Historia 


Política exterior de España en el siglo XX (I)

En esta pequeña serie de entradas voy a intentar analizar las características generales de la política exterior española durante el siglo XX, abarcando desde el reinado de Alfonso XIII hasta el gobierno de Jose María Aznar, pasando por algunos momentos cruciales, como la II República, la Guerra civil, la dictadura de Franco, la Transición a la democracia, y los años de gobierno de Felipe González.

Alfonso XIII de España en 1916

Alfonso XIII de España en 1916

EL REINADO DE ALFONSO XIII

Empezamos nuestro recorrido por la política exterior española del siglo XX con el reinado de Alfonso XIII, que abre la centuria influido por el movimiento del “Regeneracionismo”, iniciado a finales del siglo XIX como resultado de la pérdida del imperio colonial español. En este momento, la idea de decadencia y el cambio en la posición internacional del país (que perdió su rango de gran potencia) propició el acercamiento a Francia y Gran Bretaña, como es lógico por la situación estratégica española y los vínculos culturales que se compartían.

Retrato de Joaquín Costa, máximo exponente del regeneracionismo

Retrato de Joaquín Costa, máximo exponente del regeneracionismo

En lo que respecta al reinado alfonsino, hay que tener en cuenta la coyuntura internacional, siendo un periodo en el que se produce la I Guerra Mundial  y la Revolución Rusa, dos procesos fundamentales. Ante la I Guerra Mundial, España adoptará una postura de neutralidad que no podrá mantener con la Revolución Rusa, cuyo impacto se plasmó en un entusiasmo por la Rusia soviética en los sectores político-sociales más progresistas y una parte de la intelectualidad, sobre todo entre 1917 y 1921; desde entonces, el interés por el proceso revolucionario ruso decayó (al menos hasta 1930). En cualquier caso, sin duda la Revolución rusa fue un acontecimiento mundial que afectó a España en el sentido de estimular la vía reformista del Estado.

LA II REPÚBLICA

Salvador de Madariaga

Salvador de Madariaga

Durante la II República las relaciones internacionales pasaron por la defensa de cuatro aspectos fundamentales: la universalidad, la publicidad, el pacifismo y la especial atención a núcleos afines. Se buscó equiparar las normas universales del Derecho Internacional a las normas jurídicas de la nación y una diplomacia abierta (siguiendo el espíritu ginebrino), se produjo una subordinación de la soberanía nacional al arbitraje internacional y se tendió la mano a los países afines cultural e históricamente a España. La política exterior giró en torno a Salvador de Madariaga, que tuvo una función muy destacada en Ginebra y fue capaz de sintetizar el programa exterior de la República en varios puntos básicos: en primer lugar, España participaría activamente en la Sociedad de Naciones (SDN), con un espíritu de colectividad internacional y suscribiendo los conceptos de guerra justa y arbitraje internacional.

Manuel Azaña

Manuel Azaña

En lo que se refiere a la táctica se buscará colaborar con los neutrales y mantener un estrecho contacto con Francia e Inglaterra, sin enfrentarse a otras potencias. Las relaciones con Portugal y las dos Américas se potenciarán en un marco de amistad y cordialidad. El papel de Manuel Azaña no fue desdeñable, ya que poseía una profunda convicción europeísta y neutralista. Aunque los problemas internos son considerados prioritarios, la República buscó desarrollar una política exterior propia, utilizando unos mismos presupuestos que se llevaron a cabo de diferente forma: la neutralidad ya no se basó en el aislamiento, la adscripción al bloque francobritánico no quiso expresarse en clave de dependencia, sino de cooperación, y el pacifismo se manifestó en la colaboración con los países neutrales a través de la SDN.

Hitler y Franco en Hendaya (Francia).

Hitler y Franco en Hendaya (Francia).

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

La Guerra Civil surgió como un conflicto genuinamente español, si bien sus implicaciones acabarían afectando a todo el entorno europeo. La actitud de las potencias europeas ante el conflicto fue dispar: el surgimiento del Comité de No Intervención, en 1936, tenía la funcionalidad de evitar un conflicto generalizado a partir de la Guerra de España, aunque en la práctica no sirvió para poner fin a las hostilidades y no todos los países se sumaron al mismo. En el caso de Italia y Alemania, ambos países prestaron ayuda desde el comienzo al bando sublevado, una ayuda que también prestó el Portugal de Salazar. Francia adoptó una actitud de neutralidad, al igual que Gran Bretaña, si bien los franceses llevaron a cabo una financiación de la República a través de circuitos indirectos. El papel de la URSS fue importante, proporcionando armamento a la República y organizando los cuadros de mando de las famosas Brigadas Internacionales, que empezaron a ser efectivas en la defensa de Madrid. EEUU destacó por su neutralidad, al margen de ciertos sectores católicos, y de los países americanos solo México defenderá y apoyará activamente al gobierno republicano; en el caso del Vaticano, su postura no se manifestó claramente, dada la división que el conflicto había provocado en el mundo católico.

En colaboración con QAH| Historiae Heródoto

Vía| CARR, Raymond (2006): España 1808-1975. Editorial Ariel Historia, Barcelona; TUSELL, Javier (2000): La política exterior de España en el siglo XX. Editorial Biblioteca Nueva.

Imagen| Alfonso XIII, Joaquín Costa, Salvador de Madariaga

En QAH| El desastre del 98; La proclamación de la II República

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