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Piensos sin cereales: ¿son realmente mejores?

Seguramente que conoces a alguien con intolerancia al gluten. De repente, en cada familia hay por lo menos un miembro con este problema dietético. Y seguro que también conoces a alguien que se dedica a contar a diestro y siniestro las maravillosas virtudes de la Paleo dieta. En todos los supermercados la zona destinada a alimentos “gluten-free” es cada vez mayor y muchos restaurantes ofrecen alternativas libres de la proteína maldita. Y por supuesto, toda esta fiebre dietética no ha tardado mucho en llegar al mundo de las mascotas.

Mucho antes de que la comida para mascotas fuera envasada y servida “lista para comer”, los caninos y felinos cazaban o carroñaban presas, carne cruda con elevados porcentajes de proteína y totalmente exenta de vegetales, con excepción de las pequeñas cantidades que podían ingerir al comerse el estómago o los intestinos de animales vegetarianos como los herbívoros o los conejos. Si lo pensamos, la justificación de una dieta libre de cereales para las mascotas sería la misma que yace detrás de la Paleo dieta en las personas. Según la comunidad Paleo, la salud humana comenzó a degenerarse con la llegada de la agricultura. La idea es que solo deberíamos comer lo que tenían a su alcance los hombres de las cavernas. Nada de comida preparada, ni azúcar, ni patatas, ni queso, y por supuesto, nada de cereales.

Aunque los perros y gatos nos han acompañado durante millones de años a través de la historia, su sistema digestivo sigue estando diseñado para una dieta basada en proteínas, como antaño. El intestino de los caninos  y felinos es muy corto, pues las cadenas de proteínas que constituyen básicamente el elemento constitutivo de la carne, son fáciles de romper. Pero cuando alimentamos a nuestras mascotas con cereales, muy lentos y difíciles de digerir, se producen fermentaciones en el intestino que con el tiempo pueden terminar dañando las paredes intestinales, originando procesos inflamatorios, intolerancias alimentarias, alergias, diabetes,  obesidad y otros problemas.

Han aparecido en el mercado una serie de marcas de pienso para perros libres de cereales, o grain-free. Su composición incluye porcentajes más altos de proteína y grasas animales que los piensos tradicionales, y mucho menos hidratos de carbono. Todo esto hace que sean mucho más fáciles de digerir. Además, entre otros beneficios, se puede citar:

  • Disminuyen el apetito
  • Reducen los procesos alérgicos
  • Dan energía durante más tiempo
  • Heces más reducidas
  • Piel y pelo más brillante
  • Menos caspa
  • Mejor aliento
  • Menos flatulencias

Aunque los piensos sin cereales no llevan, obviamente, granos en su composición, ésto no significa que no lleven carbohidratos, necesarios en el metabolismo animal como fuente de energía, aportando fitonutrientes y como fuente de fibra para facilitar el peristaltismo intestinal. Así, en la fórmula encontraremos patatas, tapioca, guisantes, lentejas, garbanzos o incluso algas marinas. Al no llevar cereales, que se metabolizan rápidamente provocando picos de glucosa en sangre que eventualmente pueden conducir a obesidad y diabetes, estos hidratos de carbono de metabolización lenta producen un flujo de glucosa al riego sanguíneo bajo y constante, aportando energía durante más tiempo y evitando las hiperglucemias. Además, estos piensos no solo ofrecen una alimentación libre de granos, sino que además constituyen una alternativa elaborada a base de ingredientes naturales, libre de aditivos químicos y sin subproductos animales o vegetales como restos de matadero o harinas. De esta forma, no solo suponen una opción dietética a los que abogan por una comida grain-free, sino que además tienen la calidad de sus ingredientes garantizados, muchas veces hasta el nivel humano.

Si después de hablar con tu veterinario te has decidido a cambiar a tu mascota a una dieta libre de cereales, recuerda que el cambio debe de hacerse gradualmente. Si tu mascota ha estado tomando el mismo tipo de pienso tradicional durante toda su vida, un giro brusco a un pienso con porcentajes de proteína de hasta el 40% terminará seguramente en una gastroenteritis. Haz el cambio de forma paulatina durante al menos 15 días, aumentando el porcentaje de pienso sin cereales a la par que disminuyes el regular. Muchos propietarios comenten el error de hacer el cambio de un día para otro, y cuando el animal presenta problemas digestivos, vinculan éstos con el pienso sin cereales. No se puede juzgar la bonanza o negatividad de una dieta hasta que no se ha mantenido durante el menos 6 meses. Si realmente crees que un pienso sin cereales podría ayudar a tu mascota, o que muchos de sus problemas como pruritos o picores generalizados, obesidad, gases, etc podrían mejorar con este tipo de dieta, habla con tu veterinario y organiza un período de adaptación adecuado.

Con la llegada de esta tendencia al mundo de la alimentación canina y felina, cada vez más marcas se incorporan al sector ofreciendo piensos naturales, libres de cereales y muchas veces con ingredientes aptos para consumo humano. Dentro de las marcas de importación, cabe destacar Orijen y Acana, elaborados en Canadá; Taste of the Wild, de EEUU; Fish4Dogs, que llega desde Reino Unido elaborado totalmente a base de pescado; y Naturea, hecho en el vecino Portugal. Ya dentro de nuestras fronteras, destacamos Natural Greatness, libre de productos transgénicos; Alpha Spirit, que tiene que particularidad de ser semihúmedo y envasado en raciones individuales; y Gosbi, basado en la riqueza de la dieta mediterránea.

Con los piensos sin cereales, no solo ofrecemos una dieta como la que tenían los perros y gatos ancestrales, sino que además es una alimento de gran calidad, con ingredientes naturales, sin conservantes ni colorantes artificiales y sin subproductos. Tanto si eres un convencido de la Paleo dieta como si no, un pienso grain-free es una forma de mejorar la alimentación de nuestras mascotas.

Imagen | Alpha Spirit

Fuente | YellowBlog

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