Historia 


Política exterior de España en el siglo XX (II)

En esta pequeña serie de entradas voy a intentar analizar las características generales de la política exterior española durante el siglo XX, abarcando desde el reinado de Alfonso XIII hasta el gobierno de Jose María Aznar, pasando por algunos momentos cruciales, como la II República, la Guerra civil, la dictadura de Franco, la Transición a la democracia, y los años de gobierno de Felipe González. En esta segunda entrada os explicaré brevemente la segunda parte de la política exterior durante la Guerra civil española, y la política exterior durante la Segunda Guerra Mundial.

Salvador de Madariaga

Salvador de Madariaga

Ambos bandos hicieron de la política exterior una herramienta fundamental para encauzar el conflicto, y es por ello que desarrollaron sus propias tentativas diplomáticas. La No intervención presidió las relaciones internacionales en torno a España durante el conflicto, un hecho que situó a la República en desventaja frente al bando sublevado, que sí pudo obtener armamento de Alemania e Italia. No obstante el gobierno republicano recibirá material militar de la URSS y comprará armas en México, además de percibir el apoyo de las Brigadas Internacionales. La República tuvo que aceptar la No intervención, pero amparándose en ella intentó que esta doctrina se hiciera efectiva también para el bando sublevado; de forma simultánea, trató de acabar con esta doctrina denunciando su incumplimiento por parte de Alemania e Italia. Se intentó lograr el apoyo diplomático de Francia y Gran Bretaña, forzando a las dos potencias a conseguir una salida al conflicto militar. Por último se trató de lograr una mediación internacional en el conflicto.

Soldados republicanos durante la batalla del Ebro

Soldados republicanos durante la batalla del Ebro

A partir de 1938 se produjo un cambio de órbita de la diplomacia republicana, que pasó a ser una diplomacia de guerra como resultado de los reveses militares, imponiéndose la doctrina de “resistencia a ultranza” encabezada por Negrín. La entrada del ejército sublevado en Cataluña y el final de la guerra forzaron a la República a afrontar una tentativa de mediación final, pero a esas alturas ya Franco tenía garantizada la victoria, por lo que solo se aceptó una rendición sin condiciones.

En lo que respecta a los sublevados, éstos improvisaron una política exterior de guerra, determinada por los avatares bélicos. El fracaso del golpe de Estado y el alargamiento del conflicto obligaron a los rebeldes a adoptar un modelo político acorde a sus aspiraciones y principios, pero que tuviera funcionalidad para la consecución de la victoria militar. La política exterior de los rebeldes se orientó hacia tres parcelas fundamentales: en primer lugar, se buscó localizar la guerra en territorio español, evitando su derivación en una guerra internacional; no obstante, esto se hizo asegurando la ayuda de las potencias amigas y procurando limitar el apoyo al gobierno republicano. En segundo lugar se buscó contrarrestar las iniciativas republicanas en el exterior, y por último se intentó lograr un estatus jurídico como Estado que otorgara legitimidad y aceptación internacional a la sublevación.

Soldados italianos durante la Batalla de Guadalajara

Soldados italianos durante la Batalla de Guadalajara

En un primer momento se conforma un modelo de “estado campamental”, que puede definirse como una forma de organización temporal e improvisada, con múltiples núcleos de poder que poco a poco irán fusionándose conforme se incremente la influencia de Franco a lo largo de la guerra. La insurgencia se relacionó con los gobiernos extranjeros mediante tres tipos de representaciones: las informales, las oficiosas y las oficiales. En las informales no hubo ningún tipo de reconocimiento; en las oficiosas se producía un intercambio de agentes, como paso previo al reconocimiento formal; las oficiales, finalmente, se mantuvieron con aquellos países que habían reconocido a los sublevados. Alemania e Italia reconocerán al bando sublevado desde 1936, algo que acaece con Portugal en 1938, la Santa Sede en el mismo año y Gran Bretaña y Francia en 1939.

Francisco Franco y Adolf Hitler en Hendaya

Francisco Franco y Adolf Hitler en Hendaya

Durante los años de la II Guerra Mundial, la política exterior del nuevo Estado franquista estuvo marcada por el mandato de hasta cuatro Ministros de Asuntos Exteriores diferentes: Francisco Gómez Jordana (enero de 1938 – agosto de 1939, septiembre de 1942 – agosto de 1944), Juan Beigbeder (agosto de 1939 – septiembre de 1940), Ramón Serrano Suñer (septiembre de 1940 – agosto de 1942), y José Felix de Lequerica (agosto de 1944 – julio de 1945). La política exterior de estos años está dividida en dos periodos, separados por el mes de septiembre de 1942. La primera fase estuvo definida por la devolución de las ayudas recibidas durante la Guerra Civil, lo que implica un gran acercamiento político y dependencia económica de las potencias del Eje. A pesar de que Hitler rechazó la entrada de España en la guerra por las excesivas reclamaciones de Franco, entre agosto de 1941 y octubre de 1943 una unidad de voluntarios, la División Azul, combatirá por el Eje en el frente oriental. A partir de otoño de 1942 se da una nueva orientación internacional del régimen, más ambigua, ya que se seguía ayudando a Alemania para contentar a los falangistas al mismo tiempo que se intentaba un alineamiento con EEUU para lograr que la dictadura sobreviviera tras el final de la guerra adoptando una apariencia pseudo democrática.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| CARR, Raymond (2006): España 1808-1975. Editorial Ariel Historia, Barcelona; TUSELL, Javier (2000): La política exterior de España en el siglo XX. Editorial Biblioteca Nueva.

Imagen| Salvador de Madariaga; soldados republicanos; soldados italianos; Hitler y Franco en Hendaya

En QAH| Política exterior de España en el siglo XX (I)

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