Economía y Empresa 


Plan financiero para ajustar gastos y rentabilizar ahorros

Los ajustes presupuestarios no sólo tienen lugar en las empresas en tiempos de crisis, por supuesto también en el seno de las propias familias que tendrán que ajustarse el cinturón, pero además tomar el control de nuestros ahorros y tomar algunas medidas preventivas para minimizar el impacto de un suceso imprevisible en la familia, tal como el desempleo de alguno de sus miembros, o la reducción de ingresos mensuales.

No podemos predecir ni controlar lo que ocurrirá en la economía global, pero sí podemos planear nuestras finanzas para resolver nuestras necesidades individuales y planear así una estrategia, para atravesar la tormenta con algo más de tranquilidad.

En cuanto a nuestros gastos

Uno de los mejores hábitos que debemos incorporar a nuestro día a día es el ahorro. El dinero acumulado debe ayudarnos a cubrir gastos, pensando en un posible escenario en el que se suspendan repentinamente nuestra entrada de ingresos.

Aplicar esta dinámica al día a día para evitar gastar más de lo debido no es tarea difícil, basta con reducir nuestros gastos, planificando un presupuesto. De esta manera podremos tener una perspectiva del dinero que entra y sale de nuestro hogar. Este presupuesto debe fijarse de manera clara, ya que debe ser una herramienta útil que nos ayude a decidir cuándo nuestros gastos están tomando un rumbo no aconsejado.

Repasar los contratos con las empresas y compañías de servicios, tales como la luz, el agua, el gasto en telefonía y ADSL o los productos bancarios, nos servirá para detectar pequeños gastos que, parecen insignificantes, pero a la larga pueden sumar y volverse considerables en el tiempo. Un buen ejemplo de ello son los gastos de correspondencia que cobra una compañía telefónica por enviarnos la factura a casa, cuando la podemos descargar a nuestro ordenador desde Internet, o las comisiones de mantenimiento de una cuenta corriente, cuando podemos contratar cuentas remuneradas sin ningún tipo de comisión y con una pequeña rentabilidad extra mes a mes.

En cuanto a nuestros ingresos

Una vez cubierto nuestros gastos, debemos crear un colchón de ahorro. En tiempos de inestabilidad económica lo mejor es optar por opciones de inversión sin riesgo y diversificadas, de manera que no sólo reduzcamos el riesgo de los propios productos, sino que dispongamos de productos con distintas características y plazos para que podamos rescatar nuestro dinero cuando haga falta.

Por ejemplo, podemos dejar una parte en una cuenta de ahorro y otra en un depósito bancario a medio o largo plazo. Es bueno tener diferentes alternativas para tener un respaldo, pero tampoco debemos dejar nuestros ahorros sin rentabilizar, porque a la larga no resulta una decisión inteligente, ya que es probable que ese dinero acabe valiendo menos.

¿Y si necesitamos una ayuda financiera? Si después de analizar y calcular todas las posibles opciones, llegamos a la conclusión de que no podemos afrontar de forma adecuada nuestros gastos mensuales, quizá sea momento de contratar un crédito o préstamo personal. Compara las distintas ofertas del mercado, fijándote en el tipo de interés de cada producto, sus condiciones y plazo de devolución. Recuerda que un porcentaje de endeudamiento superior al 35 por ciento de los ingresos, nos colocaría en una situación crítica.

 

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