Patrimonio 


El poder del pasado, 150 años del Arqueológico Nacional

‘El poder del pasado. 150 años de arqueología en España’ es el título de la exposición temporal y gratuita con la que el Museo Arqueológico Nacional nos invita a celebrar sus 150 años de historia. Ahí es nada.

La exposición puede visitarse en la planta sótano del museo madrileño y, como decíamos, su entrada es gratuita, para poder acercar su discurso a todo el público que lo desee. Sin duda, se trata de una de las citas obligadas en el panorama cultural de Madrid, siempre a rebosar de iniciativas. La muestra exhibe 150 obras procedentes tanto de los propios fondos del MAN, como de varios museos de nuestro país, a través de préstamos temporales.

En palabras de su director, Andrés Carretero, la celebración de los 150 años de la historia del MAN debía servir también para presentar el desarrollo de la arqueología española, que caminó pareja a la propia institución. Para ello, se decidió contar el avance de esta ciencia apoyándose en los testimonios materiales, junto a un gran número de fotografías, recreaciones de yacimientos y sobre todo de textos que clarifican el porqué de la presencia de los bienes culturales que estamos viendo. La elección de las 150 obras que participan en la exposición fue una tarea ardua y difícil, entre los tesoros tan significativos que guardan los museos españoles. Los 150 objetos elegidos proceden de todo el territorio nacional y de muy diversos contextos culturales, para describir un panorama lo más completo posible de la arqueología española.

La exposición se articula en tres ámbitos que se corresponden con las etapas en que puede dividirse la historia de la arqueología española. La primera, desde los pioneros de la segunda mitad del siglo XIX (1867-1912). La segunda, su consolidación como disciplina desde principios del siglo XX hasta mediados de siglo (1912-1960). Y la tercera, su evolución científica hasta nuestros días (1960-2017).

La creación en marzo de 1867 del MAN, mediante Real Decreto de Isabel II, marcó la institucionalización de la arqueología. Poco a poco esta disciplina se va asentando, en un momento en que las excavaciones que se llevaban a cabo no tenían una metodología muy depurada. Se habla todavía del arqueólogo como anticuario, mientras que el valor de los objetos en sí mismos, por su material o su estética, sigue primando. Las ciudades romanas y los yacimientos prehistóricos centrarán los trabajos de campo, convirtiéndose en los intereses principales de esta arqueología incipiente. La Ley General de Excavaciones de 1911 pone punto y final a esta etapa primigenia, siendo la primera legislación española en arqueología, cuyo principal objetivo era parar el expolio de los yacimientos y la salida de las piezas al extranjero.

Vista de la primera sala de la exposición. A la izquierda el Trajano de Itálica; a la derecha, al fondo, la Dama Oferente.

En esta primera parte de la exposición se exhiben piezas del propio MAN como la Dama Oferente del Cerro de los Santos (siglo III a.C.) o la siempre magnífica Corona de Recesvinto (s. VII d.C.), ejemplos de la arqueología íbera y visigoda, netamente españolas. De otros museos podemos señalar el enorme Trajano de Itálica (s. II d.C.), una imponente escultura del Museo Arqueológico de Sevilla que muestra al emperador con un físico idealizado y una actitud heroica. De época románica podemos destacar el Capitel del Rey David y los músicos (ss. XI-XII) del Museo Diocesano de Jaca.

La etapa siguiente, correspondiente a la consolidación de la arqueología moderna, se halla partida en dos por la Guerra Civil española. Las universidades acogen los estudios de arqueología con entusiasmo, creándose las primeras cátedras. Un internacionalismo creciente marcó un punto de inflexión, marcado por la muy positiva presencia de instituciones extranjeras y la apertura a nuevos paradigmas. Los museos provinciales llegaban allí donde no llegaban las universidades. Mientras tanto, la metodología de excavación y documentación fue mejorando. Uno de los avances más importantes fue la atención a los objetos dentro de sus contextos, fundamental en el estudio arqueológico.

Entre las piezas prestadas de esta sección es imposible no prestar atención al Bastón perforado de El Pendo (23.000-2.000 a.C.) del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, o al Tesoro de Villena (ss. XIII-XII a.C.) del Museo Arqueológico José María Soler de Villena (Alicante). Las 60 piezas de oro que forman este tesoro pesan casi 10 kilos y conforman uno de los conjuntos más espectaculares de toda Europa en cuanto al Bronce Final se refiere. Un tesoro más reciente es la Corona de Sancho IV (ss. XII-XIII) de la Catedral Primada de Toledo, todo un símbolo del poder de la monarquía medieval. La corona de este rey castellano se compone de placas de plata con zafiros y camafeos romanos sobre ágatas.

La última sección de la exposición muestra los últimos cincuenta años, que engloban la arqueología de finales del Franquismo y la de la España democrática del Estado de las Autonomías. Los cambios fueron numerosos y sustanciales. En las universidades aumentó el número de estudiantes y con ellos las plantillas de profesorado. No obstante, habría que esperar a los años 2009 y 2011 para la creación de los primeros Grados de Arqueología, de acuerdo al Plan Bolonia. En el terreno de la legislación, la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985 abrió un nuevo escenario, con una mayor protección de los bienes arqueológicos y la creación de empresas de arqueología, las cuales ayudaron a paliar la gran demanda de intervenciones arqueológicas en contextos urbanos. En estos años abrieron al público algunos de los museos de arqueología más relevantes de España, como el Museo de Altamira (2001) o el Museo de la Evolución Humana (2010), mientras que el propio MAN cerraba sus puertas en 2008 para someterse a un profundo proceso de renovación que concluyó en 2014 brindándonos una institución prácticamente nueva en forma y espíritu.

En esta parte ganan peso los objetos procedentes de otras instituciones, como los ídolos oculados (III milenio a.C.) del Museo Provincial de Huelva, el Báculo de Numancia (s. II a.C) del Museo Numantino de Soria o un fragmento de pintura excepcional conocido como ‘La flautista de Santa Clara’, una mujer tocando el mizmar (s. XII). Esta pintura andalusí perteneció a un conjunto de mocárabes que con toda probabilidad representaron una escena grupal de músicos.

La muestra concluye con una pieza que se exhibe al público por primera vez: se trata de una figura masculina procedente de la Catedral de Santiago, realizada entre 1160 y 1165. Fue encontrada en 2016 en la torre sur de la fachada del Obradoiro del templo compostelano y en su día nuestra redactora Ana M. Benarí le dedicó una entrada.

Cuando la visitemos, no solo debemos admirar los 150 tesoros que exhibe. Entre otras cosas, podemos reflexionar sobre cómo la colaboración entre casi setenta museos, colecciones e instituciones culturales, junto a un gran número de investigadores, ha permitido que podamos disfrutar de este recorrido por el pasado.

La muestra abrió al público el 11 de octubre y podrá disfrutarse hasta el 1 de abril de 2018.

De izquierda a derecha: Retrato de Germánico (Cádiz), Mitra tauróctono (Córdoba), Efebo de Antequera y Guerrero de la Cibdá de Armea (Orense).

 

Vía| El poder del pasado. 150 años de arqueología en España, Catálogo de la exposición, 2017.

Imagen| Museo Arqueológico NacionalEl Cultural, Info en Punto, MANDiario Sur

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