Historia 


Pilos y Decelia: Imágenes especulares

El gran terremoto del 464 a.C. provocó una gran mortandad en la propia Esparta, momento que aprovechó la población mesenia, constituida en su gran mayoría por hilotas, esto es, esclavos adscritos a lotes de tierra (kleroi) que servían para sustentar a los Iguales (homoioi) espartiatas y que pudieran dedicarse por entero al oficio de las armas, para rebelarse.

El levantamiento concluyó en el sitio de los últimos contingentes mesenios refugiados en el monte Itome, cercados por el ejército lacedemonio durante diez años. Al final, sólo una solución diplomática concluyó con la rebelión: los supervivientes se asentarían fuera del Peloponeso, en una ciudad llamada Naupacto.

Batalla en la isla de Esfacteria: la captura de un contingente de homoioi dará lugar a la paz de Nicias.

Batalla en la isla de Esfacteria: la captura de un contingente de homoioi dará lugar a la paz de Nicias.

Cuando la guerra del Peloponeso comenzó y se llegó a un impass durante la fase arquidámica del conflicto, en la que Pericles abastecía Atenas por mar mientras los espartanos, bajo el mando de su diarca Arquidamo, asolaban el Atica periódicamente, se organizó una expedición a Pilos, en el extremo sudoccidental de la península del Peloponeso, para establecer una base desde la que antiguos hilotas asentados en Naupacto incitarían a la deserción a compatriotas con la consiguiente pérdida de mano de obra del agro laconio.

Mapa de la guerra del Peloponeso donde se observan claramente las bases de Pylos, Citera y Decelia.

Mapa de la guerra del Peloponeso donde se observan claramente las bases de Pylos, Citera y Decelia.

El manifiesto peligro que Pilos representaba hizo que los espartanos enviaran un contingente que sería derrotado en Esfacteria (una isla al lado de Pilos). Consecuencia de la batalla sería la captura de unos cuatrocientos homoioi cuya liberación daría lugar a la paz de Nicias. Una tregua en la que, si bien no hubo enfrentamientos directos entre las dos potencias helenas, si hubo zonas de fricción en las que se enfrentaron sus aliados con participación de las mismas. Salvando las diferencias, sería casi asimilable al Gran Juego que se dio durante la guerra fría del siglo XX.

También se establecería una base, con el mismo fin, en la isla de Citera, frente a la desembocadura del Eurotas, aunque al afectar principalmente a los hilotas laconios, que tenían un status diferente al de los mesenios, su influencia sería menor.

Al final de la paz de Nicias, durante la expedición ateniense a Sicilia, la guerra volvió a estallar entre Atenas y Esparta. Aconsejados por el desertor Alcibíades, personaje que bien podría haber inspirado el príncipe de Maquiavelo, los espartanos tomaron Decelia y establecieron allí una fortaleza cuya misión era la de cortar la ruta de abastecimiento por tierra de Atenas y hacer la misma función que hacían Pilos y Citera con los esclavos de esta.

Alcibíades: sirvió a Atenas, Esparta y Persia indistintamente.

Alcibíades: sirvió a Atenas, Esparta y Persia indistintamente.

La campaña siciliana concluyó con la derrota de Atenas y la guerra entró en la fase conocida como guerra de Decelia. En ella, Esparta mutó, por consejo nuevamente de Alcibíades, en potencia naval con el patrocinio del gran rey de Persia: construyó una flota de guerra en Sardes que sumó a las de sus aliados y compró los servicios de los remeros atenienses, simplemente pagando más.

Durante estos años se sucedieron diversas batallas navales con resultado alterno y será con el navarca Lisandro, un mothax, siguiendo una estrategia de cierre de las rutas de abastecimiento de grano desde el Mar Negro. La batalla de Egospótamos, en el Helesponto, dará definitivamente la victoria a Esparta.

Para entonces, una cantidad indeterminada de mesenios había huido a Pilos o Citera. Mientras, en Decelia, fortificación construida a imagen y semejanza de las anteriores, había canalizado la huída de más de 20000 esclavos atenienses, buena parte de ellos artesanos, y había impedido continuar con la explotación de las minas de plata de Laurión, esenciales para mantener el esfuerzo bélico.

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris

Vía| Kagan, Donald: La guerra del Peloponeso. Edhasa, Barna 2009

Imagen| EsfacteriaMapa, Alcibíades

En QAH| Tucídides, el primer historiador científico

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