Patrimonio 


Pintar el agua

Dedicamos el artículo de hoy en la sección de Patrimonio de QuéAprendemosHoy a hablar de un género pictórico que si bien es considerado como menor si atendemos a la clasificación academicista de las Artes, sí que es un tema recurrente a lo largo de la Historia del Arte, que aparece con frecuencia en casi todos los periodos y que alcanza su mayor difusión en la Europa de los siglos XVII al XIX.

Entendemos como marina o pintura marina cualquier forma de arte, ya sea pintura, dibujo, grabado, etc., que tiene como principal inspiración el mar. Atiende fundamentalmente a representaciones de mar abierto aunque también encontramos batallas navales, representaciones de diferentes tipos de embarcaciones así como lagos, ríos, escenas de playa, etc. Las representaciones del mar en el arte las encontramos ya en las primeras civilizaciones como ocurre en la Antigüedad Clásica donde es frecuente encontrar cerámica decorada con temas marineros, como vemos en el vaso ático (480 – 470 a. C.) que representa a Ulises y las sirenas y que podemos ver en el Museo Británico. De la Antigüedad, también destaca el mosaico del Nilo de Palestrina del siglo I a. C.

Ya en el siglo XVI destacan fundamentalmente dos pintores. Por un lado Brueghel el Viejo, considerado uno de los grandes pintores de este momento y el más grande de la pintura holandesa de este siglo. Junto a Van Eyck y El Bosco está considerado una de las grandes figuras de la pintura flamenca. Por otro lado destaca Joachim Patinir, también pintor flamenco de paisajes y temas religiosos, se le considera precursor del paisajismo como género independiente. En sus pinturas el tema principal suele quedar relegado a un segundo plano para dar especial protagonismo a la naturaleza y al ambiente. De Brughel el Viejo destacamos el “Paisaje con la caída de Ícaro” (1554-55)  donde vemos cómo el tema que da título a la obra queda relegado casi a un segundo plano para que sea la naturaleza la absoluta protagonista de la historia. Muestra un gran mar en calma donde predomina el color verde y donde podemos estudiar los navíos propios de la época. De Patinir destacamos “El paso de la laguna Estigia”, de 1524, que podemos contemplar en el Museo del Prado. Destaca fundamentalmente por su composición formada por planos paralelos escalonados. Toma como inspiración las representaciones de El Bosco y vuelve a destacar el tratamiento que realiza en este caso de la laguna que divide la composición en dos mundos; el Paraíso o el infierno. En el agua destacan los tonos azules que incluso llegan al blanquecino, movida suavemente por una ligera brisa que ayuda a Caronte en su viaje.

El siglo XVII desarrolla un género pictórico típico y propio localizado fundamentalmente en la ciudad de Venecia, el vedutismo. Las vedute son vistas urbanas en perspectiva donde se reproducen imágenes panorámicas de la ciudad al mismo tiempo que reproducen con minuciosidad los canales, monumentos y lugares típicos de la ciudad de Venecia. Pueden contener o no figuras humanas, eran de pequeño tamaño y fueron concebidas como recuerdos para extranjeros. Entre los principales exponentes de este género destacan, entre otros, Marieschi, Bellotto, Canaletto y Francesco Guardi.

Canaletto centra prácticamente la totalidad de su producción en la Serenísima República, que plasma en diferentes localizaciones y por medio de diferentes puntos de vista. Destacamos en este caso “El Gran Canal y Santa María de la Salud”,  de 1730. Agua de tonos pardos pero rica en reflejos, movida por la actividad de los gondoleros. Adquiere gran importancia en esta obra la presencia de la arquitectura y en especial la obra de Baldassare Longhena, Santa María de la Salud.

"El Gran Canal". Canaletto, h. 1730.

“El Gran Canal”. Canaletto, h. 1730.

Francesco Guardi también es un pintor veneciano que cultivó el género de las vedute. Su obra se caracteriza por el uso de colores expresivos y el esfumado. Tiene una producción muy grande de la que vamos a destacar la “Vista de la punta de la Dogana en dirección a la iglesia de la Salud”, hacia 1780.  Es una obra que muestra el mismo tema que la obra anterior de Canaletto. Cambia la localización aunque muestra una importancia destacada en la composición la iglesia de la Salud. Agua también en calma y tratada con tonos azules que le confieren claridad y profundidad a la obra. Sobre ella góndolas y diferentes tipos de embarcaciones propias de la época y de la actividad de la ciudad. Al fondo, dominando la escena, la construcción barroca bajo un cielo rico en cromatismo y donde apreciamos el tono difuso que caracteriza a Guardi.

También en el mar, pero ya en pleno siglo XIX, ubica Géricault una de sus obras más conocidas. Hablamos de “La balsa de la Medusa”  que se convirtió en icono del Romanticismo y donde tanto la elección del tema como su representación en un grave tono dramático suponen una ruptura con la calma que representaba la escuela Neoclasicista. El tratamiento del mar es violento, con grandes olas y un agua picada hasta tal punto que ha roto la balsa donde, en primer plano, se confunden los restos de la embarcación con los cuerpos moribundos de los tripulantes. Como contraste, en la parte delantera, observamos el intento de llamar la atención cuando la tierra está próxima.

Los mediados del siglo XIX trajeron consigo el surgimiento de una figura que vendría a revolucionar la técnica pictórica conocida hasta el momento. Hablamos de Monet, cuya obra “Impression, soleil levant”, de 1872 dio nombre al Impresionismo. Es una obra tomada directamente del natural que representa las neblinas del amanecer y cómo el sol crea magníficos reflejos anaranjados, violáceos y grisáceos sobre el mar que acoge humildes botes que tintinean sobre las olas.

"Corriendo por la playa". Sorolla, 1908.

“Corriendo por la playa”. Sorolla, 1908.

No podíamos terminar este artículo sin hacer una breve mención a nuestro país. El tratamiento del mar en la pintura española tiene su más significativo representante en la figura de Joaquín Sorolla. Su estilo ha sido etiquetado como impresionista y postimpresionista, aunque en su obra destaca un elemento fundamental: el uso y presencia de la luz. Una luz que compone y articula formas y gestos y que se convierte en un personaje más dentro de la obra. Entre las numerosas obras que el artista gestó, destacamos “Corriendo por la playa”, de 1908, donde vemos a tres niños que juegan en la orilla de la playa y donde destaca la calidad, no solo de los desnudos, sino también de los blancos espumosos de las olas y de los reflejos de las formas en el agua del mar.

VÍA| ISABEY, E.; La marine au XIX siecle. Maurs-la-Jolie: Editions de la Martinelle. LITVAK, L.; A la playa: el mar como tema de la modernidad en la pintura española, 1870-1936. Fundación Cultural MAPFRE Vida, Madrid.  Wikipedia.org 

Imagen| El Gran CanalCorriendo por la playa

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