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Pobreza Cero (I): relación entre la pobreza y el modelo financiero mundial

A lo largo de una serie de tres artículos, quiero compartir con vosotros algunos datos que, acompañados de unas vagas reflexiones personales, pueden ayudarnos a dimensionar qué significa la pobreza en el mundo a día de hoy, pleno siglo XXI.

Decir que la pobreza ha sido causada por esta crisis en la que todavía – unos países más que otros – nos encontramos, sería negar la realidad. La pobreza es un hecho humano que existe desde hace siglos, pero no es menos cierto que el escenario económico que le está tocando vivir al mundo ha contribuido a acrecentar la desgracia. Tomemos como ejemplo a España, según los datos del catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla Juan Torres, en nuestro país se han visto incrementados en un 14% los multimillonarios y, desgraciadamente, en un millón de personas los considerados como pobres. Cruel redistribución de la renta pura y dura.

Pero es que si subimos el nivel de análisis y pasamos al rango mundial, las cifras son aún peores. Sirva como botón de muestra el dato de que el 60% de los empleados mundiales trabaja  por menos de dos dólares al día en eternas jornadas de trabajo y que, por supuesto, no gozan de ninguna de las coberturas sociales que tenemos en los países desarrollados (prestación por desempleo, indemnización de despido, Seguridad Social, etc.).

¿Pero dónde radica el germen de este modelo productivo que se muestra manifiestamente injusto? Pues bien, se llama el mágico mundo de los activos financieros. La fuente de la generación de riqueza desde que el hombre empezó a organizarse económicamente hace siglos han sido dos: la fabricación de productos y la prestación de servicios. Estos dos hermanos gemelos, que tenían las llaves del crecimiento económico sólido dejaron de crecer como si se hubieran quedado en la niñez. En el sistema capitalista que el mundo viene aplicando, el motor de la generación de recursos comienza a ser la compraventa de activos financieros.  Los activos financieros son, hoy en día, el principal elemento que controla el flujo de capitales, con la diferencia que la riqueza que crean es ficticia, no es palpable como la peluquería que monta una señora y contrata a otras dos o la fábrica de zapatos que monta un señor y conforma una plantilla con veinte trabajadores. Para hacernos una idea,  si el PIB mundial es de 64 billones de dólares al año, en el mismo periodo de tiempo se produce un tráfico de 700 billones en CDS (un activo financiero llamado credit default swaps). Está claro que algo chirría, no hace falta entender de economía para percatarse de que la desproporción no puede llevar a buen puerto, al menos para todos.

De repente nos hemos topado con esta realidad, la moneda ya no se utiliza para financiar el comercio (ya sea en forma de peluquería o fábrica) sino para comprar y vender papel, obteniendo beneficio con la especulación de su valor futuro. Si hacemos un esfuerzo por ir un poco más allá en nuestro análisis, rápidamente veremos como esta proporción de uno a cien entre lo destinado a financiar lo productivo y lo destinado a los mercados financiero, respectivamente, genera, entre otras consecuencias, el aumento del desempleo (el paro a su vez repercute en insumisión y revueltas sociales) y la insuficiencia de productos en el mercado global.

Entonces, pensarán algunos, ¿son malos los bancos porque especulan con activos que no contribuyen a generar una riqueza sólida y visible en la economía real? La respuesta es NO, no son malos los bancos per se, son malas las políticas bancarias que han imperado en las últimas décadas, que no es lo mismo. Las entidades financieras están para prestar dinero al que llega con ideas, para dar cobertura financiera el empresario que tiene un plan de negocio y le faltan recursos para llevarlo a cabo. Ahí es donde está la llave para la recuperación, en retomar el papel tradicional de prestamistas. 

Quiero terminar añadiendo a esta reflexión final unas cifras que a muchos sonarán repetitivas pero que su naturaleza contradictoria las hace de obligada mención. La recapitalización del sector bancario aportada por decisión de los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) en conjunto con el FMI (Fondo Monetario Internacional) fue de 700.000 USD. Pues bien, cuando en el 2009 el consejo de la FAO (Food and Agriculture Organization) se reunió en Roma para reclamar la inyección de 11.000 millones para erradicar la humbruna en el mundo, la cifra alcanzada por la contribución de los países desarrollados fue cercana a los 5.000 USD…Quien tenga oídos para oír, que oiga.

En QAH| Pobreza Cero (II): La Ayuda Oficial al Desarrollo,  La tragedia de la desigualdad en América Latina y las transferencias universales

Imagen| pymex, pobrezacero

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