Cultura y Sociedad 


Poesía en tiempos de crisis

La crisis ha invadido nuestras vidas no sólo en sus devastadoras consecuencias económicas y en sus fuentes de sociedad moralmente enferma y desquiciada, sino que incluso semánticamente se ha apoderado de nuestras conversaciones y de nuestras relaciones sociales en un ejercicio de trivialidad insultante e incluso de creciente y absurdo alarde de conocimientos económicos.

Quienes cultivamos la poesía como oficio humilde de la palabra y como compromiso intelectual o como ávidos lectores de emociones y experiencias del alma de cualquiera que pone en común su corazón y su verbo, tenemos la responsabilidad de alejarnos del frágil dogmatismo de estos momentos y, sin  faltar al compromiso personal con nuestro tiempo, aportar sensibilidad y un reto de pensamiento individual que salve al instante del tedio de un idioma común impregnado de miedos y prosaísmo que aísla aún más al ser humano.

La poesía es la manifestación más íntima y desnuda del pensamiento y ofrece un camino cierto para reencontrarse con las verdades más profundas de uno mismo. Como decía Machado, la poesía no es sino la palabra en el tiempo y, para este aprendiz de todo lo que vale una vida, la muletas para caminar en compañía de nuestros  sentimientos, emociones y pérdidas.

La poesía brota de una emoción, una decepción, un sentimiento, un rostro, un deseo, una frustración, una noche de amor, la que no pudo ser, una mirada, la duda permanente, una reflexión existencial …, pero surge, no se busca y cuando viene llega el drama y la lucha con la palabra, el más duro oficio en el que te agotas y triunfas, fracasas o lo dejas hasta que un día ves lo superfluo, el sentido, tu alma, tu yo en cada verso…, porque las ideas se van de paseo y son indisciplinadas en el regreso.

Gabriel Celaya en la revista Nueva Estafeta, en 1979, nos decía con sencillez y enorme profundidad: “A lo largo de mi vida he pensado la poesía de muy diversas formas, pero la razón última y principal de mi trabajo ha consistido en intentar salir de la soledad y conseguir comunicarme con la gente. No importa que el otro esté lejano, ausente, que sea de otra época, que sea un lector que aún no haya nacido. Poesía eres tú, el otro, un contacto ajeno al tacto“.

Además, la poesía es un íntimo refugio frente a un mundo al que nos cuesta trabajo entender, una batalla contra la mediocridad imperante, una incesante búsqueda de la soledad que anhelamos para huir de la que nos imponen.

La poesía es pura desnudez y borbotones de cualquier alma que sienta la necesidad vital de escribir y de comunicarse para compartir sus emociones, sus contradicciones, su soledad, su desaliento, su necesidad de amar y ser amado. La poesía vuela libre, es aire, tierra, fuego, armonía, caos… y nos susurra al oído, o nos grita, o nos increpa, porque puede permitirse el lujo de hacerlo.

Es, en la lectura de un poema, el espejo que  nos sume en nuestra conciencia más íntima, que no engaña, como una meditación no buscada. Tal vez sea por e

so que muchos la temen, porque al leer un poema ven su reflejo, su verdad sin deformaciones, sin manipulación alguna de medios o intereses ajenos a su propia  alma. La herida nos hace tomar conciencia de nuestro ser. La Poesía  va, en definitiva, a la contra de la deshumanización criminal de nuestro tiempo, del manejo de las conciencias, del materialismo en el que vivimos.

La poesía para conectar con el alma del lector necesita un segundo, un verso, un poema, no trescientas páginas. Bastan diez versos, un poema  antes de que el día cierre sus puertas, en silencio. La poesía nos protege de tanta acomodación, tanta desidia, de la estupidez en la que vivimos, porque la poesía está en la calle y cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la Poesía. Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre porque ya lo llevaba dentro.

Son tiempos para refugiarnos en nuestro interior, sin renunciar al compromiso personal, aislándonos en nuestra íntima verdad y para ello siempre hay a la espera un poema, porque Poesía eres tú.

Imagen| Poesía, Beturia

RELACIONADOS