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Piruletas Fiesta y el concurso de acreedores

Tal y como su propia página web reza, la misión de la empresa Fiesta, S.A. es “endulzar la vida de sus clientes”, tarea que lleva cumpliendo desde principios de los años 40. Aún cuando la piruleta con forma de corazón, los fresquitos o los Koyak estaban de moda en los años 60 y 70, ¿quién no se ha dejado llevar por sus vivos colores al entrar a un quiosco?. Esta empresa puertorriqueña instalada en España en 1965, mas concretamente en Alcalá de Henares, puede que esté viviendo sus últimos momentos. Compañía pionera en España al introducir las llamadas “piruletas”, con el diseño de un proceso para hacer caramelos rellenos de chicle (los famosos Koyak) o el crear un producto nuevo, el caramelo con palo y polvos pica-pica. Igualmente puede considerarse como ejemplo de buena gestión al solicitar el concurso de acreedores para intentar “salvar” a la empresa.

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A finales de 2012 la empresa Fiesta, S.A. se encontraba en graves dificultades para continuar con su actividad debido a la importante disminución en la venta de productos, no pudiendo hacer previsiblemente frente a sus obligaciones actuales o inminentes. Por ello, los administradores de Fiesta, S.A. solicitaron la apertura del concurso de acreedores (voluntario) ante el Juzgado de lo Mercantil nº4 de Madrid. El concurso voluntario se da cuando es el propio deudor, que se encuentra en estado de insolvencia no pudiendo cumplir regularmente con sus obligaciones, el que cursa la solicitud. Tanto en España como a nivel internacional el concurso de acreedores ha sido visto como un estigma, se ha venido entendiendo que si una empresa solicita el concurso de acreedores está acabada. Sin embargo, el pronto acceso al mismo comporta importantes ventajas para el deudor. Es posible, en términos generales, elaborar un convenio mas beneficioso con los acreedores para facilitar la viabilidad futura de la empresa, la paralización en las ejecuciones judiciales o extrajudiciales de bienes o derechos afectos a la actividad empresarial, o la conservación de las facultades de administración y disposición del patrimonio[1].

Una vez solicitado el concurso voluntario de acreedores, el deudor dispone de un plazo para elaborar un acuerdo extrajudicial con sus acreedores y plan de viabilidad, o un acuerdo de refinanciación. Tras la solicitud de Fiesta, S.A. de inicio del procedimiento concursal, en Abril de 2013 se aprobó judicialmente un convenio concursal para pagar a los acreedores y así salir del concurso en unas mejores condiciones y evitar la disolución y liquidación de la empresa. Esta propuesta de convenio puede contener, entre otras, proposiciones de quita (reducción de la deuda) y espera (ampliación del plazo de pago), conversión del crédito en acciones o participaciones, enajenación de bienes o unidades productivas. Además, deberá tener un plan de pagos a sus acreedores. La aprobación de este convenio implica el levantamiento del concurso.

Durante este período, Fiesta, S.A. ha seguido funcionando normalmente, ha reestructurado su empresa, impulsando la venta de los productos con más éxito así como nuevas líneas de negocio. A pesar de estos esfuerzos empresariales, el 21 de Octubre de 2014, se publicó en el BOE la disolución de Fiesta, S.A. y suspensión del ejercicio de las facultades de administración y disposición de los administradores, reponiendo al administrador concursal, y la apertura de la sección sexta para la calificación del concurso (culpable o fortuito). El objetivo del administrador concursal es la venta de Fiesta, S.A. con todos sus activos, manteniendo así una empresa con una gran tradición en el sector de los dulces y su nivel de empleo[2]. Es decir, se plantea, si es posible, la enajenación unitaria de los establecimientos, explotaciones y cualquier otra unidad productiva, situación que incrementa su viabilidad debido a la solicitud anticipada del concurso que esta mercantil hizo. Esperemos el mejor final para Fiesta, S.A. y así ver en ésta un ejemplo de buena gestión al haber solicitado el concurso de acreedores de forma voluntaria garantizando o incrementando el éxito en su pervivencia.

[1] Si el concurso es solicitado por los acreedores el deudor verá limitadas sus facultades de administración y disposición de su patrimonio. Así mismo, la negociación de un convenio con los acreedores puede verse dificultada si la empresa se encuentra en una peor situación económica.

[2] Las propuestas de compra por parte de terceros van a gestionarse a través de un aplicativo web

Vía| Ley Concursal 22/2003, 9 de Julio BOE nº47, de 23 de Abril de 2012 BOE nº255, de 21 de Octubre de 2014Página web Fiesta, S.A.Noticia ExpansiónNoticia el PaísNoticia el EconomistaNoticia sweetpress 1Noticia sweetpress 2

Imágenes| Imagen portada y texto

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