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Pobreza Cero (III): la tasa Tobin

Termina aquí la serie de tres artículos donde se hacía una fotografía al escenario de la pobreza en el mundo, se aportaban cifras y se hacía un posible diagnóstico. Corresponde ahora entonces, qué menos, plantear lo que sería una vía de solución, no el remedio mágico, pero sí al menos un plan de choque que atenúe el descalabro hacia el que se aproxima nuestra civilización.

Venimos demostrando como el aumento de las necesidades y la disminución de recursos disponibles ha provocado que existan, a día de hoy, 925 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Hambre no es que no tengan las necesidades básicas, hambre es que ese día se levantan sin tener certeza de que vayan a comer algo a lo largo de las próximas 24 horas. Parece lógico que hay que pensar entre todos en un paquete de soluciones innovadoras, suficientes y sostenibles que provoquen un impacto positivo en el mercado y esto, a su vez, se traduzca en generación de recursos y una redistribución de la riqueza. 

A estas alturas, puede que a muchos la llamada tasa Tobin o tasa Robin Hood no les suene a nuevo. De hecho, hay 25 países en el que el concepto de esta tasa se está utilizando ya como campaña. Pero, ¿ cómo funciona realmente? Pues bien, la tasa Tobin consiste en un arancel sobre un volumen muy amplio de transacciones bancarias por lo que generaría una capacidad de recaudación asombrosa. Se estiman que, de aplicarse,  estaría en torno a los 300.000 millones de euros al año. Se aplicaría un tipo consistente en el 0.05% y siempre sobre transacciones financieras internacionales no minoristas. Con ello lo que se pretende es que no perjudique al consumidor final (por ejemplo, evitar que ahora me cobrasen más comisiones al sacar dinero del cajero), pero sí sobre aquellas especialmente perjudiciales, que no pertenecen a la economía real y sí a la especulativa. Y ¿sobre qué transacciones recaería? Pues según los datos que manejan desde Intermón Oxfam, recaería un 80% sobre las transacciones especulativas, las del corto plazo, las de compraventa de divisa, acciones, sobre el valor de materias primas y, en general, el mercado de futuros; y en un 2% sobre las transacciones comerciales.

La clave de este sistema reside en que a pesar que genera poca rentabilidad, la ingente cantidad de operaciones que se llevan a cabo durante el día  genera apetitosos beneficios. Se trata de penalizar al sector financiero como princpial responsable de la crisis y obligarle a tornar al papel tradicional de la banca al que aludíamos en la segunda entrega

La comparativa del mercado financiero del momento en que James Tobin propuso aplicar la tasa y ahora se corresponde con un 400% de incremento. Esto se debe al valor añadido en las operaciones que se han visto facilitadas por los soportes informáticos, la ingeniería financiera y , por qué no decirlo, la creatividad.

Según se está barajando para la coyuntura en la que nos encontramos , se aplicaría un 0.1% sobre las transacciones relacionadas con las acciones y las obligaciones  y un 0.01% sobre el mercado de los derivados financieros. Es importante mencionar que de las dos partes intervinientes en la transacción, la que queda obligada al pago de la tasa es la ordenante.

Según revelan las encuestas que se manejan desde Pobreza Cero, de los encuestados a nivel europeo, un 60% se ha posicionado a favor de su aplicación.

Veremos en qué queda todo esto y como deciden las grandes potencias que se va a materializar su aplicación. Puede que todo esto invite al escepticismo y no confiemos en que, estando el mundo como está montado, los grandes centros de poder mundial permitan que esto se termine aplicando por ser un agente aniquilador de sus fuentes de riqueza. Pero, lo cierto y verdad, es que se ha producido un cuantioso avance y que el mismo G-20 lo ha incluido recientemente en su agenda  para estudiar la viabilidad que el impacto tendría. La solución está al alcance de nuestras manos, así que…”querer es poder”.

En QAH| Pobreza Cero (I): la relación entre la pobreza y el modelo financiero mundial , Pobreza Cero (II): la Ayuda Oficial al Desarrollo

Imagen| elproyectomatriz, elcamidelavida

 

 

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