Historia 


Plan Arashi: cerrar el Canal de Panamá

Canal de Panamá.

Canal de Panamá.

El Canal de Panamá era esencial en la estrategia norteamericana y su control había sido una prioridad constante desde la compra de los derechos de su construcción a los franceses en 1903. No en vano, los Estados Unidos habían apoyado al movimiento separatista de la zona que, ese año, independizó a la República de Panamá de Colombia y fue la primera potencia en reconocer al nuevo país. Además, se establecieron bases militares en 1921 para proteger sus intereses.

En 1925 se firmaría el tratado Kellog-Alfaro mediante el que, a cambio de un incremento en la soberanía panameña, se daban garantías para la seguridad de esos intereses.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, F.D. Roosevelt negoció con el gobierno panameño el arrendamiento de 100 bases militares durante 999 años y, presionado por la administración norteamericana (o se le arrendaban las bases o las tomaría por la fuerza), aceptó el establecimiento de 134 bases hasta el término de la guerra y un año más.

El acuerdo de 1942, al final, dará el control norteamericano a las bases de Río Hato (aérea), Isla de Taboga (naval) y varias terrestres donde se instalarán radares, baterías de largo alcance y bases de hidroaviones y guardacostas.

Además del ahorro en el tráfico de mercancías entre el Atlántico y el Pacífico, el Canal daba una gran flexibilidad estratégica naval entre las flotas de ambos océanos.

Hidroavión Seiran, perfil de un I-400 y extracción de un Seiran del hangar estanco.

Hidroavión Seiran, perfil de un I-400 y extracción de un Seiran del hangar estanco.

La importancia militar de esta gran arteria, no pasó, lógicamente, desapercibida al Mikado y, en agosto de 1943, el capitán Chikao Yamamoto y el comandante Yasuo Fujimori diseñaron un plan para cerrarla consistente en el traslado de varios aviones de ataque hasta la zona gracias al uso de submarinos gigantes I-400 Sen Toku que portarían dos hidroaviones Seiran cada uno.

Los I-400 eran los sumergibles más grandes diseñados hasta el momento y nacían de la mente del almirante Yamamoto. Este, conocedor del potencial industrial norteamericano y del espíritu de los propios estadounidenses desde su periodo como asesor naval en ese país, consideraba imprescindible contar con la posibilidad del elemento sorpresa y, un portaaviones sumergible, se la podía dar tras haber usado esa carta en el ataque a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941.

Los Sen Toku tenían una eslora de 122 metros y una manga de 12, además de un calado de 7. Sus depósitos de combustible les daban una autonomía de 69500 kilómetros y estaban fuertemente armados con 8 tubos lanzatorpedos a proa y varios cañones (1 de 140 mm, otro de 25 mm y tres baterías de 3 cañones automáticos de 25 mm). Portaban un hangar estanco capaz de trasportar tres hidroaviones Aichi M6A M6A1 Seiran plegados.

Los aviones se podían montar rápidamente y, para despegar, usarían la catapulta de vapor que tenía. El amerizaje lo facilitaban los flotadores que llevaban las aeronaves. Una vez en el agua, una grúa los volvía a izar hasta el submarino y, desmontados, se volvían a guardar en el hangar.

Submarino clase I-400 Sen toku.

Submarino clase I-400 Sen toku.

Los Seiran podían trasportar bien una bomba de 800 Kg o un torpedo.
El casco del I-400 estaba diseñado para aislar los ruidos del interior de la nave y desviar las ondas del sónar de los destructores enemigos.

En un primer momento, se pensó en realizar un ataque bacteriológico sobre la población civil de la costa oeste de los Estados Unidos, pero esta idea fue finalmente desechada.

El plan Arashi, que se fundamentaba en la experiencia obtenida del I-26 al comienzo de la SGM en las costas de Oregon, consistiría en el ataque sobre las esclusas del Canal de Panamá con el objeto de inutilizarlo durante un tiempo. Para ello, se trasladarían un mínimo de 10 Raisen hasta la zona, con los que, tras un vuelo rasante a través del Estrecho de Panamá hasta casi la costa atlántica del Canal, se atacarían las esclusas del lago Gatún. Se calculaba que con seis torpedos y unas 3 Tm en bombas sería suficiente.

Sin embargo, los submarinos de la clase I-400 retrasaron su entrada en servicio (al final de la guerra, de los 18 previstos, sólo 2 los hicieron).

Además, la situación del Imperio japonés se fue deteriorando tanto que, el plan original tornó paulatinamente hacia el uso de kamikazes para llevar a cabo la misión.
Al final, Arashi fue desechado ante la imperiosa necesidad de defender el archipiélago nipón.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris

Vía| Kerrigan, Michael, Planes fracasados de la II Guerra Mundial, 1939-1945. Ed. Libsa, Madrid 2012

Imagen| Canal de Panamá, Seiran, I-400

En QAH| La actitud de Franco durante la Segunda Guerra Mundial

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