para controlar la inflación y el tipo cambiario, son las subidas o bajadas de tipos de interés y la estrategia de Quantitative Easing (Expansión cuantitativa), una política no muy común pero que en esta última década se ha puesto de moda por los bancos centrales.

Si nos centramos en el movimiento de los tipos de interés, el banco central puede actuar de la siguiente manera:

Subiendo tipos de interés: Esta estrategia se utiliza para frenar la inflación, ya que una inflación elevada conlleva un empobrecimiento de la población vía alza de los precios de bienes de consumo y costes de producción, ya que con un mismo salario se podrían comprar menos productos al incrementarse su valor a unas tasas elevadas, disminuyendo con ello el poder adquisitivo de la moneda. La mayoría de los bancos centrales (BCE, FED, …) tienen fijado como objetivo de inflación una tasa del 2% y cuando se supera esa barrera, es cuando empiezan a utilizar medidas restrictivas, como son las subidas de interés.

El funcionamiento de esta política es el siguiente, con el incremento de tipos atraemos la inversión extranjera y fomentamos el ahorro domestico. Debido a esto se activan dos situaciones, una mayor atracción para el ahorro domestico frenando de esta manera el consumo y la subida de precios, y el consecuente incremento del valor de la divisa, originado por el aumento de la demanda externa sobre ésta, ya que los inversores se sienten atraídos por una mayor rentabilidad.

Bajando tipos de interés: Esta estrategia se utiliza para el caso contrarío, en momentos como los que estamos viviendo, en los que la economía sufre riesgo de contraerse. Esta situación es indeseable debido a que en momentos de contracción económica existe un aumento del paro y con ello una disminución del consumo domestico. Así que bajando los tipos de interés oficiales se favorece a la concesión del crédito y se desincentiva el ahorro, provocando un aumento del consumo y un aumento del empleo.

Como consecuencia de la huida de inversión externa hacía otras divisas que ofrezcan un interés mayor, se dará lugar a una devaluación del precio de la divisa.

Quantitative Easing: Esta estrategia es la que están utilizando actualmente muchos bancos centrales. Ya que se utiliza en el caso de que no se puedan bajar aún más los tipos de interés como ha pasado en Japón, EEUU y Europa. Con ella se intenta dotar de liquidez al sistema financiero a través del descuento de sus activos financieros por parte de Banco Central. Su funcionamiento es el siguiente, los bancos acuden al banco central para obtener liquidez, para ello deben depositar otros activos como garantías. De esta manera, las entidades financieras se apalancan a un bajo tipo de interés, suponiendo que esta liquidez servirá para invertirla en el mercado y reactivar nuevamente la economía. Pero como estamos viendo, esta liquidez se está utilizando para sanear los balances o invertir en otros activos con un riesgo de contrapartida más reducido que el que tiene la economía real o de las empresas y familias (Hipotecas, prestamos al consumo, …).

 

Tabla 1: Tasas de inflación y tipos de interés

Ahora que he comentado las tres estrategias más comunes de los Bancos Centrales, voy a seguir comentando la situación global en la que nos encontramos.

En primer lugar, habrá que conocer la situación en la que se encuentran las principales economías.

Como se refleja en la tabla podemos ver que todas las economías, excepto Japón, tienen una tasa de inflación por encima del 2%. Según el compromiso de los bancos centrales de mantener la inflación por debajo de esta tasa, deberíamos experimentar una subida en los tipos de interés, pero como podemos comprobar eso no está siendo así en las economías de occidente. Aunque en los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) y Australia cuyas tasas de crecimiento son superiores al 5% vemos que los tipos si están muy por encima del resto.

Pero para nuestro research nos vamos a centrar en las tasas europeas, que son del 3% para el conjunto de la Unión Europea (2,5% en Alemania, 2,3% en Francia y 3% en España.) Como podemos ver en las siguientes gráficas sobre la inflación de Alemania, España y la Zona Euro de los últimos 9 años, la inflación de España casi siempre ha superado el 2% y la de Alemania no ha llegado al objetivo en la mayor parte del periodo. Pero en la gráfica de la inflación conjunta de la zona euro, se refleja que en la mayor parte del periodo, el Banco Central Europeo ha podido controlar la tasa de inflación alrededor del 2% cumpliendo de esta manera su principal objetivo.

Gráfico 1: Evolución de la tasa de inflación en España

Gráfico 2: Evolución de la tasa de inflación de Alemania

Gráfico 3: Evolución de la tasa de inflación en la zona Euro

Con datos como estos no podemos esperar que el Banco Central Europeo, acorde a su objetivo principal de estabilidad de precios, pueda abrir el grifo de liquidez y rebajar aún más los tipos de interés.

Sin embargo, como estamos viendo en estos últimos meses debido a los problemas de deuda que nos afectan a algunos países de la Unión Europea, los tipos de interés a los que se financian los gobiernos están muy por encima del tipo oficial. Esto hace que las compañías y familias se tengan que financiar muy por encima incluso de los intereses del Estado, porque supuestamente el Estado es la contrapartida con menos riesgo dentro de su territorio y a partir de él se encuentran las empresas y familias.

Debido a esto, los spread de riesgo a los que se financia la economía real (empresas y familias) están disparados, por lo que el crédito no fluye como debería de fluir. Consecuentemente corremos el riesgo de que a pesar de que tengamos inflación, ésta no afecte al crecimiento económico porque se trate de una inflación de costes. Si esto es así, veríamos un agravamiento de la economía porque se incrementarían los costes de producción debido a la inflación y al mismo tiempo los costes de financiación debido al riesgo país.

A parte de todo esto, tenemos que tener en cuenta que el mercado de crédito está cerrado debido a los problemas del déficit y si esto sigue así prolongadamente el coste de la deuda resultaría insostenible.

En la siguiente publicación enunciaremos las posibles soluciones de las que dispone la UE para salir de esta situación.

(Publicado por primera vez el 28-11-2011)

Gráfico| tradingeconomics

En QAH|Política monetaria y las posibles soluciones (II)

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