Historia 


¿Poesía satírica contra la corrupción?

Los abusos de poder y la corrupción, por supuesto, no son cosas de ahora. A lo largo de toda la Historia se ha hablado sobre este tema, y así ha quedado escrito. De alguna manera la definición de corrupción que se ha ido construyendo durante nuestro pasado podría entenderse como la tentación a la que se ve sometido aquél que tiene acceso a un poder y a una riqueza de la que hasta la fecha había carecido, así como la posibilidad de apropiarse de lo ajeno por una vía inmoral e ilegal que en principio su propio poder se encargará de ocultar. Qué decir sobre lo sucedido en nuestra era. Hartos estamos de ver y escuchar todo tipo de noticias relacionadas con esto. En la sociedad de la Edad Media, la diferencia entre clases la regía una línea estrictamente establecida. Por un lado, estaban los potentes, o poderosos. Por el otro, los pauperes, literalmente pobres, o gente sin el más mínimo poder. Pero uno de los aspectos más impactantes, y quizá desconocidos, de la Edad Media, y más concretamente de la Europa del siglo XII, es el hecho de que el abuso de poder y su uso para alcanzar corruptos fines y escalar en la línea social eran motivo de burla y vilipendio.

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Trovadores. Anónimo alemán del siglo XIV

Es obvio que como nosotros, las gentes de la Edad Media estaban invadidas por la indignación y el enfado ante este tipo de abusos, pero la burla, la chanza, el desprecio o el recochineo eran también sensaciones que despertaron en esa época, originando entre otras cosas un género que pasó a conocerse como la poesía goliarda. Durante la Edad Media, los goliardos eran aquellos individuos de vida ociosa, en cierto modo juerguistas, sumergidos en una atmósfera nocturna cuya rutina comenzaba a nacer, fomentada por el surgimiento de las universidades. Aunque quizá el perfil más típico era el de los clérigos cuyo día a día se alejaba bastante de lo que en un principio exigían sus votos. Ante todo, gente culta, a la que incluso se les llegó a denominar como eruditos errantes. Estudiantes vagabundos, juglares cultivados. Personas que plasmaban en sus versos punzantes críticas satíricas dirigidas al clero y a las clases políticas para condenar sus abusos, mostrándose en contra de la sociedad establecida. La corrupción de los poderosos suscitaba una rabia que alimentaba sus creaciones.

Uno de estos goliardos fue Walter Map. Fue un historiador inglés de finales del siglo XII, principios del XIII. Se movió por las cortes de varios reyes, como Enrique II de Inglaterra o Luis VII de Francia. La hipocresía, duplicidad y crueldad que observó representaron la inspiración para escribir obras cargadas de burla, ensañándose con aquellos que ensalzaban a los altos cargos para conseguir sus propias posiciones. Desgraciadamente, conservamos pocos versos de este autor. Sobrevive la obra De Nugis Curialium, o Nimiedades de los cortesanos, una colección de anécdotas donde se mezclan verdaderas historias con partes impregnadas de afilada ironía. Walter Map atacó con gran empeño la corrupción eclesiástica.

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Doctrinal Du Temps Présent. Pierre Michault. Hacia 1490

Otro personaje, considerado quizás el más representativo goliardo, es el Archipoeta. Con este misterioso nombre se conoce a un anónimo autor que, se cree, ocupó un alto cargo del séquito de Reinaldo de Dassel, arzobispo de Colonia y canciller de Federico Barbarroja. El Archipoeta parodiaba todo lo que era sagrado, incluido su patrón y él mismo. Su composición más importante es una confesión goliarda que se encuentra incluida en el manuscrito Carmina Burana. El género goliardo ve una clara representación en este autor, pues la sátira y la mofa están muy presentes. Se define como un borracho loco por las mujeres y el juego, y dice querer morir en una taberna. Sin embargo, en cuanto a la crítica a los abusos, también escribe versos destinados a mostrar su contrariedad ante los políticos y los clérigos.

Y es que, al igual que estos goliardos, ¿no merecerían hoy en día nuestro menosprecio muchos de los comportamientos de los actuales potentes? Interesante la posición de estos intelectuales de irregular vida. Una curiosa faceta de la Edad Media, esa época en la que a veces, la propia realidad fue la más cruel de las sátiras.

En colaboración con QAH| Corresponsal en la Historia

Vía| Moore, Robert Ian. La primera revolución europea. Editorial Crítica. Barcelona, 2003

Imagen| Goliardos, Trovador

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